13.1.06

Bruguera vuelve


El cómic es, hoy por hoy, en el Estado español un arte en el que los prejuicios acerca de él prevalecen por encima de sus valores reales. Se le cataloga de infantil, de ser un arte menor. “El niño que hoy lee un cómic quizá algún día lea un libro”, dicen muchos, pensando que están haciendo un favor a este medio artístico al afirmar eso. A mí, por contra, me gusta manifestar: “Aquel que hoy lee un libro quizá algún día lea un cómic”. Y lo curioso es que, pese a esta miopía social hacia este medio, el cómic sobrevive y lo hace con buena salud. Lográndolo, sorpresivamente, sin necesidad de anunciarse en los grandes medios de comunicación. No se anuncia en la tele, y sin embargo tiene un público (mayoritariamente adulto) que es fiel a este arte marginal. Y digo marginal porque sobrevive “al margen”. Y es que para la mayoría de los ciudadanos el cómic es un gran desconocido. Sólo si se acercaran a una tienda especializada en cómic, de las que existen una o varias en todas y cada una de las ciudades del estado, se darían cuenta de que este arte está muy vivo.
En el 2003 la asociación vitoriana Atiza organizó en nuestra ciudad el primer evento en el ámbito estatal dedicado a rescatar del olvido a la mítica editorial Bruguera. Ahora el C. C. Montehermoso acoge de nuevo una muestra sobre dicha casa editora.
Bruguera fue un sello editorial que desarrolló, hasta su desaparición en la década de los ochenta, una forma muy personal de entender la historieta. El humor, la ironía, la cotidianidad, la caricatura, fueron las claves que los artistas que trabajaban en dicha editorial utilizaron para retratar a la sociedad española de su época.
Originales de cómics, vídeos, revistas, paneles explicativos, buena catalogación, buen montaje... Una exposición muy digna que intenta revisar el trabajo de esos artistas que durante décadas reflejaron con grandes dosis de creatividad, de ironía, de humor, la época del franquismo. Zipi y Zape, Doña Urraca, Anacleto, las hermanas Gilda, Carpanta... son sólo algunos de los personajes con los que el visitante podrá encontrarse al acudir a esta exposición que se completa con un taller de cómic y una zona dedicada a la lectura. En ésta el visitante puede leer historietas de dibujantes de Bruguera pero, también, de autores contemporáneos. Porque el legado de Bruguera sigue vivo. Muchos dibujantes actuales son herederos de aquella forma de expresión: dibujo simple, colorismo, inspiración en la realidad social... Entre el material de lectura que nos ha llegado de Barcelona (porque esta exposición está cooproducida por el C.C.B.B.) podemos encontrarnos con un álbum de un vitoriano: Mauro Entrialgo. Y es que no tenemos que olvidar que nuestra ciudad, sede de la irreverente revista Tmeo, cuenta con el mayor índice de dibujantes por habitante del Estado.