15.2.06

ASCO 06

Todos los años me llega una invitación para acudir a una pitanza en Madrid. Y es que un amigo organiza esa comida el día que se inaugura ARCO. El convite lleva por nombre Asco. Nos juntamos una veintena de personas que, por diversas razones, solemos acudir a ARCO. Algunos exponen, otros escriben, otros participan en alguna mesa redonda… Platicamos fraternamente mientras mal comemos en un restaurante situado en el recinto ferial. Después visitamos la muestra.ARCO es una feria de arte. Su leit motiv es la venta. Hay mucho arte de "escarpia". Las galerías rentabilizan sus costosos espacios abarrotándolos de obra. No es la mejor forma para que el espectador disfrute. Sobre todo si a eso le sumamos el agobio de las grandes multitudes que pululan por los pasillos. Y es que ARCO se ha convertido en un acontecimiento. Pero su fin es la venta, no el disfrute. No nos confundamos. Y para muchos, ésta será la única vez que este año se aproximen a una obra de arte contemporáneo. Porque ir a ARCO mola. Muchos, más que ver arte, van a ver a los famosos que deambulan de galería en galería, o a los artistas y estudiantes jóvenes y modernos. El síndrome de Stendhal ataca a más de un visitante. Porque tanta visión repentina de miles de obras es imposible de digerir. Los que entendemos que el arte es algo más que un negocio, o los que pensamos que tiene que disfrutarse más sosegadamente, no disfrutamos. Por eso Asco. Porque el arte tiene que instalarse en el día a día, situarse en la cotidianidad. Pero para los que piensan que el arte es un objeto que se compra, cuyo valor económico se basa en la maestría del artista, en la excelencia, es una cita ineludible. Y concejales, diputados, directores de museos… acuden a ARCO. Y este año ARCO se retrata en Vitoria. En Artium. Recorridos fotográficos es la exposición que muestra la obra donada por los amigos de ARCO a nuestro museo. Pero lo curioso es que Vitoria no se retrata en ARCO. La única galería que acudía año tras año, no va. Y lo chocante es que los que en esta ciudad apuestan por un arte de excelencia no se lo hayan currado para que Vitoria esté. Esos que van a ARCO para comprar obras para nuestro museo. Pocas ciudades españolas no están representadas. Vitoria es una de ellas ¿No pidió la única galería vitoriana que acude a ARCO ayuda para disponer de un local? Bien: esa galería no ha podido acudir porque uno de los requisitos que le exigían sus organizadores era el de disponer de un local. Creo que alguien le respondió públicamente: "si todas las empresas actuasen de la misma manera, qué pensaríamos. Tú, empresario, dedícate a buscar tu establecimiento". Nunca he entendido por qué se puede ayudar desde la institución a un artista (¿no es acaso también un autónomo, una empresa?) y no a una galería.