29.7.06

ARTE Y PELOS

Un día le preguntó Picasso a su peluquero: “‘Arias, ¿qué piensas tú de tu trabajo?” Le respondió: “Cuando corto el pelo a alguien, después sólo veo los errores”. Picasso le abrazó entonces y le dijo: “Eres un artista, Arias. A mí me pasa lo mismo: cuando termino un cuadro veo siempre los fallos”.
Picasso, a lo largo de su vida, tuvo pocas amistades verdaderas. La fama, como a muchos otros mitos vivos, le aisló. Sus mujeres y sus amigos estaban, en su mayoría, interesados en su fortuna. O en encontrar un cómodo refugio a su sombra. Así fue como un barbero español comunista, exiliado en el pueblo francés de Vallauris, se convirtió en el confidente del, considerado por muchos, el mayor genio del arte moderno. Arias y Picasso hablaban de su país, al que no podían regresar y del que sentían nostalgia, e iban a los toros. El barbero de Picasso comenzó a hacerse famoso. Jean Cocteau, Jacques Prévert, el torero Luis Miguel Dominguín acudían a cortarse el pelo al Salón Arias cuando visitaban al artista. También llegaban clientes anónimos. Muchos de ellos intelectuales, pintores y músicos. Fascinados por el pintor y por la peluquería. Ésta se había convertido en los años cincuenta en un pequeño espacio expositivo de arte. Porque Arias no le cobraba al pintor y éste le regalaba dibujos, litografías y cerámicas.
Arias no pasará a la historia como un genio del arte de la peluquería, sino como una de las pocas personas a las que Picasso llegó a admirar. Le tenía por un hombre honesto, enamorado de su mujer, inteligente, que se había labrado una vasta cultura y que había sabido educar a sus hijos. Justo lo que no había hecho él. Y pasará a la historia por su salón-galería.
Arias nunca vendió en su espacio una obra de Picasso. Le encantaba que sus clientes llegaran a su salón para poder conversar con él sobre arte, política, filosofía.
Y hoy se inaugura un nuevo espacio expositivo en Vitoria: “El baño de UKA”. Un peculiar espacio ubicado en el baño para inválidos de una peluquería. Habilitado para exponer y sin fines comerciales. Ni siquiera se expone obra. En esta primera ocasión podemos ver reproducciones de obras de Gert Voor In't Hoolt. Gert ha fotografiado al dibujante Mauro Entrialgo. Dos retratos de este historietista van estampados sobre las dos puertas del baño. Recogen “su antes y su después". Ya que su loock ha sido trasformado por la peluquera Pilar Jiménez. En el baño se reproducen, además, seis fotografías realizadas por Gert a lo largo de su trayectoria. El espacio se convierte, así, en un catálogo. Y cada tres meses la exposición cambia: un nuevo fotógrafo y un nuevo personaje retratado antes y después de su paso la peluquería UKA.
"El baño de UKA" es un espacio dedicado al arte. Un lugar que pone en contacto a diversas personas. Como el salón de Arias. Una forma de demostrar que el arte es útil. En lo cotidiano, en nuestras vidas… Y en el cuarto de baño de una peluquería.