12.7.07

LA CULTURA

La cultura lo es todo. Si despojas al hombre de su cultura ¿qué queda? Un animal bípedo que emite gruñidos. Tipo “el pequeño salvaje” de Truffaut. Todo lo que no nos llega por vía genética es cultura, obvio. Por lo tanto, si quieres cambiar al hombre, si quieres cambiar - para mejor – a esta sociedad tendrás que variar su percepción del mundo, tendrás que variar su cultura. A través de la formación, de la educación. Aunque todos somos educadores y productores de cultura. Si una palabra, por ejemplo, se empieza a usar por todos ésta acabará aterrizando en el diccionario. Porque… ¿os habéis preguntado quién inventa las palabras? Nadie. Y todos. Nunca he visto a nadie proclamando a los cuatro vientos que acaba de inventar una palabra. Podríamos decir, por consiguiente, que la producción de cultura es labor de la sociedad en general. Aunque quizá los artistas, los creadores, sean más conscientes que otros de esa realidad. Y al ser conscientes de ello intentan “introducir palabras” en ese mundo nuestro, para propiciar cambios. O simplemente nos señalan esos paradigmas que se están produciendo. Porque vivimos en un mundo en el que las imágenes nos inundan ahogándonos. Y la información... la información de un día para otro ya no nos sirve. Se queda obsoleta. Y entre ese maremágnum alguien debe de hacernos de guía para que no nos perdamos. Y ese alguien es el creador, el artista. Alguien que, cual filtro, mira, analiza y reinterpreta todo lo que nos rodea. Personificando la cultura de su época. Porque para estudiar una era determinada de nuestro pasado o presente debemos mirar la cultura de ese momento histórico a través de los ojos de sus artistas, de sus obras.
La cultura, por lo tanto, es un asunto serio. Aunque los efectos de las inversiones en este ámbito sean difíciles de justipreciar. Muchas veces no entendemos por qué se invierte tanto dinero en este sector. Se entiende muy bien la necesidad de invertir en hospitales. Porque salvan vidas. Y las mejoran. Pero no se entienden las inversiones en materia cultural. Quizá se comprendan mejor las que tienen que ver con la instrucción, con la enseñanza, que no deja de ser una dimensión más del fenómeno cultural. Porque desde la educación (del latín educere "guiar, conducir" o educare "formar, instruir") se enseña cultura. Y ojalá que ésta sea de la buena: una cultura de la participación, de la solidaridad, del respeto, de la empatía. Y no de la chunga: la cultura del consumo, del espectáculo, del éxito fácil… Educación y cultura son, por lo tanto, dos caras de una misma moneda: se enseña cultura, se aprende cultura.
Pero todos debemos asumir que nuestra educación no acaba cuando dejamos la enseñanza reglada. Debemos formarnos durante toda nuestra existencia. Seguir aprendiendo siempre. Pero… si no se produce buena cultura… ¿con qué vamos a formarnos? Acabaremos dónde empezamos: siendo animales bípedos que emiten gruñidos…