Una periodista vitoriana me entrevistó el otro día para una revista local. Me tildó de “provinciano”. Supongo que porque siempre he dicho, sin complejos, que es de rigor contar con los agentes culturales locales a la hora de construir cultura y, en el fondo, sociedad. Yo le contesté con una pregunta: que por qué no me habían mandado sus jefes para la entrevista a alguien de Madrid. Es decir: a alguien menos “provinciano” que ella. Y es que ¿por qué un periodista, un abogado, un médico pueden trabajar en su ciudad sin que nadie les tilde de provincianos en el sentido peyorativo del término y un artista no? Y, para más inri, ayer uno de los anónimos que escriben en mi blog me tachaba de lo mismo: de provinciano. El “provincianismo”, merece un sitio en esta columna, por lo tanto.
Los que me tachan de “provinciano” en el sentido “aldeano-pueblerino” por defender la contemporaneidad de lo local delatan el complejo de inferioridad que les produce vivir en un núcleo urbano de tamaño medio. No entienden que hoy en día la cultura, la economía, la información, funcionan formando estructuras. Y éstas no tienen centros. Hoy las periferias compiten ya de igual a igual con los grandes núcleos urbanos. Yo, por ejemplo, aún estando en mi casa vitoriana escribiendo ahora esto, compagino esa tarea enviando mails a personas de diferentes ciudades. Porque estoy preparando una exposición mía en Buenos Aires. Y coordinando un festival de cómic en Vitoria, contando con la ayuda del dibujante Mauro que vive en Madrid y con la del catedrático Díaz de Guereñu que vive en Donosti. Más de una vez esta columna mía la he enviado a este diario local desde otros países. Y es que el mundo ha cambiado. La “aldea global” -“el provincianismo global”, por lo tanto- es una evidencia. Las fronteras ya no existen. Si revisamos los eventos culturales de diversa índole que tuvieron lugar este año nos daremos cuenta de que los más atractivos se desarrollaron lugar fuera de las grandes capitales. Porque la información de un concierto de Benicasim, o de Vitoria, por ejemplo, nos llega por Internet, y por este medio, también, podemos conseguir un trasporte rápido hacia allá. Y reservar un hotel. Y es que las grandes ciudades son incómodas para desarrollar en ellas ciertos eventos. Yo he podido constatar estos días, por ejemplo, que el Festival de cómic de Getxo es más atractivo para el público que Expocómic en Madrid.
Los “yankis” fueron los primeros periféricos que hace dos siglos se revelaron contra “su centro”, que era la corona inglesa. Fueron provincianos y exportaron su cultura. Pero ser provinciano, en el sentido “aldeano” del término, es ser un cateto con la anciana mentalidad que admira a cualquier “aldeano de fuera” por el hecho de venir de fuera. Porque trabajar aquí y allá, dentro y fuera, ya es lo mismo.
Vitoria ha cambiado. Ha triplicado su tamaño en las últimas décadas. Pero la mentalidad de muchos no ha crecido en esa proporción.
9.12.06
PROVINCIANO
Publicado por airotiv en 10:43 PM
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

10 comentarios:
Larrimbe, no me extraña que tu fuente de inspiración permanente sea la búsqueda de tu identidad. Lo que dices en tu columna no está mal, pero se contradice escandalosamente con tu sistemático rechazo inicial a todos los que llegan de fuera para gestionar lo que tú crees que corresponde a los de dentro. Eres provinciano porque confundes el no serlo con viajar y mandar correos al extranjero desde tu casa, porque crees que eres alguien en este pueblito y quieres engañarnos con bravuconadas como la que decías hace poco de que no te habías presentado a la plaza de Arakis porque no querías funcionarizarte (no te presentaste porque sabías que no tenías nada que hacer, tan tonto no eres), porque utilizas una columna que debería ser un servicio público para responder con ventajismo a pequeñas ofensas personales que no le interesan a nadie.
Las opiniones son así. Cada uno tiene una. La tuya no cuenta porque no das la cara. En cambio yo sí la doy. Es el único requisito que tiene que cumplir una opinión para que tenga validez como tal. Que se firme. Eso lo saben hasta los periódicos: siempre piden el nombre y los apellidos a los ciudadanos que opinan en "Cartas al director".
En cuanto a lo de Montehermoso... Se ve que no estás muy conectado con este entorno. Me echaron los tejos. Estaba en lista. Pero no lees lo que escribo, por lo que parece. Si no me interesa ser funcionario es porque gano más así. Y trabajo menos. Y me lo paso mejor. Estas navidades os mandaré mi columna desde Buenos Aires... Gracias a una beca de Artium. Supongo que la gente como tú no puede entender que alguien no quiera tener un trabajo fijo. ¿Te da miedo la libertad? ¿Tu sueño es enterrarte en una oficina? ¿Te sientes seguro así?
Y eso de que una columna tiene que ser un servicio público... ¿Lo dices en serio? Jajaja. ¿Como un autobús urbano? Debes de ingerir psicotrópicos... ¿Qué quieres? ¿Un periódico estatal? ¿Un sercicio público mi columna? La libertad de prensa precisamente se basa en pertenecer a la esfera privada. Para no ser manejada por los poderes. Aunque luego éstos siempre meten el morro en lo que pueden.
Nunca escribo para responder ofensas. Eso lo entienden muchas de las personas e instituciones sobre las que escribo. Y me tomo cañas con ellos. Es mi trabajo. Es mi opinión. No me escondo como tú. Da la cara y opina públicamente. Pero para eso hay que tener una mínima capacidad de argumentación. ¿Un servicio público una columna periodística? Ese disparate puede ser publicado en el "Guiness"...
Me llama mucho la atención que tú, que no tienes ningún reparo en opinar sin informarte de la mayoría de las cosas, respondas de forma tan violenta y maleducada a quien te critica. También me sorprende que atribuyas los deseos que quizás sean los tuyos a tus interlocutores, acusándoles además de cobardes, y ya la repanocha es que te haga tanta gracia lo del servicio público de tus columnas (no sé si al director del periódico para el que escribes le haría tanta gracia). Viviste poco la dictadura, pero se ve que caló en tí hasta dentro: servicio público no quiere decir que esté al servicio de ningún poder, sino que sirva de algo al que lo lee.
En fin, tú sigue con tu consultorio de la señora Francis, que llegarás lejos.
Y si no quieres que te escriban anónimos, no des la opción, que yo no cobro por escribir.
Escribo en el mismo tono que el tuyo. "Engañarnos con bravuconadas", "Ventajismo"... ¿Qué quieres que te conteste majico? ¿Que te diga que eres un tío muy listo y muy guay?
Lo confundes todo. Me pareces un impresentable. Si no cobras por escribir es porque lo haces fatal. Si quieres respuestas educadas sé educado. ¿Servicio público sinómimo de algo que sirva de algo a quién lo lee? No sé, tío. Lee un poco y no digas tonterías. Infórmate un poco de lo que significa "privado" y "público" y "servicio". No sé por qué pierdo el tiempo contestándote. Mira en la "wikipedia", por lo menos si los libros se te hacen pesados.
Una cosa es criticar y otra insultar. Y lo tuyo han sido insultos. ¿A eso le llamas tú "ser útil" escribiendo? Menos mal que no tienes un espacio en la prensa...
Cálmate, no insultes en tu propia casa a los pocos que te leemos porque te vas quedar sin clientela.
Si te echaron los tejos desde Montehermoso, haberlos cogido y habrías podido poner en práctica las teorías que pregonas.
Me decepcionas, lo de que si no cobro por escribir es porque lo hago fatal...siempre espero de tí respuestas más elaboradas, más hirientes y me sales con cada simpleza...
¿Esperas de mí respuestas hirientes? Esto es un blog sobre cultura. No un blog sobre sadomasoquismo.
Pero tienes razón en una cosa: esto es un espacio privado. No un servicio público. Es "mi casa" abierta a ser visitada por cualquiera. Incluso por gente anónima. ¿Te imaginas que dejas la puerta de tu casa abierta y un desconocido entra y escupe en tu alfombra? Pues eso mismo es lo que hacen muchos anónimos en este blog. Aprovecharse de su anonimato, de entrar en casa de alguien que no conocen, para decir lo primero que se les pasa por la cabeza. Y tú a eso le llamas "cliente". Amigo: tú no eres mi cliente. Eres un tío que se ha metido aquí porque yo he abierto esta puerta. Y de verdad: flipo con la poca consideración que tienen algunos. Pero esta casa se puede cerrar. Si yo dejo de escribir aquí, si yo cierro el blog, si yo no escribo ya mi columna no pasa nada. Lo puedo hacer y nadie puede decirme nada. Por eso mi columna no es un servicio público. Un servicio público es aquel que está pagando con dinero público. Aquel que está regulado por unas normas, leyes. Si alguien, por su cuenta, da dinero en la calle a los pobres que se encuentra, por ejemplo, estaríamos hablando en ese caso de un servicio privado.
Pensamos que por estar "informados" sabemos más. Pero luego no sabemos manejar cuatro conceptos básicos. Sr. Anónimo, si quieres respuestas inteligentes, si quieres una conversación de más nivel, intenta estar un poco a la altura... Y si no quieres respuestas ofensivas no entres en casa de otro como un elefante en una cacharrería.
Tampoco te pongas tan dramático con lo de escupir, dejar de escribir y esas cosas, que no es para tanto.
Hablemos, como dices, de temas serios: ¿te ofrecieron o no la dirección de Montehermoso?
Yo siempre me pongo melodramático escribiendo. Escribir es eso: revivir más intensamente lo que nos rodea.
¿Te parece serio saber si me ofrecieron el puesto de Montehermoso? A mí más bien me parece amarillismo. Cotilleo. Pero la culpa es mía por mencionarlo... Te puedo contar lo que más o menos pasó. Un día llevo una factura a Montehermoso. De la asociación Atiza. Colaboraron con nosotros en el Festival de Cómic. La persona a la que se la entrego (no hablo de secretarias ni administrativas) me dice que posiblemente esa factura me toque a mí revisarla. Le pregunto por qué dice eso. Me contesta que están pensando en mí para el puesto de director del centro. Y hablamos un rato sobre ello. Yo le dije, entre otras cosas, que ese puesto no es para mí. Que no me interesa lo de ser funcionario. Y un día después un par de personas vinculadas a la Caja Vital, y en concreto a su obra social y cultural, me visitan a Zuloa. Cosa que me extrañó. Con uno de ellos tengo algo de trato, con el otro casi nada. Yo estaba montando la expo de dibujos. Ambos me felicitan dando por hecho que voy a ocupar el puesto de director de Montehermoso. Y hablamos un rato. Les digo lo mismo que a la persona de Montehermoso: que no me interesa ese trabajo. Al acabo de un par de semanas sacaron el puesto a concurso. Yo no me presenté.
Ahora el que podría quejarme sería yo: ¿lecciones de lo que es escribir, cotilleo, amarillismo?
Mira, si quieres contar algo, lo cuentas y se acabó, pero no me vengas con lecciones moralizantes de lo que se debe y lo que no se debe de hacer.
De todas maneras, te agradezco la sinceridad, me deja entrever como es la trama de las influencias en esta ciudad.
Adiós.
¿Lecciones moralizantes? Yo no doy lecciones de nada amigo. No soy un cura ni un moralista. En cuanto a lo de la trama de influencias en esta ciudad no creo que difiera en mucho a la de cualquier otra. Pero no hace falta rasgarse las vestiduras por lo que te cuento. ¿No te informas por la prensa de lo que pasa? Nadie se rasga las vestiduras porque se ponga una estatua de fulanito en las calles. Sin concursos. Sin expertos que decidan. Aunque también puedes convocar un concurso y ejercer tú mismo de jurado. Con lo que adjudicar las cosas a dedo, pero manteniendo las formas, no es tan complicado. En Montehermoso podrían haber colocado a alguien a dedo y nadie hubiera dicho nada. Pero se acercan les elecciones y todo se intenta hacer con una envoltura de honradez. En cualquier caso ellos estaban de jurado en las pruebas finales de los candidatos. Así que, al final, ellos han colocado allá a quién han querido. Sin más. El mundo funciona así. Y no es ilegal.
Publicar un comentario en la entrada