18.11.06

DEUDAS

Estos días en mi blog hemos debatido sobre las diferencias existentes entre, por un lado, el arte y, por otro, el mundo del arte. “Creo que, muchas veces, el error es pensar que ambas cuestiones son la misma. Y, desde luego, no lo son. Aunque están relacionadas. El artista, su vida, los poderes públicos, los privados, el mundo de las galerías, el mundo de las subastas, los circuitos artísticos, la ferias, las relaciones de estos agentes entre sí... no son arte. Son el mundo del arte. Y, a veces, es este último el universo que se ve en los medios. Y que tapa al arte”. Decía yo. Y debatíamos también sobre el propio sentido del arte. Viridiana, la persona con la que hablaba, me preguntaba sobre mis motivaciones. Yo le respondía “Producir cultura hace que mi celebro se mantenga ocupado, que mis energías se centren en buscar solucionar problemas y retos que yo mismo me planteo como ejercicios a realizar. Y producir cultura me obliga, además, a analizar de una forma crítica mi entorno” En definitiva, creo que la cultura –consumirla, producirla- te dota de un criterio crítico hacia ti mismo y hacia tu entorno. Pero está claro que una cosa es el arte y otra el mundo del arte. Porque estos días he leído en la prensa las fantasiosas declaraciones de alguien que pertenece al mundo del arte: ni una sola frase autocrítica. Es verdad que después de cinco años Artium no es el mismo museo que el de sus comienzos. Cinco años le ha costado a su director valorar algo su entorno. Y empezar a encajar en él. Ante la pregunta de por qué le ha costado tanto a Artium situarse en la ciudad el director culpa a AMBA (la asociación de amigos del Museo de Bellas Artes y Artium de Álava) y a Plataforma Amárica (el colectivo que aglutinó a ciudadanos preocupados por temas claves de la cultura local) de ello. “El Artium nació con dificultades ambientales, porque colectivos como Amárica o los Amigos del Museo de Bellas Artes nos hicieron salir un poco con forceps” dice. Supongo que al director de Artium le costará otros cinco años asumir unas cuantas realidades del pasado de esta ciudad. Esa ciudad a la que tiene que él debe desplazarse a diario desde Bilbao. Y es que gracias a AMBA él puede ser director de Artium. Porque AMBA fue el colectivo por antonomasia que reclamó ese nuevo museo para la provincia. Sólo hay que zapear un poco por las hemerotecas de los periódicos para constatar que AMBA coordinó múltiples campañas para sensibilizar a los ciudadanos de la necesidad un nuevo museo. Yo mismo diseñé una pegatina para AMBA, “¡Que nazca ya!”, proclamaba. Y la segunda cuestión que el director de Artium no ha asimilado es que algunas, aunque pocas, de las reivindicaciones de la Plataforma Amárica han sido integradas, hace bien poquito, en los planes de actuación de Artium. Las becas, por ejemplo. Y el trabajo con los agentes culturales de la ciudad. Artium, por lo tanto, está en deuda con esos dos colectivos.