8.7.06

LA VENTANA INDISCRETA

Desde 1936, con la primera emisión pública en Inglaterra, la expansión de este sistema audiovisual de transmisión de imágenes y sonidos a distancia ha sido rápida. Las “ventanas indiscretas” -los televisores- están presentes, hoy en día, todos los hogares del mundo. Lo que en principio era un lujo, ahora ya no lo es: todo el mundo se puede permitir uno. Los europeos y americanos ven una media de cuatro horas diarias de televisión. De esta forma, la televisión, se ha convertido en el sector de industria “cultural” más potente del mundo.
Pocos no ven televisión. Yo soy uno de ellos. Llevo quince años sin antena en casa. Cuando todos mis vecinos pusieron una parabólica en el tejado, aproveché la ocasión para decirle al técnico que me quitara la antena. Cuando alguien se entera de que no veo la televisión me cose a preguntas. Le parezco un snob o un excéntrico. Por eso ése es un asunto del que no me gusta hablar. Es como revelar que no tienes coche. Te miran raro.
Somos poca gente. Pero existimos. Reconozco que la recepción de sonidos y de imágenes por la vía televisiva es rápida. Y con calidad. Pero a mí dejó de interesarme eses sistema hace años. En cambio, uso el aparato receptor para ver vídeos. Me gusta el cine. Y si tengo un rato libre quiero que me cunda un poco. No me apetece estar perdiendo el tiempo derivando entre canales. Prefiero ver una peli. O un tramo de ella. La visiono a ratitos. Como si fuera un libro. Porque siempre me molestaba de la televisión el hecho de no poder ver una película en el momento que yo quería. O que, si me vencía el sueño, me quedara sin ver el final. También me contrariaba el hecho de no poder detener la película cuando alguien me llamaba por teléfono. Por otra parte me interrumpían el filme con anuncios publicitarios. Eso de sentirme en manos de alguien, sujeto a lo que quisiera ponerme y cuando él quisiera, era lo que más me incomodaba. Prefiero programarme yo mismo qué quiero ver y cuándo lo quiero ver. Como hago con un libro, con internet o con un cómic. Me compro la película, o la alquilo... y así doy un paseo. Además luego puedo dejársela a los amigos.Ayer estuve en Montehermoso viendo una película realizada con retazos de grabaciones de programas televisivos. Momentos televisivos aportados por cincuenta televidentes. “Solu”, el nombre bajo el que trabaja la video-jockey finlandesa Mia Makela, era la encargada de procesar, mezclar en directo y proyectar todos esos documentos audiovisuales recibidos. La pasividad y el conformismo del hecho televisivo se convertía así en actividad creativa. Esta liturgia de la imagen, esta especie de reciclaje televisivo, ha sido organizado por la Fundación Rodríguez. Decía Hitchcok sobre la protagonista de uno de sus filmes, “La ventana indiscreta”, que ésta se contentaba con observar la vida de los demás desde lejos, para evitar examinar la suya. Por eso es notable el trabajo de los Rodríguez: nos inducen a examinar esa ventana. Y a examinarnos