21.4.06

DESDE EL LIMBO

Es esencial que toda ciudad posea su esfera crítica. Vitoria no la tiene: uno lee, esta semana, las declaraciones de Artium y… silencio. Nadie responde. No hay debate. Sólo se escucha ese monólogo institucional. En Vitoria estamos viviendo cambios nada positivos: la cultura se ha institucionalizado vaciándose de su dimensión pública. Porque la Diputación ha delegado, en los últimos años, sus responsabilidades culturales en organismos que siendo instituciones no son públicas: las fundaciones. Éstas han conseguido que cultura e institución sean conceptos sinónimos. Y han copado todos los ámbitos culturales. Hasta el cómic. Han absorbido los presupuestos de lo público. Son un agujero negro. Cada vez hay menos espacio para la iniciativa privada. Así que, o trabajas para ellos si les caes bien o te dedicas a otra cosa. O, como otros, emigras.
Artium ha asumido (o le han impuesto) una competencia de Diputación: promocionar el arte local. Artium: si aceptas ese compromiso, entonces, sé efectivo. Dices: “Los que menos presencia tienen fuera son los artistas alaveses” porque “en Vitoria hay una generación que está en una especie de limbo extraño” Si los artistas alaveses no tienen presencia fuera es responsabilidad sólo de éstos, vamos. ¿Entonces para que sirve tu exposición anual de artistas locales “Entornos próximos”? ¿O para qué servirán tus nuevas becas? Si estás recibiendo dinero para potenciar al arte local aporta soluciones. Saca a nuestros artistas de su limbo. Y prosigues: “Hay una generación, que va de los 35 años para atrás, que todavía tenemos que descubrir”. Ahí esta el quid: ya das por perdida a la generación “del limbo” Nuestros artistas son producto de esta ciudad, y, también, de tu política. Todos estamos en el mismo limbo. Y si no cambias de rumbo vas a “limbolizar” a la próxima generación de artistas. ¿Quieres asumir esa responsabilidad o sólo quieres asumir su partida presupuestaria?
“La cultura es un servicio social” dices. Si gestionas la cultura como un servicio, en vez de como un valor en sí mismo, entonces tendrás que ser efectivo en ese plano social en el que estás situándote. Como efectivo es un hospital. O una residencia de ancianos. Si la cultura es un servicio social entonces habría que ver si ese servicio que prestas al ciudadano es rentable, efectivo y hecho a su media. Porque un servicio es como un traje. Y son tres millones de euros los que Diputación invierte en ti todos años. Habrá, por lo tanto, que cuantificar la rentabilidad social de ese servicio. Veo que la cultura es para ti a veces un servicio (servicio social) y a veces un recurso (para atraer turismo). Ya no es un fin. Es un medio. Bien: valoremos si ese medio funciona. Y si no funciona… entonces que te quiten la subvención. Como servicio social, sitúate al nivel del ciudadano al que quieres servir y al nivel del artista. Porque aunque esté en el limbo no deja de ser un ciudadano