5.1.06

El marronazo

Hablaba la anterior semana de que, este mes, en el ayuntamiento va a empezar a estudiarse la forma de gastar la pasta que se ha ido acumulando durante años a resultas de aplicar la famosa normativa del 2%. Unos dicen que son seis millones de euros, otros que diez... Y hablaba del marronazo que supone repartir ese dinero en algo que no se convierta en "pan para hoy y hambre para mañana" Porque, en una ciudad con un tejido cultural muy desatendido, gastar ese dinero en un superproyecto -como quiere el alcalde- puede ser similar a celebrar un cuchipanda delante de un grupo de hambrientos. Si lo que se quiere es organizar algo que atraiga a mucha gente de fuera, que junten los millones de euros y los quemen públicamente en la Plaza del Machete...
En serio: sería esencial que ese dinero se invirtiera en vivificar nuestro tejido cultural. Pero no comprando esculturas, que de eso ya hay mucho, sino posibilitando que los ciudadanos productores de cultura –llámense artistas locales- puedan producir música, cómic, arte, teatro, creando así espacios de debate, de reflexión, y también de diversión, en nuestra ciudad. Porque los creadores locales son los que más posibilidades tienen de llegar hasta sus conciudadanos. Y es que cuando un artista de la Patagonia viene a Vitoria, al día siguiente ya está fuera de la ciudad. Sin dejar poso. Casi todo lo que se hace en Vitoria se basa en comprar proyectos externos. Y a poder ser "emblemáticos" ¿No existirán psicólogos de ciudades? Nos diagnosticarían, seguro, "complejo de inferioridad cultural" Y es que "lo local" parece ser algo que repele a muchos. Y para más inri el sello local siempre se aplica a los artistas. ¿Por qué no se habla de políticos locales, médicos locales, abogados locales...?¿Y la palabra "emblemático"? Cuando la escucho me pongo a temblar. Por que sé en qué están pensando. En un Guggenheim vitoriano o similar. Vitoria es lo que es: 230.000 almas. No se pueden importar proyectos que funcionan fuera pensando que aquí van a funcionar del mismo modo. Es como intentar que las palmeras tropicales crezcan en Vitoria. Cosa que ya se hizo...
En resumen: creo que la normativa sobre el 2% ahora mismo está desfasada. Ese dinero no debería de ser sólo para compra de arte. Y no tiene sentido, como ahora mismo piensan hacer, crear una comisión, presidida por una comisaria foránea, para repartir esa tarta. Tiene que haber un trabajo previo. Un grupo de personas del mundo cultural de la ciudad tiene que sentarse a trabajar y ver qué es lo que esta ciudad necesita perentoriamente en materia de cultura. E intentar promover que la normativa del 2% se adecue a las necesidades de la ciudad y no al revés. Que cambien esa normativa actualizándola. Ahí colectivos como Plataforma Amárica tendrían mucho que decir. Dejar este asunto en manos de alguien externo a nuestra ciudad es, una vez más, reconocer nuestro complejo de inferioridad.