22.9.06

EL CONSEJO SOCIAL

El pasado martes tuvo lugar la primera reunión del nuevo Consejo Social del municipio. La nueva ley del Gobierno de la Nación obliga a las “ciudades grandes” a constituir una especie de observatorio urbano. Un órgano de “participación” ciudadana a través del cual las organizaciones y personas relevantes de nuestra ciudad puedan colaborar con la organización municipal. Aportando su conocimiento y experiencia a la hora de diseñar las líneas maestras que definen el desarrollo de la ciudad. Y hace tres días se constituyó formalmente el Consejo Social de la Ciudad de Vitoria-Gasteiz. Nos juntamos más de treinta personas: representantes de organizaciones empresariales, sindicales, colegios profesionales, miembros de la esfera educativa, consejos sectoriales, consejos territoriales y cinco electos a título personal. Entre estos últimos estaba yo.
El Consejo puede informar, opinar. E instar a que se pongan en pie consultas populares. Puede debatir y valorar los proyectos relevantes para la ciudad. Es conveniente que exista un organismo así. Es un avance, no cabe duda. Una forma de que la voz del ciudadano pueda ser escuchada por los políticos. Aún es pronto para valorar su efectividad. Pero, a mí personalmente, me asaltan varias dudas. En primer lugar veo que el Consejo no tiene capacidad real de participar: para mí opinar no es participar. El consejo puede hacerse oír, eso está claro. Y su voz será escuchada, pero no tiene por qué ser tenida en cuenta. Porque el consejo no tiene poder ejecutivo. Por otra parte, la opinión de poco sirve si no es apoyada por argumentos, estudios, datos. Y para eso hace falta trabajo y tiempo. Ningún miembro del Consejo recibe compensación económica alguna. Así que lo que se pide a sus miembros es que trabajen por filantropía, por altruismo. Y eso está bien para el que acude como representante de un organismo solvente. Como una caja de ahorros, por ejemplo. Porque el susodicho acudirá en horas de trabajo de esa empresa. Pero muchos otros ¿podemos abandonar nuestro medio de vida para trabajar gratis? Si yo tengo que currar para poder pagar mis facturas al final de mes ¿puedo desatender mi trabajo para acudir a las reuniones del Consejo? Puede suceder que muchos miembros de interés dejen, por ello, de acudir a las reuniones y, en cambio, los que pueden permitírselo tomen el control real del Consejo. Está claro que muchos de los que ahí estamos hacemos labores altruistas en diversas asociaciones o colectivos. Pero obtenemos una gratificación: el gusto de poder ejecutar, de poder decidir. En el caso del Consejo no es así: se puede dar el caso de que presentemos una propuesta, nos la curremos y al final el consistorio municipal decida que no es de interés.
En cualquier caso todo esto es una aventura. Recién comenzada. Ojalá el nuevo Consejo Municipal sirva realmente para que el ciudadano participe.