29.11.07

"JET LAG"

“¿Así que artista?”, me pregunta, serio, el tío de inmigración. Y mientras asiento pienso cuál es el recóndito impulso que inexorablemente me empuja siempre a escribir en los dichosos papelitos -en la casilla “profesión”- la palabra “artista”. Ese pensamiento me acompaña a lo largo del vuelo Caracas-Madrid. Y no me abandona. Porque no hallo respuesta alguna. “Si no pongo artista… ¿qué diablos pongo?”, concluyo. Por otra parte, nunca he notado sonrisas de mofa procedentes de los cuerpos de seguridad. “Se lo toman más en serio que yo”, pienso.
Llego a Vitoria. Compro la prensa local. Leo un artículo: “El diario «X» reúne en torno a la misma mesa al alcalde de Vitoria y a ocho ciudadanos de distintos perfiles que buscan respuestas concretas a sus preguntas”, se titula. Y una pintora formula las suyas al alcalde de nuestra ciudad. “Me he debido de perder algo en estas dos semanas”, pienso. Porque no conozco a esa artista “Treinta años y pintora de profesión, cuenta que regresó hace dos años de vivir una larga temporada en Nueva York y que a su vuelta a Vitoria se topó con una «visión cultural desoladora» por la ausencia de programas o talleres que promuevan la actividad artística local. «El panorama es tan duro que decir en alto aquí que eres artista tiene un componente peyorativo. Incluso es motivo de mofa», se lamenta. «Parece que nadie nos necesita. ¿El Ayuntamiento tiene algún interés en nosotros o va a seguir obviándonos? »”, le lanza. Si yo fuera el alcalde –pienso– le respondería con otra pregunta: “¿Y tú quién eres?” Porque claro, se obvia al conocido. Al desconocido no se le puede obviar. Porque, si no, yo también soy culpable de obviar a esa pintora. Por otra parte –cavilo- no es raro llegar de Nueva York y pensar que esto es el desierto. Pero si llegas, por ejemplo, de Caracas, esto te parece un vergel. Pero no, Lazcoz le contesta que quiere dar un giro a esa situación y anuncia que en los presupuestos del año que viene “separaremos cultura de folklore, entendido este como las fiestas de Carnaval, La Blanca o el parque infantil de Navidad”. ¿La razón? “Queremos una gestión cultural más arriesgada y menos populista”, afirma. Yo no entiendo nada. Debe de ser el “jet lag”. Lo que estoy leyendo me parece extraído de un diálogo de los hermanos Marx. Porque la conclusión que se puede extraer de esa argumentación es que el folclore no es cultura. Y que a los artistas locales se les ignora a resultas de haberlos tratado como folklóricos. El alcalde prosigue argumentando que Vitoria sólo cuenta con un espacio de referencia, que es Montehermoso, y que en un par de años se unirá el complejo Krea, previsto por la Caja Vital para el convento de Betoño. “Se ha cargado de un plumazo a Artium”, pienso. Y la pintora dice que no sabe si Cultural Álava sigue funcionando. ¡Vamos! Dos personas hablan públicamente de cultura local y ninguna demuestra saber un carajo del asunto.