11.2.07

ARAKIS Y WAYNE

El viernes se inauguró la exposición comisariada por Arakis “SWITCH ON THE POWER! Ruido y políticas musicales”. Y hubo llenazo. Hacía años que no se veía tanto movimiento en una inauguración. Gente de la Casa Encendida de Madrid, del MUSAC de León, de Bilbao… constatando que el director de Montehermoso tiene una buena agenda de contactos en el mundo del arte que le responde. E imán mediático para atraer a un público heterogéneo. Y como colofón al estreno, Alaska y Canut, Silvia Superstar… El Azkena también desbordado. Y entre el público, pero en la zona VIP y a la vera de Arakis, la concejala de Cultura. Situación impensable si nos trasladásemos a esos conciertos de hace veinticinco años cuando Alaska, Nacho, el Zurdo y otros, entonaban aglutinados bajo “Kaka de Lux” pero que público más tonto tengo mientras la derecha se rasgaba las vestiduras renegando de “la movida” madrileña. Fue una noche divertida. Incluso vi bailar a varios artistas vitorianos de los que pensaba que tenían la cadera congelada. Si la efectividad de las inversiones públicas en materia de cultura las medimos en base a criterios de asistencia de público y satisfacción-diversión de éste, la exposición de Arakis es de un 10. Porque así es como se mide todo en esta ciudad ¿no? Arakis con el exiguo presupuesto de Montehermoso ha conseguido lo nunca logrado por Artium con su gran caudal monetario. Por otra parte aquel congregó a un amplio espectro del ámbito de la cultura local. Si la cultura es un medio que sirve para “crear sociedad”, para congregar a gente diversa en torno a un algo, entonces Arakis se merece otro 10.
Cubierto lo social, hablemos de la “expo”. En Montehermoso podemos ver una amplia selección de vídeos de artistas procedentes del mundo de la música y del arte presentados muy efectivamente. Artistas que coinciden en el uso de discursos en el que el gesto provocador, teatral, performativo, es esencial. Menos las fotos del artista Gaueka, todo está en su sitio. Arakis sigue la estela de cercanas muestras como “Beste Bat” (Fito Rodríguez y Mire Jaio, 2004) o “Políticas de resistencia y culturas musicales (Juan Guardiola, 2004). La novedad es que Arakis, como comisario, también emplea esas “prácticas” de las que habla, sintiéndose cómodo en ese registro. Por ahora no sabemos si sabrá manejar otros. No sabemos si es como un Jonh Wayne embutido en su único y buen papel (él era él mismo: un vaquero). En cualquier caso “Ruido y políticas musicales” es una muestra que da pie a reflexionar, y mucho, sobre el estado actual de la cultura. Y es que sobre unas prácticas que en su tiempo fueron vehículo de disidencia ideológica, ahora se idea una muestra que las embasa y pasteuriza para ser consumidas en el gran “super” de la cultura. Convertidas ahora en mero objeto estético vacío de sus elementos ideológicos, ahora normalizados por la institución, para ser disfrutados por el “gran publico”.