19.5.06

ESCAPARATE

Hasta la segunda mitad del siglo XIX las obras de arte se contemplaban únicamente en los talleres de los artistas, en las trastiendas de los marchantes o en las ferias anuales. Los artistas apenas exponían. En cambio, hoy en día, la gran vedette del mundo del arte es la exposición temporal. El artista contemporáneo más que crear obras de arte crea exposiciones. La palabra arte se ha convertido, en poco menos de dos siglos, en sinónimo de exposición. Y sería impensable, en el momento actual, pensar en un sistema del arte que funcionara ajeno a los espacios expositivos. Porque estos conforman el canal por excelencia que permite que el lenguaje artístico tenga un receptor. Y la exposición toma cuerpo en espacios físicos que siguen manteniendo una morfología arquitectónica muy similar a la de hace siglos: sitios más o menos diáfanos y neutros. Ya sean museos, salas expositivas de toda índole o galerías privadas.
Otro sistema expositivo también frecuente, aunque menos, en el sistema del arte es el escaparate. Escaparate es un término con varias acepciones. Una de ellas es sinónimo de muestra, de exposición. Se dice, por ejemplo, que tal feria de arte es escaparate de las últimas tendencias creativas. En cambio, otra acepción hace referencia a un espacio físico: escaparate es una vitrina que sirve para mostrar productos de toda índole: ropa, comida… En los escaparates dedicados al arte estos dos significados se unen.
Y me viene a la memoria un pequeño espacio madrileño: el Escaparate de San Pedro Situado en Madrid en la calle que lleva su mismo nombre. Una pequeña célula fotoeléctrica hace que se ilumine a la noche sorprendiéndote cuando pasas por delante de él. Apareciendo así en la vitrina una fotografía realizada por un autor conocido. Otro conocido escaparate expositivo es el Cajón en Bilbao. El ayuntamiento de la ciudad lo declaró hace años “esquina cultural” de la ciudad. A la noche, este espacio de unos diez metros cúbicos, permanece iluminado. Porque lo curioso de estos lugares expositivos es que funcionan mejor de día que de noche. Sin la competencia de la luz externa. Además, cualquier viandante puede contemplarlos. Es una forma de acercar el arte a la calle.
Y en Vitoria contamos, desde hace varios años, con un escaparate expositivo de lujo: el de la céntrica cafetería Plaza. Su coordinador, Ibón Saez de Olazagoitia, estos días expone los carteles de las intervenciones que ahí se han desarrollado durante cuatro años. Carteles que él mismo ha diseñado. La presente exposición sirve, por lo tanto, de muestrario de los diferentes proyectos expuestos en este coqueto sitio de corte minimalista. Un espacio sin ánimo de lucro. No hay afán de venta. Una iniciativa privada encomiable. El espacio cuenta también con una web muy cuidada (www.cafeplaza.tv) en la que se informa sobre las 22 intervenciones artísticas realizadas en él.