6.4.13

DIVERGENTE

Educación y cultura van siempre cogidas de la mano. Para bien y para mal. Y así la cultura de la ciudadanía, de los políticos, de los empresarios… –que también son ciudadanos, todo hay que decirlo- es producto de la educación que han, que hemos, recibido. Pero lo curioso es la paupérrima cultura educativa que tenemos. Y, también, los escasos recursos que se invierten en investigación educativa. Por no hablar de la escasez de modelos educativos de los que disponemos. Y así, es una realidad un tanto paradójica que de algo tan importante como es la educación, pues marca el futuro de la gente, de las sociedades, sepamos tan poco. Nadie habla de educación en sus conversaciones cotidianas. Nadie se pelea por invitar a educadores a sus fiestas. La educación es un tema relevante, interesante, pero que no interesa a la mayoría de la sociedad: no suele ser tema de debate ni en el ámbito privado ni en el público.

Como señala el educador Ken Robinson -experto en asuntos relacionados con la creatividad y la enseñanza- la educación que ahora se imparte se basa en obsoletos modelos que surgen durante la revolución industrial. Se prepara a los jóvenes para el trabajo, utilizando casi idéntica metodología que la empleada en la organización de las fábricas victorianas: sectores de trabajo bien delimitados, divisiones específicas de las materias y alumnos, toques de timbre para diferenciar los cambios de materia… Y en un mundo en el que vivimos, en constante fluir, cambiante siempre, que muta cada pocos años, estos anticuados modelos ya no nos sirven. Modelos basados en un aprendizaje jerárquico, dirigista y competitivo. ¿Y por qué no se abandonan? ¿No hay otras maneras de enseñar? Resulta muy interesante oír las charlas, conferencias, de Robinson, de este experto en enseñanza, que están disponibles por doquier en internet. Pues nos aportan muchas pistas. Este educador apuesta por habilitar modelos más creativos. De lo que se trataría es de incentivar el pensamiento divergente: ante un problema la persona tiene que ser capaz de innovar y de buscar múltiples soluciones. En detrimento del pensamiento convergente, unidimensional: ante un problema sólo aportamos una solución. Es por eso que Robinson es un defensor acérrimo de la creatividad y del arte en la enseñanza, pues paradójicamente el individuo va perdiendo creatividad a medida que va avanzando dentro de los actuales sistemas educativos y de lo que se trataría es de insuflar un pensamiento más crítico, más plástico, que dote a los jóvenes de capacidad para adaptarse a los cambios venideros. Por otra parte los actuales modelos educativos dividen a los alumnos por edades, sin fijarse en las capacidades individuales de cada individuo. Los talentos se desaprovechan así. De lo que se trataría es de detectar los talentos de los alumnos y reforzarlos, incentivarlos, abonarlos. Todo un reto. Pero es un bonito reto que puede cambiar el modelo de nuestra cultura y de nuestra sociedad.

25.3.13

TETRAPACK


Dos proyectos han sobrevivido de la desaparecida asamblea de creadores Amarika: el congreso de artistas vascos “Inmersiones” y “Gazteklik”, una iniciativa pensada para apoyar y dar a conocer a los emergentes valores alaveses que quieren introducirse en el medio fotográfico. Esta segunda actividad se ha desarrollado en sus cuatro ediciones bajo el paraguas del área de Juventud de nuestro ayuntamiento. Porque “Gazteklik” fue parido por el equipo de Juventud pero con el comisariado, apoyo, tutelaje de la Asamblea Amarika. Y no podemos dejar de mencionar un tercer proyecto que fue gestionado durante tres años por Amarika: el espacio expositivo Zuloa. Estos días podemos acercarnos a él para ver una muestra de Nestor Basterrechea, un clásico creador vasco que ronda los noventa años de edad y todavía sigue en activo, demostrando así que esto de ser artista no es un trabajo del que uno pueda o quiera jubilarse. Y hablo de esta exposición porque, por primera vez desde que Espacio Zuloa se puso en marcha hace trece años, es el propio equipo de la librería Zuloa la que ha tomado el timón de la programación dedicada al arte. A partir de ahora, caminan solos sin la ayuda de alguien externo a Zuloa. Les deseamos suerte.
Y hoy viernes se inaugura en Montehermoso la exposición “Tetrapack” como colofón al certamen “Gasteklik”. "Gazteklik" es por tanto la antesala de esta exposición en la que muestran su trabajo los cuatro jóvenes seleccionados, pues lo interesante de este proyecto es que no se premia con dinero a los creadores, sino con una exposición y un catálogo. Una inteligente manera de promover, incentivar a los nuevos valores sin tirar de chequera. Dada la escasez de iniciativas que estén apoyando ahora mismo la creación local (¿existe alguna otra?), felicitamos a sus promotores.
"Gasteklik" sigue vivo y con buen pulso después de cuatro años. Desde la primera edición comisariada por Ana Nieto (ella bautizó la muestra final de los cuatro seleccionados con el nombre de “Tetrapack”) hasta esta cuarta tutelada por Rubén Díaz de Corcuera e Ibón Saez de Olazagoitia en este tiempo han pasado por "Gasteklik" más de cien jóvenes menores de veinticinco años, dieciséis de ellas premiadas con exposiciones primero en la Casa de Cultura y, desde este año en Montehermoso, además de otras treinta que han participado en exposiciones colectivas de "Gazteklik" en el Pabellón universitario y Montehermoso.
Maider Jiménez, Leire García, Elsa Fernández y Estibaliz Aguiriano son las cuatro fotógrafas que conforman este "Tetrapack" 2013. En esta exposición tenemos la ocasión de compartir con estas jóvenes fotógrafas sus particulares visiones que nos trasladan una reflexión sobre nuestro tránsito vital en el caso de Maider; una explosión de personajes que nos transmiten sus inquietudes en la propuesta de Elsa; la relectura de iconos fotográficos del rock & roll que nos hace Leire; o un relato sosegado sobre la amistad a través de la metáfora que Estitxu nos regala desde su jardín.



18.3.13

LA CONQUISTA DE LA CIMA

La radio libre –y vitoriana- Hala Bedi nació el primer día de las fiestas de la Blanca, el 4 de agosto de 1983, con el objetivo de apostar «por una forma de comunicación diferente». En este 2013 se cumplen, por tanto, treinta años desde que dicha plataforma social empezó a emitir como antena alternativa. Y veinticinco desde que el gaztetxe de Gasteiz comenzó a funcionar como espacio ocupado por los jóvenes para realizar diversas actividades culturales, sociales, de una manera participativa, asamblearia. Recordemos como el gaztetxe inició su andadura «con una patada a una puerta» la víspera de San Prudencio de 1988. También el año pasado, en 2012, la veterana revista de humor “TMEO” cumplió un cuarto de siglo.

Estos tres proyectos paridos en nuestra ciudad –bueno, el “TMEO” nació en Pamplona, pero creció en Gasteiz- son la demostración de que se puede funcionar de una manera asamblearia, autogestionada y sin ayudas institucionales durante muchos lustros. Pero por otra parte son también la constatación de la ineficacia de nuestras instituciones en materia cultural. Porque… ¿existe algún proyecto en nuestra ciudad gestionado por ellas que lleve funcionando un cuarto de siglo? No. Mucho tendrían que aprender nuestros responsables políticos del Gaztetxe, de Hala Bedi y del TMEO. Quizá estos tres colectivos deberían de impartirles un cursillo.

Hala Bedi y Gaztetxe están ahora mismo preparando sendas publicaciones que recogen su historia. TMEO ya publicó el año pasado un “Especial 25 aniversario”. Queda claro que su pasado tiene peso en nuestra ciudad. Pero ¿cuál es el su futuro? TMEO, ahí sigue. No sólo en los bares de siempre y en las tiendas especializadas del Estado, sino que desde hace ya tres números incluso podemos comprarlo en los kioscos de Euskal Herría, más en todas las librerías Elkar. Las plataformas populares Hala Bedi y Gaztetxe, en cambio, siempre han tenido su existencia pendiente de un hilo: amenazas de desalojo en el primer caso y de cierre en el segundo. Aunque últimamente parece ser que nuestras instituciones se han olvidado de ellas. ¿O no? Juguemos a la política ficción. Imaginemos una nube negra abatiéndose sobre gaztetxe de Vitoria. Recordemos que el Gasteiz Antzokia –esa nuevo equipamiento vinculado al euskera y la cultura vasca impulsado por Bildu y compartido bajo pacto por el resto de grupos- se va a ubicar en Montehermoso. Para ello se va a realizar una obra de gran envergadura pues estamos hablando de construir un espacio para conciertos, teatro. Y el gastexte está dentro de la parcela de Montehermoso, pues era la caseta del guardia que custodiaba el palacio. ¿Querrá el PP vincular el derribe del gastetxe al pacto con Bildu como condición para poner en marcha el Café Antzokia? El gastetxe siempre ha impedido esa ansiada conquista por parte del Ayuntamiendo de la cima de la colina, de la cima de Gasteiz. ¿Cómo respondería en ese caso Bildu? Aunque, como digo, todo esto es pura ficción. Porque eso nunca pasará.

25.2.13

BATALLA


La situación de la cultura en Álava desde que el PP se ha situado al frente de nuestras instituciones ha empeorado tanto que ahora mismo un servidor no puede imaginar ya un panorama peor. Y eso que imaginación no me falta. Ya hablamos de este asunto hace unas semanas. El ciudadano puede pensar que, bueno, son malos tiempos para todos y, por lo tanto, es lógico que para la cultura la situación tenga que ser paupérrima, pues ésta no es algo vital. La cuestión es que desde el PP sí que se apoyan ciertos proyectos y, en cambio, se desatienden otros. Que nos vayamos a gastar 100.000 euros en celebrar el bicentenario de la Batalla de Vitoria mientras proyectos de base, de crear tejido, de apoyar al arte local desaparecen, suena como a broma macabra. Por lo hablar de los 80.000 euros fundidos de una tacada en una noche: “La noche verde”. Sólo con esas dos chorradas, podríamos mantener, por ejemplo, durante un año un centro como Montehermoso, dedicándolo de lleno a dinamizar la cultura local. Ahora mismo tenemos una infraestructura muerta. Cuestión que no es buena para el turismo cultural. Ni buena, siendo más concretos, para el restaurante anejo a Montehemoso.
En fin, que dineros hay, pero se les pega fuego en proyectos totalmente estériles, que no dejan nada de nada al tejido cultural local. Pan para hoy (para un día en el caso de la gente contratada en la “noche verde”) y hambre para mañana. Interesa el rollo festivalero. Y el dinero de la cultura se invierte en algo que quizá beneficie a los hosteleros (¿se tomaron más potes la “noche verde”? Ni idea). Quizá habría que pensar en un dinero invertido en cultura que beneficie al sector de la cultura. Y, por ende, al turismo cultural. En fin, de esto he hablado en tantas ocasiones que mejor no explayarme  más. Pero, de verdad, para hacer las cosas así de mal no necesitamos departamentos de cultura. Que los cierren ya. Y nos ahorramos muchos sueldos. No entiendo cómo se puede actuar de esta manera si no es apropósito. O quizá es que esta gente no tenga el más mínimo criterio. Aunque cualquiera que sepa leer y escribir es capaz de obrar mejor que los del PP.
Pero parece ser que algo se está moviendo desde la oposición. Hace unas semanas Bildu planteaba la creación de una Mesa de las artes, de un órgano consultivo compuesto por agentes culturales de la ciudad y enmarcado debajo del paraguas de nuestro Consistorio. También hablamos de ello.
Y el martes leíamos en los medios de comunicación como en Juntas Generales toda la oposición en bloque va a obligar al Partido Popular a que se replantee de manera inmediata la política de desmantelamiento permanente de su departamento de Cultura. En los dos últimos años, el área de cultura ha perdido un 55,75% de su presupuesto. De lo que se trata es de crear un plan estratégico para este maltratado sector de cara a los próximos años. Noticias nuevas. Ojalá algo positivo salga de esto. Crucemos los dedos bien cruzados…. 

18.2.13

ARCO

Treinta y dos años lleva funcionando Arco, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo que se desarrolla en Madrid estos días. Una feria organizada por IFEMA. IFEMA, según pone en su web, es una entidad consorciada y participada accionarialmente por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, la Cámara de Comercio e Industria y Caja Madrid. IFEMA, aparte de Arco, organiza un sinfín de ferias internacionales en su recinto ferial de toda clase y condición. Queda claro que los objetivos de IFEMA son económicos, generar negocio, más que culturales.

Porque nos engañemos: de lo que se trata en Arco es de vender arte y de vender entradas. Entradas a treinta euros. El acceso al arte, en este caso, no es para todos. Las cifras de visitas son altas: unas 150.000 personas suelen pasar por esta cita centrada en al arte comercial. Y el abanico para todo aquel que quiera comprar arte es amplio: desde trescientos euros por una obra de una artista emergente hasta un millón y medio de euros por un “Picassito”. La realidad es que Arco se ha convertido en el principal evento mediático relacionado con el arte en nuestro país. Un evento relevante, que como es de rigor, es inaugurado por la realeza todos los años.

Y durante los cinco días que dura esta feria el público se acerca a curiosear, dejarse sorprender… imbuirse de alguna manera, más bien perderse, en las creaciones comerciales del arte contemporáneo. Aunque, todo hay que decirlo, ésta no sea la mejor manera de ver arte. Pues no estamos en un museo, en un centro cultural, dónde las obras pueden exponerse en condiciones, espaciadas, respirando… Aquí cada galería tiene que rentabilizar bien cada metro cuadrado de pared y de suelo que ha pagado. Por no hablar del empacho visual que supone visitar más de doscientos stands plagados de “arte de colgar”. Pero, claro, al público eso no le importa en absoluto. No se trata de ver -y entender- arte, sino de asistir a un evento multitudinario y ser así partícipe de él.

¿Acaso hay otro arte que no sea este, el de vender? Me preguntaba hoy una amiga en Facebook. Sí. El miércoles mismo desalojaban de la Feria a una chica disfrazada de folklórica española que realizando una acción artística se había tumbado boca abajo en el suelo del lugar dando a entender con su pose que “España está muerta”. Como no había pedido permiso para realizar semejante metáfora visual invitaron amablemente a la espontánea artista a abandonar el recinto.

¿Ha funcionado Arco durante estos años para dar a conocer el arte contemporáneo entre nuestra sociedad? La cuestión es que a una feria no se le puede pedir lo que no forma parte de su esencia, lo que no entra dentro de sus propósitos. Por lo tanto lo que hay que tener claro al visitar Arco que no este no es el mejor escaparate para conocer el arte actual, pues no puede recoger propuestas que se dan actualmente en el arte pero que no tienen fines comerciales. Siendo consciente de ello, ningún problema en visitar Arco.

12.2.13

JARDINES


Hay dos maneras bien distintas de poner en marcha un proyecto. Una es la del jardinero: plantando, regando… Capa a capa, progresivamente, el jardín, el proyecto, va creciendo. Una sequía o una inundación no acaban con él, pues ante una dificultad, una crisis, el jardinero no abandona el proyecto: lucha, busca ayuda... Nada ni nadie acaba con su jardín pues tiene un compromiso con él y consigo mismo. A veces tiene que tomar decisiones difíciles, quizá prescindir de tal o cual planta, quizá cambiar de abono, eliminar la mala yerba… Se adapta a los tiempos. Porque es su proyecto y no lo abandona. No se va a ir a otro lado a construir un jardín nuevo. Sabe que quizá ese nuevo jardín le ayude a olvidar la pérdida del anterior. Pero el jardinero es sabio y sabe que en el nuevo jardín los problemas serán los mismos. Pasará un tiempo y todas las dificultades anteriores, las que tuvo con su anterior jardín y no resolvió, volverán. Así que permanece con su jardín trabajando siempre en él. Son sus plantas, su proyecto. Un proyecto que cambia, que muta, que crece y que sigue siempre vivo.
La otra manera de crear algo en la vida es la del constructor. El constructor siempre levanta proyectos nuevos. Y los abandona cuando cree que ya no funcionan. Apuesta por el cambio, embarcándose en nuevos proyectos. Algunos piensan que ésta es la mejor manera de funcionar. Para algunos obrar así les resulta audaz: cambiar, abandonar lo anterior, sumergirse en un nuevo proyecto... Vivir “el aquí el ahora”. Pero la realidad es que los constructores van dejando jardines abandonados a lo largo de su vida. Todo en ella es un volver a empezar. De cero. No ha aprendido a enfrentarse a los problemas. Piensa que estos vienen de fuera. Que la culpa es de tal inundación o de tal sequía. “No aguanto esta situación”, dice el constructor. Y se va. En el fondo el constructor destruye para después construir. Y repite errores con cada nuevo jardín. No aprende. Porque no se enfrenta a los inconvenientes. Escapa de ellos. No se hace más sabio por el camino. Lo único que hace es dejar tierras abandonadas una vez les ha exprimido su jugo. Deja tierra quemada detrás. Donde después será difícil que algo crezca de nuevo. Y llega un momento que se queda sin fuerzas para emprender un proyecto nuevo, para levantarse y empezar de cero de nuevo.
La forma de trabajar del jardinero no es actualmente la que prima en nuestra sociedad. Así vemos proyectos que llevaban muchos años funcionando que se abandonan a la primera de cambio. “La situación parecía insostenible”, dicen. “No podemos aguantar así”. “Lo hemos intentando, pero no”. Son constructores y destructores. Y se hacen viejos, pero no sabios. Una forma de actuar producto de nuestra forma de vida. De la sociedad de consumo. De la obsolescencia programada. Pero hay que cambiar el chip. Hay que defender nuestros jardines, nuestros proyectos. Necesitamos jardineros en la cultura y en nuestra vida y no constructores. 

6.2.13

MESA

Esto es una sangría: perdemos otro espacio expositivo. La sala expositiva de la Casa de la Cultura echa el cierre. La cuestión es que se van a habilitar dos nuevas áreas en la zona de la planta baja dicha Casa de Cultura – zona antes dedicada a exposiciones- para acoger a las Aulas de la Tercera Edad, antes situadas en la de exposiciones Sala Amárica. Lo curioso del asunto es que precisamente hace once años se cerró Amárica para acoger a las Aulas. Parece ser que en esta ciudad siempre se tapa un cierre de un espacio cultural con el anuncio de la apertura de algo. Como así ha sucedido con el Centro Cultural Montehermoso: en diciembre todo el equipo acabó en la calle, el espacio se queda sin programación pero se anuncia la creación futura del Gasteiz Antzokia en Montehermoso. De seguir a este ritmo los turistas que vengan a esta ciudad interesados por la cultura lo van a tener bastante complicadillo. Las ofertas culturales menguan, decrecen a un ritmo exponencial. Y, obviamente, también estos afecta a los vecinos vitorianos interesados por la cultura. Y produce un efecto negativo en la comunidad de creadores de nuestro territorio que cada vez tiene menos lugares para mostrar sus propuestas. Aunque la escasa respuesta de ésta ante semejante debacle nos hace dudar de que queden por estos lares creadores en activo ya.

Y Bildu reclamaba la puesta en marcha de una Mesa de la Cultura con el sector cultural. Su propuesta recogía también habilitar para los artistas locales algún espacio dentro del edificio que iba a acoger el malogrado proyecto Krea, etc. Se agradecen este tipo de proposiciones que surgen del ámbito político, la verdad, pero es sintomático que, en este caso también, la comunidad artística no diga ni “mu”. Por no hablar de la ciudadanía. O por no hablar del resto de grupos políticos.

Sí que sería interesante, positiva, la creación de una Mesa o Consejo de las Artes en nuestro territorio. Pero tenemos que recordar el continuo fracaso de este tipo de iniciativas en nuestra ciudad, no sólo en el ámbito cultural sino en otros. La reciente renuncia de Cuerda en el Consejo Social es significativa. Estos espacios de participación ciudadana han demostrado con el tiempo responder más a una maniobra política dirigida a tener a las fuerzas vivas de la ciudad despistadas, haciéndolas perder el tiempo -teniéndolas entretenidas debatiendo sobre problemáticas dentro de una aula municipal- que en una herramienta real de participación. Son órganos consultivos, no resolutivos. Pero una y otra vez el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento ha tirado a la papelera cualquier consejo que surge de los diferentes Consejos. No: una Mesa o Consejo de la Artes creado desde el Ayuntamiento no va a servir para nada. Este órgano debería surgir desde la ciudadanía, desde el mundo de la cultura. Desde fuera de las instituciones. Sólo así sería eficaz, generando una opinión independiente que no pueda ser desactivada fácilmente.

28.1.13

NECESARIOS

La mayoría de la gente cuando habla de cultura habla de consumo cultural. ¡Cómo si la cultura fuera algo a consumir! O como si la vida fuera algo a consumir. La cultura hay que vivirla, no consumirla. La cultura nos tiene que ayudar a vivir más, mejor, de una manera más intensa y no a impulsarnos en la dirección contraria, evadiéndonos con ella de la vida. Pero la mayoría de la gente lo que busca en ella es precisamente eso: escaparse, olvidarse… Luego piensan que todo lo que no les entretenga, todo lo que no les divierta, lo que no se acerque al espectáculo, no es buena cultura. Y cuando en un museo ven una obra que no entienden, la rechazan, no la valoran. La expulsan como un cuerpo extraño. Y piensan que los museos deberían de programar arte popular, entendible, amable, fácilmente digerible… Gran error. La buena cultura demanda mentes abiertas, gente que se deje llevar, que quiera interrogarse, husmear… investigar. La buena cultura nos reclama cierto esfuerzo, mucha curiosidad, cuantiosa predisposición y grandes dosis de capacidad de exploración. Pero, a cambio, nos recompensa de numerosas maneras: nos muestra realidades insospechadas, nos abre los sentidos, nos emociona, conmueve… incluso puede hacernos ver nuestra existencia desde otra perspectiva. O la sociedad en la que vivimos. Bucear en las aguas de la cultura tiene su recompensa. La cultura nos abre puertas. Quizá no todas las puertas abiertas nos sirvan, pero algunas de ellas sí. ¿No merece la pena, por lo tanto, el esfuerzo?

En estos durísimos tiempos de crisis económica, las visitas a los museos están aumentando. Esto es un nuevo fenómeno. Obviamente hay mucha gente en paro y, también, mucha gente con un poder adquisitivo menguado, pues acercarse al arte, no es caro. Y el turismo de cercanía, de escapadas de fin de semana, también influye en este aumento de visitas. Y, por otra parte, como hablábamos en líneas anteriores, tienes la sensación de que estás empleando tu tiempo en algo positivo para tu persona.

Pero los continuos recortes en materia de cultura están haciendo tambalearse a la mayoría de las infraestructuras museísticas. Y todo se está llevando a cabo de una manera muy precipitada, improvisando. Bajando persianas, cerrando espacios… Se eliminan salas expositivas, proyectos… sin ningún tipo de rigor, estudios previos de las consecuencias culturales, económicas, sociales que causan dichos cierres. Y se nombran a nuevos directores con cierto perfil político para realizar labores profundas de limpieza. Tan profundas que acaban con el propio proyecto museístico. Centros culturales, museos, acaban así convertidos en cadáveres. Cadáveres humeantes que difícilmente resucitarán. Todos sabemos que es muy fácil destruir y muy complejo, lento, construir.

Y sí, la mejor manera que tenemos de defender los centros culturales, museos, es acudiendo a ellos, y demostrando de esta manera que son más necesarios que nunca.

25.1.13

PODERES

No nos lo inventamos: ya en la Constitución aparecen los compromisos de los poderes públicos con la cultura. En su preámbulo se dice que el Estado "proclama su voluntad de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de sus culturas y tradiciones y de promover el progreso de la cultura". En el artículo 9.2 se apunta que “corresponde a los poderes públicos (...) facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida cultural”; en el 46: “los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio (...) cultural de los pueblos de España (...)”; en el 48: “los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo (...) cultural”; y en el 50: “los poderes públicos promoverán el bienestar de los ciudadanos de la tercera edad (…) que atenderán sus problemas específicos de (...) cultura.”

Dicho esto, podemos afirmar que alrededor del año 2000, en nuestra provincia, nuestros poderes públicos pierden cualquier compromiso directo con la cultura, con el tejido artístico local, delegando éste en una serie de infraestructuras intermedias: el ayuntamiento encomienda sus responsabilidades culturales a Montehermoso y la Diputación, a Artium. La política se aleja así del arte pues desde ahora son los técnicos de estos espacios los que deben de incentivar “la vida cultural” en nuestro territorio. Pero esto no sucede, pues la cultura se desliza por el precipicio de la “festivilización”, del acto celebrativo. Y, también y en ese mismo sentido, apuesta por alimentar el fenómeno del turismo cultural: atraer turistas a nuestra ciudad para que gasten, consuman, lo que sea. Nos encontramos, por lo tanto, con una cultura al servicio del entretenimiento, vaciándose de cualquier contenido crítico, de enjundia. Banalizándose, en definitiva. Y en este contexto los agentes culturales y artísticos cercanos se convierten en “extras de película”, asistiendo a las cientos de inauguraciones que se producen y, como mucho, alimentando en parte el aparato expositivo de las nuevas infraestructuras creadas pues se establece una especie de “cupo” para ellos. Así, el artista queda desactivado: su papel se centra sólo en esperar a que le llegue “su momento”, el momento de exponer. Lo que provoca que vea al resto de artistas no como aliados para incidir de alguna manera en las políticas culturales de su ciudad, sino como mera competencia.

Y ahora esas infraestructuras están en crisis. Por tanto la ruptura de lo público con el contexto local es total: los intermediarios no median. Y así, constatamos como la única iniciativa existente en el País Vasco que promueve el arte cercano y emergente –“Inmersiones”- se ha gestionado en nuestra ciudad pero fuera de unas instituciones que ahora piensan en su supervivencia. La supervivencia de los intermediarios. Pero… ¿quién vela por la supervivencia del arte, de la cultura cercana? Nadie.

23.1.13

EL DUELO

Comenzamos un nuevo año con un desanimo generalizado en todos los ámbitos: sociales, culturales, educativos… En todos. Cada uno dentro de la parcela que le toca más cercana se lleva las manos a la cabeza y da gritos al cielo vilipendiando al político de turno, o bien se moviliza de alguna manera –protestando- o bien esconde la cabeza muy dentro de la tierra cual avestruz. El problema es peliagudo, hay mucha gente pasándolo mal e incluso los fulanos que antes miraban para otro lado como si la cosa no fuera con ellos ahora ya no tienen lado que mirar. No hay escape. La realidad es la que es: no hay dinero para pagar la maldita deuda ni lo habrá. Los mercados se nos están comiendo y cuando nos devoren de todo y ya no quede nada pegado a nuestros huesos se irán a buscar otro cuerpo con el que alimentarse. Cada vez debemos más, cada vez queda menos carne en ese gran jamón que se están zampando. Esta deuda no se tenía que haber ni empezado a pagar pero parece ser que nadie ha sido capaz de encarar el asunto con huevos, como dicen unos, o con ovarios, como dicen otras. El enemigo se nos antoja invisible al estar incrustado en nuestro cuerpo social. Así que nos quedan años de calamidades. No muchos, porque el jamón desaparece a gran velocidad. Si hubiera un planeta habitable lo suyo sería abandonar la tierra y empezar desde cero en otro lado. Para no asistir a semejante carnicería chunga.

¿Qué nos pasa que no reaccionamos? La crisis la estamos viviendo como las etapas de un duelo por la pérdida de alguien. Ya sea por una muerte o una ruptura amorosa. En nuestro caso, estamos viviendo un duelo por la muerte del estado de bienestar. Veamos: la primera fase es la del desconcierto e incredulidad. Es la primera reacción ante la noticia: “Esto no nos está pasando a nosotros”. Negamos la realidad, nos alejamos del hecho para intentar paliar los efectos del acontecimiento. Por esta fase ya la hemos pasado. Mientras atacaba al jamón, estábamos en estado de shock. En la segunda fase nos sumimos en una tristeza profunda y respondemos con agresividad. Se producen reacciones de descontento, de rabia, incluso ante quienes nos rodean, angustiados por ser los protagonistas de una desgracia le echamos la culpa a los que nos rodean. Algunos ya han pasado por esta fase. Pero el jamón disminuye. En la tercera nos toca vivir la desesperación y depresión. Con apatía, tristeza y fragilidad, nos vamos haciendo a la idea de la pérdida. Nos abocamos a la silenciosa resignación. Aquí creo que estamos todos ahora mismo. Y el jamón sigue menguando. En la cuarta, toca la aceptación de la situación. Va reapareciendo la necesidad de centrarnos en nuestras actividades, de abrirnos al mundo, de luchar. De buscar soluciones a lo que nos ha pasado. De dejarnos de lamentos. Asumimos la pérdida pero miramos el mundo con optimismo centrándonos en construir nuevos proyectos… Esperemos que en 2013 todos estemos entremos en esta fase. Y que con el hueso del jamón hagamos buenas sopas.

15.12.12

FESTEJO

Parece ser que los cursos en los centros Cívicos van a mantenerse el año que viene. Con un ligero aumento, eso sí, en el coste de sus cuotas de inscripción. El modelo de los centros cívicos, por tanto, va a sobrevivir a ese acoso y derribo que estamos viviendo en todo lo que huela –aunque sea ligeramente- a cultura en esta ciudad. En su día ya hablábamos del interés de este modelo que, por una parte, posibilita que el ciudadano emplee parte de su tiempo libre de una manera activa, creativa y, por otra, facilita el sustento de una parte considerable de los colectivos, agentes, relacionados con las artes y la artesanía, las artes aplicadas... de esta ciudad, pues son éstos los que imparten los cursos. Mis más sinceras felicitaciones a los grupos políticos de nuestro consistorio que, sorpresivamente, se han puesto de acuerdo en esta ocasión. No soy dado a creer en milagros, pero creo que en este caso se ha producido uno en nuestra ciudad. Será que se aproxima la navidad y a nuestros responsables políticos se les ha ablandando, momentáneamente eso sí, el corazón. ¡Han pensado en los ciudadanos y no en sus intereses partidistas! No me lo acabo de creer…

Y mañana sábado, día quince de diciembre, se celebra el fin de “eso” que se ha llamado “Green Capital”. ¿Y qué mejor manera de dejar clara la idea de “cultura” que se tiene desde el ayuntamiento que realizar un aluvión de actividades en una noche entorno a algo más importante que ella misma? La cultura al servicio de la celebración, en definitiva. Si tu hija celebra su primera comunión, lo mejor es llamar a un artista para que amenice el festejo. Y así, en la “Noche green”, todo concentrado en unas horas, nos atiborraremos de actividades culturales. Como si fuera la cena de Nochevieja, pero en vez de pavo y champán, cultura. Hasta reventar. Hasta vomitar. Hasta odiarla. Es “lo que la gente quiere”: tomarse unos potes, pasear y ver multitud de espectáculos gratuitos.¡Tiremos la casa por la ventana! ¡Un gran despliegue durante una noche! El resto del año, el día a día, eso no es cultura, es…. incentivar el pensamiento, culturizar al personal, educar…. Mejor, controlemos las dosis, no sea que se nos descontrole la ciudadanía: se vuelva crítica, piense, opine, quiera cambiar, mejorar lo que le rodea.

Señores y señoras gerifaltes: celebren ustedes su “Noche Greeen”; celebren ustedes la clausura del espacio expositivo “Espacio ciudad”; celebren ustedes el entierro del programa de Ocio Nocturno Gauekoak; celebren ustedes el ERE en Artium; celebren ustedes la no apertura de Krea; celebren ustedes el fin de Montehermoso; celebren ustedes el fin del Proyecto Amarika. Salgan mañana por ahí, échense unas risas, pasen un buen rato, póngale una ridícula vestimenta al “Caminante”, sáquense una foto delante de ese estropajo que llaman “Escultura Green”, patinen un poco en esa pista de hielo tan guay, hagan un brindis a la luna, y empáchense para todo el año de “cultura”.

8.12.12

SIN LASTRES

Hablábamos hace unas semanas del comienzo de “Inmersiones”, un ciclo de actividades en torno al arte emergente gestionado por varios supervivientes en activo de la Asamblea Amarika y Gauekoak. Un ciclo que este año cumple su quinta onomástica y que para esta edición ha decidido alejarse de las salas de exposiciones públicas de nuestra ciudad para su desarrollo. ¿Para qué trabajar con unas infraestructuras que han decidido abandonar a su suerte al arte y la cultura local después de décadas de un tibio apoyo? Las políticas culturales de nuestro territorio han estado más enfocadas en el “ladrillo cultural” –creación de espacios, museos, centros culturales- que en abonar el tejido artístico. “Inmersiones”, en cualquier caso, ha podido desarrollarse merced al apoyo de una institución más etérea, más ligera en “ladrillo cultural”: el Gobierno Vasco. Gracias a carecer de ese lastre que supone ahora mismo mantener costosos equipamientos, hemos podido ver como la mayoría de los proyectos que surgen del ámbito de la cultura y del arte y que se han desarrollado en el País Vasco estos últimos años han sido alimentados por el Eusko Jaurlaritza. Y, parece ser, que esto seguirá siendo así en años venideros. Ojalá. Pues si el Gobierno Vasco abandona esta labor, el panorama cultural en el País Vasco pude quedar más desértico de lo que ahora mismo lo está.

Pero volvamos a “Inmersiones”… el viernes pasado finalizó una de sus principales actividades: “Hospitalarios”. Una actividad que permitió a cinco artistas mostrar su trabajo en el espacio independiente Zuloa de una manera cercana, sostenible, económica, pero eficaz. Demostrando que con pocos medios y alejándose del manido “recurso exposición” –pues no se exponía de una manera convencional-, es posible difundir trabajos heterodoxos de diversos creadores. Los artistas ocuparon Zuloa –un espacio que lleva doce años funcionando sin el apoyo de ninguna institución pública local- durante sendas jornadas y ahí desplegaron sus materiales, sus proyectos, desarrollaron sus proyectos… recibiendo y atendiendo al público personalmente. En algunos casos, el público colaboraba con el artista. En otros, el artista les explicaba su trabajo. Se trata, por tanto, de un formato perfectamente adaptable a cualquier espacio expositivo público o privado y que en estos tiempos de crisis de la cultura sería imprescindible tener en cuenta. Finalizado “Hospitalarios”, “Inmersiones” nos ofrece para el día 15 de diciembre un congreso de artistas: 15 creadores expondrán sus propuestas ante la ciudadanía, agentes culturales, interesada en conocerlas. Otro formato este, digno de considerar para dar a conocer lo que se cuece en el mundo del arte emergente mientras posibilita que se establezcan redes de complicidad y colaboración entre los propios artistas. Esta actividad se desarrollará en un espacio privado alejado del canal del arte y situado en el Casco Viejo: la sede del Programa Berakah.

2.12.12

MONTEHERMOSO

Todavía sigo dándole vueltas a la cabeza al cierre de Montehermoso: un centro cultural que desde hace quince años promovía y difundía el arte y la cultura contemporánea en nuestro entorno. No hay artista, agente cultural, ciudadano amante del arte y de la cultura en esta ciudad que no haya tenido vinculación con dicho centro. Se trataba del buque insignia de nuestro Ayuntamiento en materia de cultura. Una ayuntamiento, que como otros, dedicaba hasta hace bien poco un 4,5 % de sus presupuestos a apoyar, incentivar, la cultura.

¿Dónde están esas personas del mundo de la creación, del arte, del pensamiento que han desfilado por Montehermoso? ¿Por qué no dicen nada? Lo que sucede en esta ciudad es de juzgado de guardia.

Verbigracia, en nuestra ciudad vecina, Bilbao, acaban de eliminar la beca dedicada al cómic –la beca Alhóndigakomik- y cientos de personas vinculadas con el noveno arte están moviendo un manifiesto reclamando que la beca no sea eliminada. Artistas visuales, pintores y escultores, además de catedráticos y otros profesores universitarios nacionales e internacionales, ensayistas, teóricos, periodistas, escritores…se unen para reclamar que no se suprima dicha beca. Una beca única en España destinada a promover el trabajo de jóvenes autores: los candidatos presentaban un proyecto que luego desarrollaban en “La casa de los artistas” de Angulema.

Y en Vitoria vemos como paulatinamente perdemos equipamientos, proyectos culturales sin que nadie mueva un dedo. Y si lo mueven, es más para atacar que para defender. Vitoria, de ser una ciudad punta de lanza en el mundo de la creación, en un par de años ha pasado a situarse en la retaguardia más recalcitrante. Estaríamos en el culo de la cultura, si ésta tuviera posaderas. Perdemos capital simbólico, perdemos atractivo cultural y turístico –turismo de calidad- de cara al exterior, perdemos patrimonio inmaterial, perdemos espacios de oportunidad para artistas, empresas y asociaciones culturales, galerías de arte…

No es la crisis, no es la falta de recursos. El 4,5 % de los presupuestos que invierte un Ayuntamiento en Cultura se recupera con creces. Pero nos quieren incultos, nos quieren sin capacidad de respuesta. Cualquier actuación, proyecto que les huela de lejos a cultura, a pensamiento, a crítica, a arte lo están eliminando. Pan y circo. Porque para el circo y sus gladiadores hay dinero. Para atraer a los famosos de las series televisivas y patearse cuarenta millones de las antiguas pesetas en cuatro días en fiestas, comidas y hoteles… para eso hay pasta. No quieren cultura, quieren saraos. Quieren espectáculo. Y si se nos seca la sesera, mejor que mejor.

¿Dónde están esos artistas que expusieron en Montehermoso? ¿Por qué no hablan? Hace un año acaban con el Proyecto Amarika, el Centro Cultural Krea no se inauguró, cae también Gauekoak, ERE en Artium, el modelo de los centros cívicos peligra… Esto es una pesadilla. Pero me pellizco y no: esto es la realidad.



26.11.12

INVIERNO YA

Más que otoño, esto parece invierno: un invierno cultural. Frío, nevadas, gripe, fiebre, temblores… sacuden el panorama cultural de nuestra ciudad. Estos días la paleta de color ha sido negra: anuncian un ERE en Artium -después de una larga época de recortes a los servicios externos del museo, ¿de esos trabajadores no se dice nada?- y anuncian que Montehermoso cierra. Las decisiones son políticas, para nada promovidas por los directores de ambos espacios. Los políticos al mando alegan que el desastre no es culpa suya: el culpable es la sempiterna crisis. Con esa excusa pueden hacer lo que quieran, decir y decidir lo que quieran. Todo error, toda mala elección, toda mala política queda camuflada por las crisis. La ciudadanía está asustada, aturdida, confusa, así que cualquier medida de recortes, por dura o injusta que sea, es asumida por la mayoría como mal inevitable. Y los afectados directos de unas medidas que están acabando con el estado de bienestar son tantos que tendríamos que estar todo el santo día en la calle manifestándonos para apoyarles. Y algunos empiezan a enloquecer y a descargar equivocadamente su frustración arremetiendo contra lo más cercano pues no ven más allá de sus gafas de diseño.

Se anuncia, al poco, que se creará en Montehermoso el Gasteiz Antzokia. Se quiere construir una nueva planta sobre el antiguo depósito de aguas y utilizarla como sala para conciertos. Aclarémonos: ¿se cierra el proyecto actual por ahorro o no? Ni idea. Dicen que es esta es una nueva iniciativa pensada para impulsar la lengua, la cultura vasca. Un proyecto que se iba a ubicar en los cines Guridi, en el antiguo banco de España después y, ahora, en Montehermoso. Un proyecto, una vez más, que puede naufragar antes de encontrar un buen puerto. Y el ciudadano ya no sabe si es mejor que naufrague cuanto antes o no. Pues parece ser que, de ubicarse en Montehermoso, el espacio no abriría sus puertas hasta 2015 cuando el equipo de gobierno del Ayuntamiento posiblemente sea otro distinto al actual. ¿Nos encontramos frente a una maniobra del PP intentando dilatar hasta el infinito este proyecto liderado por Bildu para pasarle el marrón al que venga después? Cada cual que piense lo que quiera y pueda. Yo me pierdo. Pero tal como está panorama, cualquier centro que impulse la cultura vasca o china, tenga el enfoque que tenga, bienvenido sea, pues esto, ahora mismo, es el desierto y beberíamos agua hasta de un charco de lodo.

Los barcos se hunden. Los puertos se cierran. Y nadie dice nada. Porque el mundo de la cultura no reacciona. Cada cual sumergido en su pelea particular por medrar. Algunos tirando piedras contra su propio tejado. Justo cuando es el momento de estar todos unidos. De dejar a un lado las diferencias, de defender los pocos puertos que quedan y de intentar poner a en marcha una nueva flota. Mientras eso suceda, es tiempo de hacer piña. Incluso es tiempo de defender hasta lo que antes criticábamos.

17.11.12

REINMERSIÓN

Contra viento y marea “Inmersiones” -la única actividad pensada para apoyar el arte emergente en el País Vasco que ha sobrevivido al actual debacle de la cultura- arrancó ayer mismo. Recapitulemos: “Inmersiones” fue producto del Proyecto Amarika, ese modelo de gestión asamblearia de la sala Amárica al que Diputación el año pasado renunció apoyar para sumergir a dicha emblemática sala en el pozo del olvido. Desaparecido Amarika, “Inmersiones” intentó desarrollarse bajo el paraguas de Gauekoak, proyecto gestionado también de una manera colectiva y financiado por el Consistorio. Pero enterrado también Gauekoak, “Inmersiones” tenía un futuro poco halagüeño. Buscando apoyos del Gobierno Vasco y de la Fundación 2012, finalmente un grupo motor independiente ha puesto en marcha la edición de este año, que ya es la quinta. Y a través de una convocatoria abierta se han seleccionado a 46 artistas para realizar con ellos tres actividades destinadas a dar a conocer su trabajo, crear redes de complicidad entre ellos, compartir información…

Por problemas de espacio, me centro en explicar la primera de ellas: “Hospitalarios”. “Hospitalarios” tiene la forma de un ciclo de presentaciones de trabajos que se vuelcan en el espacio independiente Zuloa. Ayer pudimos conocer el trabajo de dos fotoperiodistas: Ander Gillenea y Josune Martínez de Albeniz. El tándem ha retratado durante años los resultados más amargos del conflicto vasco. Y hoy mismo podemos sumergirnos en “Tina” un proyecto del artista Peio Izcue. Y durante las siguientes semanas, los jueves y viernes, podremos visitar Zuloa para contactar con otros cuatro artistas más: Gregorio Sánchez, Juan Pablo Orduñez (Mawatres), Juan Ibarrondo & Marta Gil y Ainhoa Ortells.

¿Pero en qué consiste “Hospitalarios”? La sala expositiva se convierte durante toda una jornada en un remedo de residencia temporal de un artista. Durante ese tiempo y en ese lugar el creador recibe al visitante y lo atiende explicándole de manera cercana, divulgativa, todo aquello que quiera transmitirle en relación con su proyecto. Se persigue, por lo tanto, que el espacio entre creador y ciudadano se minimice, se difumine hasta perderse, posibilitando la creación de un lugar y un tiempo común compartido dentro de la sala expositiva. Hablamos de crear un espacio “hospitalario” en el que los creadores se nos presentan como anfitriones y los ciudadanos como huéspedes temporales.

Por otra parte, los miembros del grupo motor de “Inmersiones” han contactado con diversos agentes culturales del País Vasco para acercarles a Zuloa y que participen, como visitantes con criterio, en la actividad. Pues hay que recordar que el principal objetivo de “Inmersiones” es propiciar la necesaria “inmersión” de las gestorías públicas, y del ciudadano, en el entramado de las prácticas contemporáneas que están “bajo la superficie”. Mostrar, en definitiva, esos necesarios procesos de arte y cultura próximos, pero aún “sumergidos”.




31.10.12

COCHERAS

Vitoria cuenta con un nuevo espacio cultural, aunque sea sólo por unos meses: hasta finales de este año se están desarrollando numerosas actividades en las cocheras del Palacio Esquível.

La primera vez que oí hablar de este espacio en desuso fue por boca del colectivo que gestiona el programa de ocio nocturno Gauekoak: en junio pasado realizaron en el abandonado lugar una actividad llamada “Asalto”, contando con la presencia de diversos artistas urbanos. Después de este bautismo del lugar, la intención del colectivo era habilitar el peculiar espacio para que fuera sede de un festival de cultura amateur que sirviera de punta de lanza para el programa de ocio nocturno Gauekoak. Desgraciadamente, como muchas otras herramientas relacionadas con la cultura que van muriendo en esta ciudad, dicho festival se ha quedado sólo en proyecto. Pues moribundo “Gauekoak” –todavía no se ha anunciado públicamente su desaparición, pero ésta ya es un hecho-, todas sus actividades se esfuman con él. En cualquier caso, el pistoletazo de salida, la intervención que iba a iniciar dicho festival, finalmente se va a desarrollar entre hoy y mañana. Ésta se llama “Big bang”. Básicamente se trata de una actividad en la que varios artistas, graffiteros, arquitectos, músicos... se juntan para ocupar y dar vida a un espacio, transformándolo a través de diversas acciones. Una actividad dirigida hacia el gran público. Según declara la gente de Gauekoak: “Big bang es como una descarga de energía que surge a partir de un chispazo en unas cocheras abandonadas, en desuso. Hay miles de lugares con estas características olvidados en la ciudad, esperando su propio Big Bang. Esperando su nacimiento. Esperando ser rescatados para aglutinar toda esa energía dispersa”.

Al mismo tiempo, otra batería de actividades de carácter cultural, artístico y social se está desarrollando los fines de semana en las cocheras de Esquível bajo el nombre “BakeaSormea”. Se trata de un proyecto que se nutre de las ayudas y del espíritu de la Fundación 2012, un organismo que se ha dedicado a financiar durante este año actividades relacionadas con la paz. Partiendo de acciones internacionales que buscan la superación de conflictos a través de las artes, desde el 4 de octubre y durante doce semanas, BakeaSormena busca transformar y crear una base creativa que apoye la resolución de los conflictos sociales, culturales, bélicos, desde el arte. Y así, los jueves, viernes y sábados se desarrollarán cada una de las propuestas a través de puestas en escena, exposiciones o presentaciones de los diversos trabajos artísticos que están alimentando esta propuesta.

¿Qué sucederá con estas cocheras una vez estos proyectos hayan finalizado? No se sabe. Pero sería muy positivo que este nuevo espacio siguiera vivo, que los esfuerzos y los recursos utilizados hasta ahora para acondicionarlo no cayeran en saco roto y que el espacio tuviera una larga vida quizá cediéndoselo a diversos colectivos de la ciudad.

17.10.12

TIRAR DEL HILO


Han pasado diez años desde que Artium abrió sus puertas. Con motivo de este aniversario, el museo muestra ahora una selección de sus fondos a través de tres exposiciones interconectadas y construidas de una manera redonda e inteligente bajo un mismo título: “Tirar del hilo”. Aunque cada una de estas muestras se articula sobre su propio discurso, la idea general que las hilvana quiere cubrir todo el sentido del fenómeno del arte, de la creación en su conjunto. El arte actual –nada menos- se quiere explicar a través de la propia colección de Artium. Ahí queda eso. Y, sorpresivamente, nuestro museo ha superado su propio reto –con muchos aciertos y escasos desaciertos- “tirando del hilo” de sus propios recursos: su equipo técnico y su colección. Artium demuestra así que es capaz de realizar un “tour de forcé”, de solucionar lo complejo, dejando constancia de que es un museo hábil, maduro, capaz… y con una excelente materia prima. No dispongo de espacio en esta columna para poder enumerar los numerosos aciertos de este trabajo sinfónico. Prefiero salirme por la tangente y hablar de otras cuestiones que me vinieron –valga la redundancia- al hilo de acudir a la inauguración de “Tirar del hilo”. Pero, antes de ponerme en faena, me gustaría dejar clara una cuestión: Artium nos pone estos días en bandeja de plata la ocasión única de comprender el arte a través de nuestra propia colección. De aprender y de divertirnos. Porque de eso se trata.
Y ya en la tangente: a la inauguración de “Tirar del hilo” asistieron una cantidad ingente de ciudadanos amantes de la cultura y del arte. Las fuerzas vivas de la ciudad -habitualmente despistadas y desunidas- estaban ahí reunidas por el museo. Artium demostró que puede funcionar cual pegamento cultural juntando bajo a un mismo techo a amplios sectores de nuestra ciudad. Pero nuestro museo debería de ser ambicioso no sólo proyectando exposiciones sino incidiendo en la relación con su contexto. Hablo de utilizar ese poder para catalizar, transformar, acercar, defender, difundir la cultura en estos tiempos en los que ésta se muere. Y otra cuestión: a la inauguración acudieron muchos de nuestros representantes políticos. A apretar manos y repartir sonrisas, fundamentalmente. Supongo que por el número elevado de apretones ser dieron cuenta de que el museo funciona. Entonces, ¿por qué no lo apoyan hasta las últimas consecuencias? Un ejemplo: ¿qué hubiera sucedido si las actividades en torno a la Green Capital se hubieran gestionado en colaboración con Artium? Desde luego, se hubieran resuelto de una manera más eficaz e imaginativa. Me viene a la cabeza los 120.000 euros gastados el otro día en la absurda “greenkana”. Unos 250 euros de dinero público gastados en cada participante. ¿Por qué no se apuesta por apoyar proyectos con trayectoria, con continuidad, con futuro, en esta ciudad? Artium pueda aportar mucho a nuestra provincia si se confía firmemente en él

8.10.12

INMERSIONES

La semana pasada insistíamos sobre una realidad: son muy malos momentos para la cultura y el arte. Pues a unos recortes acumulados en estos últimos años de un setenta por ciento desde el ámbito público se le suma una bajada de ventas de productos artísticos en el sector privado de un cuarenta por ciento. Como también recordábamos en columnas anteriores, la cultura, aparte de ser un bien inmaterial que hay que promover, incentivar, proteger también es una industria. Una industria que, hasta hace poco, generaba un cinco por ciento del producto interior bruto de este país. Por eso es incompresible que ahora sea un sector tan discriminado, tan maltratado desde lo público. Quizá porque el propio sector no ha sabido hacerse entender, defenderse, protestar, organizarse como otros. El futuro pinta muy negro. Por eso es un milagro que iniciativas culturales que llevan años funcionando continúen hoy en día en marcha. El viernes pasado poníamos como ejemplo la revista de humor gráfico TMEO, que lleva 25 años dando guerra y que en su último número editado amplía tirada y puntos de venta. Y, ahora, queremos poner otro ejemplo: “Inmersiones”, una actividad que arranca estos días y que se desarrolla en Vitoria durante este último trimestre del año. Una actividad cuyas cuatro anteriores ediciones eran apoyadas por nuestra Diputación dentro del interesante Programa Amarika y que –desaparecido este programa- ahora cabalga en solitario con el apoyo económico del Gobierno Vasco, de la Fundación 2012, del también sepultado proyecto Gauekoak y del espacio independiente Zuloa. Una lástima que la Diputación haya dejado escapar de su cobijo a una iniciativa que se apoya sin titubeos desde otras instituciones. Dinero que pierden, en definitiva, pues arrojaba un saldo favorable. 

El principal interés “Inmersiones” es su trabajo en pro de la difusión de los jóvenes artistas del ámbito del País Vasco y Navarra. Para esta edición se contará con la participación de cuarenta de ellos, previa convocatoria. Una convocatoria que finaliza el próximo treinta de octubre. A través de ella se selecciona a quince artistas para que presenten ante el público –como si de un congreso de artistas se tratara- sus trabajos. Otros veinte son seleccionados para que expongan sus dossiers en una muestra que tendrá lugar en Zuloa. Y, finalmente, otros seis, ocuparán por un día esta sala para presentar en vivo y en directo sus proyectos, obras, mientras son visitados por gestores del ámbito de la cultura, y también, por la ciudadanía.

Es ésta una iniciativa sostenible, muy económica: cualquier exposición al uso que genera una institución cuesta el doble. Por eso es paradójico que “Inmersiones” este año se desarrolle en espacios privados: Zuloa y los locales del programa “Berakah” ubicados en el Casco Histórico de nuestra ciudad. Para más información sobre “Inmersiones”, pueden ustedes consultar su blog: http://inmersiones2012.wordpress.com/

2.10.12

BALUARTE

Después del verano, nos enteramos de que el proyecto Gauekoak, ha sido borrado del mapa. Se acabó este proyecto municipal de ocio nocturno “para jóvenes gestionado por jóvenes”. Después de doce años de existencia, desaparece. También tenemos noticias de que se aproximan más recortes para nuestro museo Artium. Paradójicamente, en un momento en el que hay más parados que nunca y sería perentorio fortalecer los espacios de cultura y de ocio para que estos ciudadanos -condenados a disponer de más tiempo libre- pudieran seguir formándose, educándose, de una manera positiva y no se deslizasen por los senderos de fútil escapismo, vemos cómo se está actuando precisamente dirección contraria. Pero hay más: posiblemente los cursos que se imparten en los Centros Cívicos, después de este primer trimestre, suban su precio, cambien de formato…

Puede que ciertos sectores aplaudan estas medidas: son tiempos de crisis y la cultura, el ocio, pueden parecer, a primera vista, un lujo innecesario. Pero la cuestión es que con estos recortes los espacios de oportunidad para los jóvenes, para los artistas, para las industrias de la cultura… menguan. Es decir: estos tijeretazos generan más paro. Por no hablar de que estos ámbitos están muy relacionados con las industrias del turismo cultural. Industrias que están creciendo por estos lares. Pero si nuestras ciudades merman su oferta en el ámbito cultural, los turistas dejarán de estar tan interesados en visitarnos. Pues precisamente nos visitan por nuestra riqueza cultural.

Finalmente, y yendo ya al meollo del asunto, todos los recortes –sean en el ámbito social, cultural, etc. -se destinan a pagar la deuda soberana. Y no hay mucho más que hablar: la pasta de los recortes se evapora en la sartén ardiente de la banca y no se desplaza hacia sectores desfavorecidos. De seguir así, con estos recortes en cultura, el acceso a ella –o al ocio- será sólo para las clases pudientes. Y las clases medias, aparte de empobrecerse económicamente, se empobrecerán culturalmente. En resumen: tendremos ciudadanos más pobres y más incultos.

¿Todo son noticias negativas? No todas. Estos días podemos ver como la revista TMEO, uno de los baluartes del humor gráfico nacional, crece. Ahora mismo, en estos momentos, el último número de la ácrata publicación se ha distribuyendo, además de por su canal habitual, por los kioscos de Euskadi y Nafarroa y tiendas Elkar. Han aumentado tirada, puntos de distribución y número de páginas. Parece ser que en tiempos de crisis el humor es más necesario que nunca. Siempre que esté cargado de cierta dosis de crítica social.

¿Cómo una publicación gestionada por una asamblea de dibujantes puede sobrevivir durante veinticinco años y gozar todavía de una salud excelente? La respuesta es sencilla: porque conectan con la ciudadanía, porque no han perdido la conexión con la calle, con la realidad. Y porque gozan de una gran independencia ideológica y económica


22.9.12

VACUIDAD

En pleno centro de Vitoria se sitúa desde 1996 la sala de la Fundación Caja Vital. Un espacio gestionado por la obra social de dicha entidad. Una entidad sin ánimo de lucro que, aun siendo empresa privada, se beneficia -esgrimiendo la bandera de sus fines sociales- de un benévolo trato fiscal por parte de lo público. Por otra parte, la sala, por su situación privilegiada, es quizá el espacio cultural más visitado de nuestra ciudad. Sería de rigor, por lo tanto, que las exposiciones que se desarrollaran en él cumplieran los fines sociales, culturales marcados por la propia Fundación. En concreto, sobre esta sala, podemos leer en la página web de la Fundación lo siguiente: “…prestando especial atención a la creación artística contemporánea y contribuyendo al conocimiento, documentación y divulgación histórico-revisionista del trabajo de personalidades del panorama local, regional, estatal e internacional.” Pues bien, ni una mota de este espíritu se refleja en la exposición que ahora mismo podemos visitar en la sala. Hablamos de: “Made in USA”. Es una lástima que, según datos de la organización, 175.000 personas hayan pasado por esa exposición. Porque si la exposición ha pasado por ellos, muchísimos habrán salido contagiados por el virus de la banalidad que enferma esta muestra.

Una exposición no deja de ser un dispositivo educativo. Pues bien, ¿qué se aprende en “Made in USA”? Nada. Es como sentarse delante de la tele, comer palomitas y visionar anuncios. El discurso de la muestra es pornográficamente publicitario, pues en “Made in USA” se hace un repaso –para recrearse en él- de las empresas y marcas americanas que personifican el capitalismo más febril. Un capitalismo que ha producido, y está produciendo, que nuestro mundo sea el que es: competitivo, consumista, injusto. Son eso “iconos” que ahora podemos ver en “Made in USA” los que han producido tanta vacuidad en nuestra cultura. Y ahí están, mostrados de manera amable en la sala Fundación –una sala dedicada al arte, en teoría- convertida ahora en escaparate de las grandes corporaciones americanas: Ford, General Motors, Harley Davidson, NASA, Boing, Motorola, Microsoft, Appel, Coca-Cola... Empresas que se mezclan en la muestra, como pasadas por un Turmix, con otros iconos de gran interés cultural como pueden ser Andy Warhol, Frank Ghery, Ernest Hemingway… Pero todos ellos –empresas, artistas- se nos presentan como meros cromos: con un tratamiento horizontal, espectacular… Listos para ser pegados en este álbum de colorines de iconos del consumo americano llamado “Made in USA”. Es un mal chiste juntar a, por ejemplo, Hemingway y Cola-Cola en un mismo escenario. Más allá del interés de un montaje que puede ser atractivo –para gustos están los colores- a uno le queda, después de ver la muestra, la sensación después de que la Obra Social de la Caja Vital no está haciendo su trabajo. La cultura y el arte no se dan cita en esta exposición, resumiendo.

15.9.12

NO FOTÓGRAFO

Hoy a las ocho de la tarde se inaugura en el espacio independiente Zuloa la exposición que lleva por título: “Fotos de camisetas del 15M”. Una muestra cuyo mayor interés quizá resida en el hecho de que su autor, Santi Ochoa, no se considera autor. O, más bien, no se considera artista. Tampoco considera que lo que él hace sea arte. Ambas cuestiones no tendrían mayor importancia si el canal del arte –museos, instituciones, críticos, comisarios, artistas, coleccionistas, galeristas- con su varita mágica otorgara a su trabajo el estatuto artístico. Pero tampoco se da el caso. De ahí el gran interés del trabajo de Santi Ochoa: se mueve en un terreno libre, crítico, fronterizo -que mama de diversas ciencias como pueden ser la sociología, política…- aunque su resultado puede visualizarse dentro de un espacio expositivo. Santi se considera un aficionado y aunque trabaja, sobre todo, con el medio fotográfico, se declara así mismo como un “no fotógrafo”.

Santi Ochoa -por citar algunas actividades que ha realizado en su trayectoria- ha pergeñado murales, pancartas y carteles, de carácter reivindicativo durante la década de los ochenta. Se encargó, también en aquella época, de un programa punk radiofónico de nombre “Contra la pared”. Santi también ha picoteado en el medio escrito: ha realizado diversos artículos sobre temas conflictivos, como puedan ser las drogas, el SIDA o la familia real. En ese sentido, ha colaborado habitualmente en diverso fanzines como el TMEO y el Cretino, por citar un par de ejemplos. En 2003 pudimos visitar, también en Zuloa, la exposición “Pobreza y mendicidad”, un proyecto en el que el autor –llamémosle así- , mapeaba la comunidad de los mendigos cercana a su barrio de residencia de Madrid, realizando con ellos una cuidada clasificación partiendo de unos indicadores estéticos, sociológicos, económicos… Era este un peculiar proyecto de investigación alejado de cualquier premisa moral. La muestra tuvo también un volcado en formato libro, titulado también “Pobreza y mendicidad”.

Y, desde hace seis años, Santi realizada fotografías de camisetas. Lleva sacadas desde entonces casi siete mil. Le interesan las no comerciales, las no industriales, las portadoras de mensajes. Para ello suele ir a concentraciones, manifestaciones… A todos aquellos lugares donde Santi pueda “echar la red”. Según declara su autor: “Las camisetas son una forma de expresión emergente de las iniciativas más particulares, novedosas o comprometidas. Es más libre y autentica que las utilizadas por la industria cultural. Reflejan a toda una sociedad en una época determinada. Son pura sociología. Reflejan sus deseos, gustos, incluso sus mitos y fantasías. Y, por otro lado, sus necesidades, preferencias, odios y fobias.”

Para esta exposición en Zuloa, Santi ha hecho una selección de 270 camisetas. Las personas que hoy acudan a la inauguración y porten una camiseta del gusto de Santi, posiblemente caerán en sus redes.

16.7.12

AGUADAS

“Aguar la fiesta”, se suele decir cuando alguien estropea un momento de diversión, del alegría… En este caso, con la suspensión de las fiestas del Casco Viejo organizadas desde hace treinta años por Gasteiz-Txiki, más el peligro de que otros barrios de Vitoria no puedan celebrar sus festejos como otros años- por falta de un apoyo institucional en condiciones- podríamos hablar de que no están “aguando las fiestas”; en plural: se están aguando, sí. La realidad en estos momentos de crisis, es que los barrios no tienen dinero suficiente para poner en marcha sus festejos: el Ayuntamiento ha "endurecido" las bases para acceder a estas ayudas. Los barrios tienen que adelantar pasta que no poseen y esperar a recibir un dinero que el Consistorio tampoco puede concretar en cuánto se estima. El Ayuntamiento responde a los barrios conminándoles a que pidan un crédito bancario. Bonito panorama. Hasta el momento, a pesar de las protestas contra el nuevo “modus operandi” del Consistorio, los barrios de Judizmendi, Abetxuko y Arana han mantenido su programa recortando de aquí y de allá. Buscándose la vida como buenamente pueden, en definitiva. La política siempre se ha movido por la máxima “Pan y circo”, pero ahora falla el pan y también falla parte del circo.

En cualquier caso, siempre hay espacio para otras maneras de pensar, de hacer. Siempre hay un espacio para la disidencia: “Zaharraz Harro”, las fiestas populares y reivindicativas del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz, comienza a calentar motores. Zaharraz Harro es una iniciativa vecinal y popular (unas fiestas populares desde el barrio y para el barrio) que celebra este año su cuarta edición. La iniciativa tiene lugar entre el 25 de junio y el 1 de julio y se organiza con recursos propios, sin ayudas institucionales. Su lema es: “porque queremos demostrar, una vez más, que juntándonos somos capaces de hacer cualquier cosa”. Y declaran en su blog (zaharrazharro.wordpress.com) que “muchas veces organizando se disfruta por lo menos tanto como durante las propias fiestas… eso sin contar con el ambientillo que se forma en estas reuniones”.

Pero se abren ciertos interrogantes: ¿s
i las instituciones que se han creado para gestionar nuestros recursos nos abandonan, el futuro es la autogestión, dónde queda nuestra corresponsabilidad como ciudadanos, nuestra participación, si no intentamos incidir en cómo se gasta el dinero público? ¿Tenemos que dejar de reclamar recursos que son de la ciudadanía –y no de los políticos- para poner en marcha ciertas iniciativas populares, ciudadanas? Si es así, ¿dónde queda la democracia participativa? ¿No tenemos derecho a demandar parte de la gestión de ese dinero público para poner en marcha actuaciones que consideramos importantes para la sociedad? ¿El querer organizarnos fuera de la órbita institucional no es una constatación de que dichas instituciones no funcionan? Micrófono abierto, para responder a estas preguntas.

NEGRO


Se hace difícil hablar, escribir sobre cultura, con la que está cayendo. La “crisis” lo moja todo. Y su sombra lo oculta todo. Aunque hace tiempo que sabemos que esto no es una crisis, sino una guerra, con su saqueo. Y empieza la cuenta atrás para que todo se privatice en España: la lotería, RENFE,  Sanidad… La cultura no la privatizarán, ¿para qué? Los mejor del pastel no está ahí. Con eliminarla, asunto zanjado.
Poco queda ya para que todo lo que es de todos pase a ser propiedad de unos pocos. Ruina, miseria para muchos, que se quedarán fuera de este sistema. Que serán sacrificados y situados al margen de todo. Ya lo hemos visto hace años en otros países. Tenemos el ejemplo de Argentina. Y otros muchos, los mansos, los obedientes sobrevivirán. Empobrecidos, pero sobrevivirán. El futuro se avecina negro. ¡Así que cómo para hablar de cultura… ¡ Siempre ha sido maquillaje, adorno. Y ahora, más que nunca. Sólo queda producir arte, cultura, para ese uno por ciento de la población que se está comiendo toda la riqueza económica del mundo. Los artistas, como en otros tiempos, tendrán que hacer arte, cultura, para los millonarios. Que cada vez hay más.
En cambio, es buen momento para el circo futbolero, sí. La gente necesita anestesiarse de alguna manera. Mirar para otro lado. Asistir a esa guerra simulada que es el balompié. Una guerra en la que, obviamente, siempre tiene que haber vencedores y vencidos. Y como en toda guerra, de lo que se trata es de vencer, de humillar al contrario, al enemigo. Porque el enemigo nunca tiene razón, nunca hace nada bien y nunca hay que reconocerle ningún mérito. El fútbol no deja de ser una metáfora de este desquiciado, egoísta, mundo en el que vivimos. Por esto tiene tanto predicamento. Y por eso sobrevivirá a cualquier crisis. Es más: se alimenta de ellas.
Me mandaba un mail hace unos días un amigo argentino contestando a un mensaje mío en el que me mostraba muy pesimista sobre el futuro de la cultura en este país nuestro. Cito textualmente su respuesta:
“A no desesperar, que la cultura no muere nunca. Como dice la canción: 'Tantas veces me mataron / Tantas veces me morí / Sin embargo estoy aquí / Resucitando'.
Aquí he visto (de niño) la cultura en la dictadura, con mis padres que eran artistas plásticos. Vi la cultura pasar la guerra de Malvinas. Vi pasar la hiperinflación de año 89 que arrasó con casi todo. Vi pasar la cultura en los 90 en que se vendió todo... El estallido del 2001...
No te desesperes. La cultura nunca depende de los peleles de turno que manejan presupuestos, recortando todo menos sus propios sueldos. 
Hay más cultura en un guiño de ojo, una caña y un par de tapas que en todas las instituciones culturales del mundo.
No te dejes desanimar. Que lo último que te roben estos hijos de puta sea tu estado de ánimo. Los que van a ser más pobres, en todo caso, son ellos, los burócratas papanatas de ocasión. No vos. No la Comunidad.”
Quedémonos con el mensaje de este amigo mío…

20.6.12

GEMELOS


A lo largo de nuestras vidas, hay personas que –para bien o para mal- forman parte de nuestra biografía. Porque les hemos conocido en nuestra etapa de aprendizaje: niñez, adolescencia, juventud. Es inevitable: dejan huella en nosotros, en nuestra manera de entender la sociedad, la cultura. Pues nada nos más marca más, de una  manera muchas veces indeleble, que el contacto con nuestros semejantes. Por encima de los libros que leemos, del cine que vemos…, aprendemos de las personas próximas. Las tenemos al lado e influyen en nosotros. Nos calan. Con el arte sucede lo mismo: más que el hecho de acudir a una charla, exposición o curso de un artista internacional, aprenderemos de los creadores próximos. De una manera, son nuestra familia.
Y así, los artistas de mi generación, cuando empezamos a pergeñar nuestros primeros dibujos, pinturas, esculturas…, nos fijábamos siempre en la generación que estaba, en lo relativo a la edad, inmediatamente por delante de nosotros. Pues la brecha temporal no era excesiva y existían, por tanto, muchas conexiones: les veíamos en la Facultad de Bellas Artes –ellos estaban acabando la carrera y nosotros comenzándola-, alternábamos por los mismos bares, acudíamos a sus exposiciones…. Con ellos hablábamos y de ellos aprendíamos: nosotros estábamos empezando y ellos ya tenían –o nosotros lo veíamos así- más bagaje, experiencia, tablas.
Uno de los artistas que influyó en su día en mi manera de entender el arte fue Alfredo Álvarez Plágaro. Alfredo, a finales de los ochenta, dibujaba cómics y pintaba. Algo muy habitual en aquellos años en Vitoria. Recuerdo que artistas como Mintxo, Koko Rico, Ciprés, Landazabal, Iñaki Cerrajería… alternaban ambos medios: cómic y pintura. También es verdad que era la época en la que se encumbraba en el ámbito nacional e internacional el expresionismo figurativo: el cómic se teñía de pintura y la pintura de cómic. Ambos medios caminaban de la mano y se daban mutuamente de comer.
Plágaro empezó en los años noventa a crear “cuadros iguales”: pintaba dos cuadros a la vez, intentando que no hubiera diferencias entre ellos. Eran obras cargadas de una filosofía muy irónica porque realmente todos los artistas se repiten, y a esa repetición se le llama “estilo”. Pues bien: Alfredo llevó el concepto “estilo” al extremo y la repetición formó parte consciente de su obra desde entonces. Una labor titánica e imposible, pues no hay manera de aplicar dos pinceladas iguales. Siempre hay entre dos trazos de pintura pequeñas variaciones. Sólo las máquinas son capaces de producir dos objetos idénticos. Así que podemos afirmar que las obras de Plagaro son gemelas, pero no idénticas.  Y Alfredo primero empezó a crear series de dos cuadros iguales, luego de cuatro, de ocho, de dieciséis… Como mismo declara, con mucha ironía: «Lo más importante no es lo que es, sino que lo que es lo es varias veces.»
Y estos días podemos ver los “cuadros iguales” de Alfredo Álvarez Plágaro en Artium. Vayan a verlos. 

16.6.12

IMPROBABLES


No todo en el arte son centros expositivos, número de visitantes, obras vendidas, subastas, galerías de arte, turismo cultural, tiendas de recuerdos de museos… Existen otras maneras de abordar el arte: verbigracia, a través de proyectos que se apartan de esos caminos –más bien autopistas- tan trilladas para descubrir nuevos senderos. Proyectos que se mueven entre bambalinas, que no buscan “salir en la foto”, que se cocinan a fuego lento desde el mundo de la creación. Proyecto de los que casi no se habla: no suelen ocupar las páginas de las secciones culturales –o de sociedad- de los periódicos, no mueven masas. Pero son proyectos innovadores, imaginativos, que aportan mucho a nuestra sociedad, que circulan por terrenos fronterizos para incidir en múltiples problemáticas de diverso índole –social, económica…- ofreciendo pistas, ideas, soluciones. Proyectos que transforman nuestra sociedad, en definitiva –aunque muchas veces no nos demos cuenta- incidiendo en ella por ósmosis, por filtración, gota a gota. Alejándose del impacto mediático, del espectáculo… de ese camino tan concurrido últimamente por la cultura.
Imagínense que una empresa, entidad, colectivo… tiene un problema, un reto, y no sabe cómo abordarlo. E imaginen que entonces aparece un artista que ofrece su tiempo y creatividad en aras de resolverlo. Estamos  hablando de fusionar dos mundos muy distintos: el empresarial y el artístico. De poner en contacto dos ámbitos lejanos para agitar esa nueva mezcla y ver qué sucede. Y estaríamos hablando de algo que ya existe: de un proyecto llamado  “Conexiones improbables”.
Conexiones improbables está gestionada por la entidad vasca c2+i creada para impulsar procesos creativos y nuevos ámbitos de relación entre la economía, la cultura y las organizaciones sociales. Sus proyectos, según comentan sus promotores “siempre parten de las necesidades de las organizaciones, y desde ‘Improbables’ actuamos de mediadores y dinamizadores de todo el proceso de colaboración” y son capaces de generar “un contexto de alto valor añadido tanto para los creadores y los pensadores como para las empresas y organizaciones públicas y sociales participantes”.
La mirada del artista -como muchas veces se ha dicho y repetido hasta la saciedad- es como la mirada de un niño: ingenua, fresca e imaginativa. Y de la misma forma que muchas veces no escuchamos las voces de los niños, también obramos del mismo modo con los artistas. Y ahí nos equivocamos, pues lo artistas son capaces de innovar, de arrojar nuevas ideas, de ver –y hacer- las cosas de otra manera.
Hay que asumir que en esta época de crisis que nos está tocando sufrir, la innovación es el camino a seguir. Por ello las empresas, las instituciones, los colectivos, para repensarse ante esta paupérrima situación, necesitan abrirse a otras disciplinas como el arte. Resumiendo: invertir en proyectos como “Conexiones improbables” es, hoy en día, más necesario que nunca. 

17.5.12

CUMPLEAÑOS INFELIZ

Artium cumple diez años. Todo un logro. Para una persona el hecho de cumplir diez primaveras no tiene mucho mérito, pero para un museo de arte contemporáneo, tal como está hoy en día el mundo de la cultura, poder soplar diez velas no es asunto baladí.

Un museo de arte contemporáneo envejece mucho más rápido que un individuo, es obvio. Y así, de la misma forma que podemos calcular -en términos humanos- que un año de la vida de un gato equivale a cinco años de la de un “homo sapiens”, podríamos llegar a preguntarnos: ¿a cuántos años humanos equivale la vida de Artium? ¿Treinta, cuarenta…? Especulemos un poco con esta hipótesis. Fantaseemos sobre la edad real de Artium. Divaguemos. Verbigracia: un síntoma constatable de que una persona envejece es que ésta, poco a poco, va perdiendo amigos por el camino. Algunos por enfermedad, otros por accidente, unos cuantos por el propio proceso de envejecimiento. Y así, al cumplir –por ejemplo- ochenta años más de la mitad de nuestros camaradas habrán fallecido ya. Pero vayamos avanzando, vayamos cumpliendo años: si sobrepasamos la edad de noventa años puede que nos quedemos con cero amigos. Entendiendo como amigos a todos aquellos a los que tomándolos como a nuestros iguales elegimos en su día –y nos eligieron- para mantener una estrecha relación personal. Compañeros de esta aventura que es la vida, resumiendo. Ahí entra en juego la simpatía, el respeto, la afinidad personal… Pues bien: Artium ha perdido muchos “amigos” por el camino. El año pasado “fallecieron por homicidio” el “Proyecto Amarika” y Krea. Y Montehermoso… está hospitalizado tras sufrir un “atropello”, convaleciente, con un ochenta por ciento de reducción en su presupuesto.

Podríamos decir, por lo tanto, que Artium actualmente puede tener como noventa primaveras humanas. Es decir: un año de Artium puede equivaler, más o menos, a nueve de nuestros años.

Artium cumple años. Diez velas en su tarta que acaba de soplar. ¿Pero a qué amigos va a invitar para compartir tan singular momento? Desde luego no podrá compartir el pastel cumpleañero con sus amigos, pues estos –reiteramos- los ha perdido por el camino. Y no es culpa suya, no. Sino de todos aquellos que no se han preocupado por la salud de la cultura de nuestra ciudad. Nuestros responsables políticos no han estado a la altura de las circunstancias. Los “padres de la cultura” quisieron tener familia numerosa, amamantar y criar a unos cuantos hijos, pero ahora sólo queda vivo el hermano mayor. A los otros los han ahogado en un río cual cachorros de gatos desdeñados. Y, ahora, desaparecida Amarika y Krea más con un Montehermoso moribundo, sólo queda vivo el primogénito. Una única infraestructura cultural en Álava relevante y con visos de poder cumplir más añitos. ¿Es motivo este de celebración? No lo creo. Más bien es motivo para ponerse a llorar. A llorar por todos aquellos “amigos” que hemos visto fallecer en estos últimos meses.

25 AÑOS

La revista de comic de humor TMEO –que, dicho sea de paso, tiene su sede en nuestra ciudad- cumple el mes que viene veinticinco añitos. Para celebrar este aniversario, el colectivo que pergeña dicha publicación, está preparando en estos momentos un número especial de cien páginas. Un número en el que colaboran, a modo de homenaje, la flor y nata del cómic del humor vasco y español.

Que una editorial dedicada a la historieta sobreviva 25 años sin ningún tipo de ayuda institucional, con un sistema de gestión asambleario, y tirando fundamentalmente de una furgoneta y de un carrito de la compra para su distribución, es todo un logro.

¿Y qué se puede decir del TMEO que no sea haya dicho ya? Difícil tarea.

Recapitulemos: TMEO es una revista de historietas de periodicidad bimestral. Se fundó en Pamplona en 1987 para pocos años después trasladar su sede a Vitoria. Desde sus comienzos la editorial TMEO se ha caracterizado por su espíritu rebelde que lo aleja de lo “políticamente correcto”. El estilo del TMEO se puede resumir en cuatro palabras: humor hiriente y economía gráfica. Un estilo inconformista que da el contrapunto a la visión de la realidad aportada por los medios tradicionales. Y así sus páginas han ofrecido a los lectores algunas de las reflexiones más nihilistas y cínicas paridas en el País Vasco. Reflexiones que refrescan un entorno cultural comprimido por la dictadura de ese pensamiento único que promueven los “mass media”.

El conjunto de circunstancias sociales y humanas que posibilitó el germen y rápido asentamiento del sello TMEO es insólito, pues es específico de un lugar y de un momento determinado: el País Vasco en los agitados años ochenta. Y su supervivencia hasta este momento se debe a que, ya desde su primer número, la revista empleó con decisión dos recursos que posibilitaron una independencia monetaria e ideológica. Recursos que hoy en día utiliza cualquier fanzine que se precie: una distribución alternativa (en modestos pero abundantes puntos de venta: bares y librerías) y una publicidad económica (bares y pequeños comercios). El nombre de la revista proviene de un juego de palabras con la clásica revista de historietas española TBO y el verbo "mear" (en el logotipo de la revista se ilustra esta misma idea). TMEO sigue rompiendo esquemas. Sus agudas y ácidas páginas han arrancado carcajadas, y también reflexiones, a un público entregado abierto de miras, no necesariamente lector de cómics, labrándose un camino no exento de polémicas.

Fundado para reunir, en un principio, a un variado grupo de dibujantes cultivados en los prolíficos años 80 tiene actualmente como meta editorial servir de plataforma a autores que no tienen espacio en sellos profesionales por razones de toda índole.

Teniendo en cuenta que los beneficios nunca han alcanzado para pagar a los colaboradores por su trabajo, el TMEO es un fanzine, pero tiene una difusión y un peso social mayor que muchas revistas. ¡Feliz cumpleaños, TMEO!