23.4.07

VTV

Montehermoso ha suspendido el programa VTV (Vitoria Territorio Visual) que se ha venido desarrollando en este centro durante los últimos seis años. Un programa multidisciplinar cimentado en criterios estrictamente contemporáneos. En él se daban cita medios como el vídeo, la fotografía, la moda, el cine… siempre bajo un prisma experimental. Y dando cabida a la intervención de agentes culturales locales como, entre otros, la Escuela de Artes y Oficios, el Ensemble Espacio Sinkro y la Asociación Moda Álava. El nuevo y reciente cambio de rumbo en el plan estratégico del centro orientado a transformar esta infraestructura en un espacio en el que se trabaje y se reflexione sobre la idea del género desde una óptica del pensamiento y la creación es anejo al abandono de anteriores líneas de trabajo. Líneas que, ahora, no encajan con la nueva ruta que han establecido al dar ese “golpe de timón”. Es obvio que para construir un modelo nuevo hay que destruir el modelo anterior. Dicen que la cercanía de las elecciones ha traído consigo un parón en la puesta en marcha de ese nuevo modelo. Es una pena que ese parón no se haya producido antes de acometer el abandono del modelo anterior. Realizando una especie de, -y uso un concepto cinematográfico- “fundido suave de planos” entre ambos modelos. Entre el nuevo y el anterior. En un proceso paulatino de cambio, de relevo, de paso de testigo. Porque al final pasa lo que pasa: tenemos una infraestructura cultural detenida. El “golpe de timón” les ha llevado a un mar con “calma chicha”. Todo esto que está sucediendo era de prever. ¿Acaso los servicios provenientes de infraestructuras no culturales sufren estos parones cuando hay cambios de rumbo? No. Ni aunque éstos tengan lugar en plena campaña electoral. Pero la cultura es siempre un terreno en el que los políticos improvisan sin rendir cuentas a nadie.
En fin: esperemos que el impasse no dure mucho. Y que el centro pueda abordar su nuevo programa de trabajo cuanto antes. Sería fundamental también que el nuevo equipo de Montehermoso aprovechara estos momentos de “calma chicha” antes de que “el viento político” vuelva a soplar para establecer un diálogo con los agentes culturales locales que puedan coincidir con sus nuevos planteamientos. Porque el tejido cultural de nuestra provincia debe de fortalecerse con ese equipamiento. Montehermoso, y toda infraestructura cultural de carácter público que se precie, debe de ser capaz de estimular una creación crítica y de calidad. Y de abrir el arte a un debate social en el que se implique a los ciudadanos y a los creadores. Tiene que ser capaz de producir conocimiento de la manera que es de esperar de un centro cultural. Porque la cultura en esta ciudad parece que engorda pero no crece. Engorda con infraestructuras dotadas con cada vez más recursos económicos provenientes de la esfera pública. Crecer es otra cosa. Es fortalecer el tejido cultural propio. Y si éste no existe poner las bases para que aflore.