19.5.06

PLANTILLISMO

Mientras escribo estas líneas estoy coordinando una exposición en Zuloa. Se trata de una muestra de “plantillas”. De esos dibujos esgrafiados sobre las paredes que podemos ver por las calles de nuestra ciudad. Unos cuantos “plantillistas” locales se han animado a dejar su rastro en las paredes pintadas de negro de Zuloa. También hay varios artistas vitorianos que se han sumado a la propuesta. Hoy viernes se inaugura la muestra.
Llevo ya siete años organizando exposiciones en Zuloa, la mayoría con artistas cercanos, muchas de ellas con creadores jóvenes. Porque creo que es una labor necesaria.
Zuloa no es una galería de arte. Su fin no es vender. De eso que se encarguen las pocas galerías que hay aquí. Zuloa es, simplemente, un espacio expositivo no institucional. Que quiere prestar un servicio: sirve para que la gente que está haciendo cosas en el campo del arte actual pueda enseñarlas. También, ahora mismo, estoy preparando un dossier para pedir una ayuda al Gobierno Vasco. Una subvención para Zuloa. Porque llevo más de un año pagando parte de los gastos de las exposiciones de mi bolsillo. La otra parte la asumen Gorka y Txentxo de la librería Zuloa. En casa tengo unas cuantas cartas de las instituciones locales. Son antiguas respuestas a mis peticiones de subvención. Porque siempre me he presentado a las convocatorias oficiales que hay para ayudar a las diversas asociaciones locales. Y Zuloa se gestiona desde una asociación. En dichas cartas se me deniega, una y otra vez, la subvención. Así que hace ya tiempo que aquí he dejado de pedir ayudas para mantener este espacio.
No entiendo por qué se subvencionan a cuadrillas de blusas, clubs de fútbol, asociaciones de vecinos, colectivo de vuelo de cometas… y no se apoya un espacio, sin ánimo de lucro, dedicado al arte. Una vez el ayuntamiento me respondió que lo que Zuloa propone ya lo hace Montehermoso. Eso sería como decir que lo que hace Montehemoso ya lo hace Artium. Que se cierre entonces Montehemoso. Otra vez me dijeron que Zuloa vende arte y que, por lo tanto, hay un afán de lucro. Yo no puedo impedir que si un artista expone y alguien quiere comprarle una obra esa transacción tenga lugar entre ellos. Pero yo nunca hago una labor de venta. Porque en Zuloa no se puede vender arte: no es una galería. Es más: intento que las exposiciones en Zuloa no sean comerciales, que no sean de obra física.
En el Estado tengo contabilizados más de quince espacios similares a Zuloa. Todos ellos reciben ayudas. Porque realizan un servicio. La gente entra en esos espacios y ve arte. Como en un museo o en un centro cultural.
Zuloa es como un local de ensayo para artistas: éstos pueden ver cómo funcionan sus proyectos en una sala real. Pueden jugar y experimentar. Sin ningún límite. Y su mantenimiento anual es económico. Lo que cualquier institución se gasta en los canapés de dos inauguraciones. O en el vino que se paga a tres cuadrillas de blusas.