29.7.06

BOCHORNO

Bebo un Bitter Kas en el Dublín. Ojeo el Noticias de Álava. Prendo un Chester con mi mechero Bic. Fuera el asfixiante bochorno pugna por entrar. Calienta cual estufa Fagor. No sé si parapetarme en el Corte Inglés. Con su fresco aire artificial. O en Artium. Miro mi reloj Nike. Se me hace tarde. Ojeo el Correo Español y una noticia me abduce: “Follett se inspira en la catedral de Vitoria para la segunda parte de Los pilares de la Tierra” Doy un brinco. Un poco del Bitter se derrama por mi pantalón Diesel. "Prometiste no volver a tratar asuntos catedraleros” me aconseja uno de esos “yos” que viven, sin pagar alquiler, dentro de mí. “Pero es que el asunto se las trae”, protesta otro mis “yos”. Es el “yo” pelotero. “Creo que una de las presentaciones mundiales de la novela en su traducción al castellano será en Vitoria”, leo que dice Arroita. Y sigo leyendo “De su reciente conversación con Follett en Londres, el gerente de la fundación deduce que el galés alumbrará Mundo sin fin «a finales de mayo o en junio del próximo año». Y según esos cálculos, la publicación en español abarrotará los escaparates de las librerías «hacia Navidad de 2007»” Mi “yo” susurra: “Arroitia deduce. Arroitia cree”. Sigo leyendo: “En este último encuentro londinense Rodríguez planteó la palabra clave: «Vitoria. ¿Aparecerá de algún modo en la novela? », le preguntó a Follett. Y el escritor británico, que no había pensado en tal posibilidad, anotó en su agenda «Reconocimiento». Los gestores de Santa María desean fervientemente que la capital alavesa figure en Mundo sin fin. La razón es tan simple como contundente: no hay campaña de publicidad más poderosa que los cuatro millones de ejemplares, una porción notable en castellano, que la editorial prevé vender del próximo best-seller” Arroitia desea, entonces.
Dejo de leer. Mi fe en el arte, en la cultura, en la humanidad ha sufrido otro revés. Si la catedral quiere salir en un best seller que pague por ello. Pero dale directamente la pasta a Follet. No le pagues indirectamente, trayéndolo a dar otra perorata. Follet usa la literatura para sacar pasta. Así que puedes hablar con él claramente. Es un tío que es capaz de saber en qué día y a qué hora va a parir su nuevo producto ultracomercial. Poco arte. Poca literatura. No es alguien que escribe con las tripas o con el corazón. Dinero, publicidad, marketing, planificación. ¿En eso se ha convertido la literatura?
La tendencia empezó con The Bulgari Connection. Una novela de la escritora de best-sellers Fay Weldon, sponsorizada por la joyería italiana Bulgari. El libro se convirtió en "la primera obra literaria especialmente encargada a un escritor por una empresa comercial" También el último libro del escritor italiano Luigi Malerba, incluye varias páginas de publicidad de la empresa de telefonía móvil Omnitel. Catedral: paga a Follet una página de su próximo best seller. Tienes dinero para eso. Y que ponga Vitoria en negrita, por favor.