12.6.06

BUEN INVENTO

He visto caer uno de ellos desde un quinto piso sin que le pasase nada. Son una buena invención. Aguantan carros y carretas. Esas pruebas de caída que hacen a los móviles o a los portátiles son una mariconada en comparación. Son ligeros. Puedes llevarlos en un bolsillo. Funcionan sin pilas, sin batería, sin enchufes. Son económicos, además. En ellos se puede leer un tropel de información. O visionar fotografías y dibujos. A una resolución de 300 puntos por pulgada. El triple de definición que una pantalla de plasma. No necesitan ratón. Con el dedo cómodamente puedes ir del principio del documento hacia el final en un plis plas. Y nunca se quedan colgados. Puedes agregar notas. Subrayar. Dibujar. Pintar. Además son decorativos. Sobre una estantería, te alegran la vista. Y, con un mínimo de cuidado, aguantan cientos de años. Incluso algunos pueden ser usados por ciegos. Son los libros. Si nunca hubiesen existido, no seríamos lo que somos. Si nunca hubiesen existido, sería necesario inventarlos. Estos días podemos acudir, hasta este domingo, a la feria de libro antiguo. Acudir para admirarlos.
La relación del libro con las artes visuales se remonta a los propios orígenes del libro. Incluso a antes de la invención de la imprenta: las tablillas babilónicas, los papiros egipcios, los libros de oración tibetano, los de la cultura cristiana como el Codex de Kells o el Beato de Liébana…
Hay escritores que trabajan con artistas plásticos. Y editoriales. La prolífica firma afincada en Vitoria, Bassarai, colabora con ellos. Ocho libros, ha editado bajo esa línea editorial. Incluyendo “El sueño del dibujante”, del pintor vitoriano Mintxo y “El diario de un peregrino”, del artista residente en Álava -y recientemente fallecido- Xabin Egaña. Libro de artista único o seriado, libro reciclado, libro-objeto, libro-montaje… las posibilidades que tiene un artista plástico para trabajar con este medio son múltiples. Recientemente el creativo Ibán Arroniz ha presentado un libro de artista seriado: “In No Man's Land” (“En tierra de nadie”). El libro, con una portada del siempre sugerente fotógrafo holandés Gert Voor In't Holt, refleja lo que vivió el autor hace siete años cuando residió durante tres meses en Nueva York. Ibán dice que realizó ese viaje para encontrarse pero que en vez de eso se perdió: «fiestas “cool”», situaciones de apuro económico, anécdotas a tutiplé… Arroniz llevó a cabo un registro gráfico de esa “perdida”. Un diario. Los textos, los dibujos y los collages reflejan lo que le sucedió en la “gran manzana”. Ahora ha “remasterizado” el conjunto y le ha dado forma de libro, pasando los textos manuscritos a ordenador y añadiendo varias fotografías de localizaciones. También incluye sendos textos introductorios, a cargo del artista Garmendia y del conservador de Artium Castillejo. Esta pequeña joya se vende en tiendas especializadas. Yo lo encontré en Zuloa
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