1.1.06

El cuponazo




En 1999 nuestro ayuntamiento decidió reservar un dos por ciento del presupuesto de los proyectos públicos de construcción que acomete la ciudad. Ese porcentaje iría destinado a la compra de arte. Desde ese momento, con cada nuevo edificio construido, se fue acumulando un “gran bote”. Estamos hablando, a fecha de hoy, de un montante de seis millones de euros. Y a ese gran pastel, nadie le ha hincado el diente todavía.
En junio, el alcalde anunció que, con ese dinero, se iba a realizar un gran proyecto público: “El más grande de España”, dijo textualmente. Y después añadió que el plan podría «proyectar la ciudad hacia el exterior, por lo que es una gran oportunidad».
En Octubre el director de Cultura del ayuntamiento explicó que “el pleno municipal está animado a continuar con la reflexión de recuperar un espacio público, en la que participen todos los departamentos implicados-Cultura, Medio Ambiente, Urbanismo, Vía Pública- para que la intervención tenga un carácter más global”. Finalmente este miércoles la Concejala de Cultura anunció que la pasta iba a ser destinada a la compra de esculturas publicas para los nuevos barrios y con un cupo de participación para los artistas locales. Aunque sin cerrar la puerta a otras expresiones artísticas ni a autores foráneos. Incluso añadió que se barajaban grandes nombres para estas adquisiciones. También explicó que el Departamento de Cultura del Ayuntamiento se reunirá con los partidos políticos y varios artistas para establecer los criterios y los plazos que deben marcar el gasto. Además se nombrará a una persona que hará de comisaria del proyecto.
¿Entre quienes se repartirá el bote acumulado? La mesa de la concejala tiene que rebosar de proyectos de comisarios, directores de museos, artistas, empresas de cultura... Es mucho dinero el que está en juego: 1.000 millones de las antiguas pesetas ¿Habrá que esperar a que en enero los, hasta ahora, desconocidos expertos se junten y decidan lo que se va a hacer?
El arte público en nuestra sociedad contemporánea no consiste ya en la compra de mobiliarios de lujo, llámense esculturas públicas. Sería contradictorio que en una ciudad en la que no hay espacios de creación, ni becas para artistas, ni galerías de arte contemporáneo... se gasten seis millones de euros en algo que, parece ser, será pan para hoy y hambre para mañana. Nueve mil euros es la cantidad que, hoy en día, se gastan las instituciones en el apoyo a los creadores locales. ¡Y estamos hablando de gastarnos seis millones de euros para un superproyecto! Todo esto me suena a más de lo mismo: entender la cultura como un gran espectáculo. Habría que pensar en programas estables que abonaran el tejido cultural de la ciudad: proyectos de apoyos a la creación en su más amplio espectro (vídeo, publicaciones, cómic, cine, documentales, música, arte...)
Espero que ese comité de expertos esté libre de intereses personales. Y que estén serenos y no les tiemble el pulso.