2.4.07

POPULISMO

Hace días una conocida me mandó un mail. Me contaba que se había presentado a un concurso de carteles convocado por el ayuntamiento. Como éste ha establecido en ese ámbito el “voto popular” la chica en cuestión quería que yo votara su cartel. A través de Internet. Yo le contesté muy amablemente que su cartel me gustaba pero que no iba a votar por él ni por ningún otro. Y le aconsejaba que no se volviera a presentar a ningún concurso bajo esos criterios. Porque, le explicaba, ese sistema lo que promueve es que los participantes se vuelvan locos invitando a amigos, familiares y conocidos para que les voten. Con lo que, al final, el ganador no es el que ha diseñado el mejor cartel, sino aquel que es capaz de convencer a más gente para que le vote. Como la política, vamos. Y le sugerí también, que si quería dedicarse a ese oficio, tenía exigir un respeto hacia su propio trabajo. Es decir: exigir que fueran profesionales del medio los que lo valoraban su trabajo. Y no que cualquiera que tenga un ordenador, un minuto de tiempo disponible, y un dedo sano puede valorar su trabajo. Y es que al final lo que subyace debajo de esas propuestas es un desprecio absoluto por las personas que trabajan, o quieren trabajar, en ese sector. Piensan que realizar un cartel no tiene ningún misterio. Por lo tanto cualquiera puede hacerlo y cualquiera puede valorarlo. ¿Por qué nuestros representantes políticos no dejan que alguien les decore su casa, por ejemplo, por un sistema de votos popular? O que los ciudadanos voten por el tipo de ropa que tienen que ponerse cuando dan un mitin. Bueno, a lo que iba… Al cabo de unos días la chica me contestó diciendo que, por supuesto, no había ganado y que a partir de ahora iba a seguir mis consejos.
Es obvio que estos sistemas de “voto popular” más que popular son “populistas”. Los políticos que los implantan lo que quieren es que “la gente participe”. Y participen con el voto. Porque para ellos el voto es el no va más en participación. El sumun de la democracia. Y lo de respetar la labor de los creativos y lo de conseguir el mejor cartel para la ciudad es lo de menos.
Y el otro día leo en la prensa que el NEFF, el festival de cine europeo pagado por nuestro Consistorio, busca personas para que participen en el jurado popular o participen en la elaboración de un boletín diario del festival. Otra fórmula de participación ciudadana en asuntos que ellos consideran poco importantes: los culturales. Y no sólo eso: así se ahorran unos cuantos euros y los invierten en traer a algún famoso. En vez de dar trabajo a profesionales de la cultura (cuyos ingresos, según los datos ofrecidos hace unos meses en los medios, no llegan al salario mínimo) que trabajen gratis los voluntarios. ¿Por qué no dejan la labor de dirección del NEFF a un voluntario? Nos ahorraríamos mucho dinero. O… ¿por qué no la concejalía de cultura? Siempre habrá alguien que haga ese trabajo por el morro. Que prueben a ver…