15.12.07

TAXIS Y HOTELES

Una de las razones de peso esgrimidas para apoyar con dinero público el Azkena Rock es que los hoteleros y los taxistas hacen negocio. Por lo tanto, medio millón de euros para el Azkena. Pues bien: yo ni soy taxista ni regento un hotel. Y como yo, el 99% de la ciudad. ¿Parte de ese dinero sale de lo que se ahorra el Ayuntamiento por eliminar el NEFF, el festival de cine europeo? ¿Y otra parte de clausurar las oficinas de Cultural Álava? Seamos serios: si un festival es cultura midan su rentabilidad en base a criterios culturales, no económicos. Y si hay que rentabilidad económicamente la cultura –cosa que yo no defenderé en mi vida –entonces, por favor, que las subvenciones no salgan de los departamentos de cultura, ni de las obras sociales. Que el dinero salga de la partida de subvenciones destinadas a empresas. Como se hace en Bilbao: Promoción Económica es la entidad que aporta dinero para ese tipo de eventos económico-culturales. A Bilbao la copiamos en algunas cosas, pero en otras, en las de cajón, no.

Del Azkena se deberían de beneficiar los ciudadanos, en primer lugar. Y en segundo lugar el mundo de la cultura, que también lo conforman ciudadanos. Y si no, agarren ustedes ese medio millón de euros y repártanlo directamente entre hosteleros y taxistas. Ahorraremos tiempo. Repito: no justifiquen el capital que entregan a la empresa L.T.I, organizadora del Azkena Rock, en base a criterios crematísticos. Porque las cuentas no cuadran. Ustedes subvencionan el Azkena porque es un evento mediático. Ustedes subvencionan el Azkena para vestirse de rockeros un día, ir al festival, sacarse la foto y salir en el “teleberri”. Porque si quisieran que el nombre de Vitoria “sonase fuera” podrían haber negociado en su día que, en vez de Azkena Rock, el “festi” se llamase Gasteiz-Rock. Y si quieren beneficios culturales y económicos para la ciudad, entonces, señoras y señores, consigan que toda la ciudad se sumerja en el rock. Pero sin tener que pasar por taquilla. Suelten pasta para que durante esos días haya conciertos en otros espacios de la ciudad. Repartan beneficios. Porque muchos foráneos llegan a Vitoria, se alojan en ciertos hoteles de las afueras y no pisan la ciudad. ¿Para qué pisarla? L.T.I como buena empresa, quiere que los visitantes se dejen hasta el último euro dentro de su recinto de Mendizabala. Y que no se alejen de él. Llego a Vitoria, me alojo en un hotel, cojo un taxi para ir al festival, paso ahí toda la noche y lo que aguante del día, y, otra vez, taxi y hotel. No me extraña que los chóferes y hospederos se forren esos días.

Me quedo mil veces con la forma de gestionar el Festival de Jazz por Añúa. Porque durante esos días la ciudad vive el Jazz. Hay actividades continuas. Y sin tener que pagar sesenta euros de abono, como sucede con el Azkena.

No se puede dejar la cultura al albur de las empresas. Ni al albur de los políticos, visto lo visto. Los primeros sólo quieren dinero. Los segundos sólo votos.