20.10.06

MAURO

En pleno apogeo de la imagen televisiva y de los videojuegos, sorprende la
atracción que los cómics siguen ejerciendo sobre los lectores. El cómic es un medio que no se anuncia en la “tele”. Sin embargo tiene un público fiel y goza de una excelente salud. Si visitamos las tiendas especializadas nos daremos cuenta de ello. Y es que leer un cómic puede ser una buena opción para llenar de cultura un buen rato de ocio. Como el cine o la literatura.
Los cómics son un medio impreso, y en esto se asemejan a los libros. Las historias que narran están contadas sobre el papel, mediante dibujos y textos. Pero son un medio impreso muy peculiar, porque el lenguaje empleado (llamado verbo-icónico) se plasma en secuencias de viñetas en las que la elipsis narrativa tiene una función primordial. Es el mismo que emplean otros medios audiovisuales, como el cine o la televisión. En palabras de Julio Cortázar, "es como un cine inmóvil, un relato en el que participan la imagen y la escritura, el guión con todo su contenido intelectual y los personajes representados por una pluma capaz de darles vida”.
Hablar del cómic es como hablar de cine: se trata de un rico y extenso universo plagado de géneros y de categorías. Existe el cómic de aventuras, de terror, el cómic underground, el de humor, el de autor, el erótico, el cómic negro, de superhéroes… Y existe un cómic americano, europeo, japonés. Porque cada país, cada cultura, tiene una forma diferente de expresarse en este medio. En los últimos años el cómic japonés, el manga, arrasa en el mundo. Esta manifestación de la historieta es un auténtico fenómeno de masas: en 1999, por ejemplo, el 38% de todos los libros y revistas publicados en Japón eran de manga. Y el manga no es sólo cosa de jóvenes. En Japón hay manga para todas las edades, profesiones y estratos sociales, incluyendo amas de casa, oficinistas, estudiantes, obreros. Y las revistas tienen tiradas increíbles: al menos diez de ellas pasan del millón de ejemplares semanales. Shōnen Jump es la revista más vendida: seis millones cada semana. Es esa una realidad muy diferente a la nuestra: aquí leer un cómic sigue siendo, para muchos, “cosa de niños”. Pero la mejor forma de demostrarles lo contrario es poner un buen cómic en sus manos. Y estos días tenemos oportunidad para hacerlo. El dibujante alavés, pero afincado en Madrid, ¡ojito!, estuvo el miércoles, en la librería Zuloa, dedicando su último álbum. Álbum que recoge en un solo tomo las dos monografías ya publicadas sobre el irreverente personaje “Herminio Bolaextra”. Herminio nació en la revista TMEO hace casi veinte años. De su primer álbum, después de múltiples reediciones, se han vendido veinte mil ejemplares. Y de este recopilatorio no sé cuántos se venderán. Pero yo, por si acaso, ya me he agenciado media docena –y además dedicados por su autor- para regalar a mis amigos. No sea que se agote. Como ya ha pasado en otras ocasiones.