2.11.07

DEJA VU

El Guggenheim cumple diez años. Y para celebrarlo inauguran una exposición de jóvenes artistas vascos. Algo inusual. Porque este museo “afranquiciado”, global, americano, no es célebre por exportar el arte vasco, próximo, local, fuera de nuestras fronteras. Los miles de viajeros que se desplazan a Bilbao quieren ver arte americano, europeo o chino. Vienen más a esparcirse, a “turistear”, y, en definitiva, a gastar sus dineros. Porque el Guggy es un museo que usa el arte como reclamo. Su fin: atraer visitantes. La cultura entendida como un mero recurso económico, por lo tanto. “Avida dólar”, sería su lema. “Avida dólar” le llamaba Bretón a Dali, por el insaciable interés crematístico del genio catalán.

Eso lo tienen claro estos del Guggy. Y tienen claro también que si mostraran arte realizado por estos lares sólo irían cuatro turistas despistados a visitarles. Pero las realidades no tienen por qué ser sólo blancas o negras. Pueden existir, o coexistir, diversos planos dentro de una misma realidad. En este caso, en la realidad de la cultura, el plano local y el global pueden complementarse. Pero, hasta ahora, eso no ha sido así.

Y ahora cumplen diez años. Y exponen por primera vez a doce jóvenes artistas vascos. Todo suena a operación para lavarse un poco la cara ante la sociedad vasca. Porque todos los vascos pagamos y financiamos con nuestros dineros esa infraestructura cultural. No estoy inventado la pólvora mojada afirmando esto. La mayoría de artistas, críticos, gente de la cultura de nuestro entorno opina de manera similar.

Y doce jóvenes artistas vascos exponen en el Guggy y, entre ellos, no hay un solo alavés. Ese hecho está levantando ampollas en nuestra provincia. Hoy, por ejemplo, me ha llamado un periodista para preguntarme mi opinión sobre ese asunto. Parece ser que el gacetillero en cuestión nunca ha leído esta columna: mil veces he reiterado que en nuestro territorio nadie se ha preocupado por hacer visibles, por apoyar, por exportar a los creadores que viven aquí. El otro día, por ejemplo, explicaba en este foro que en la recién inaugurada exposición de la selección de fondos fotográficos de Artium está presente la obra de cuatro artistas alaveses. Pero que, paradójicamente, en ningún medio local mencionaban sus nombres. Si aquí no se habla de los artistas que tienen la mala suerte de vivir en nuestro territorio y no se les apoya… ¿cómo alguien foráneo va a seleccionarlos para una exposición de arte vasco? Los creadores de Álava no existen. Ni aquí, ni por supuesto, fuera.

Los artistas que exponen hoy en el Guggenheim fueron, la mayoría de ellos, apoyados en su día por ciertas infraestructuras culturales: Arteleku (San Sebastian), Bilbao Arte (Bilbao), incluso Artium.

En conclusión: si en esa exposición no está presente ningún creador alavés es porque las políticas en materia de cultura de nuestras instituciones públicas no han sido eficaces.