1.1.08

CREADORAS

Moderé el otro día en Montehermoso una mesa redonda: “Autoras en el cómic”. Tres autoras y una especialista en cómic femenino estaban sentadas alrededor de esa mesa. Además de un servidor. Detrás de nosotros un cartel proyectado inundaba la pared. En el cartel aparecían sendas viñetas de la obra de las invitadas con unos breves datos biográficos. La mesa era una actividad enmarcada dentro del Festival Crash Cómic que este año ha girado en torno a las féminas creadoras. Frente a nosotros no habría más de veinte personas. Pues bien, una de las invitadas, Chantall Montelier, al llegar su turno de intervención proclama que la selección de la viñeta suya que estamos proyectando le parece lamentable. Que es machista. Yo le explico que esa imagen la he seleccionado de un álbum suyo, que además es la imagen que ilustra la portada, y que, por ende, esa viñeta es la única que ocupa una página completa dentro del álbum. De ahí que yo pensara que la mencionada imagen era significativa dentro de su trayectoria como autora. Me encuentro un tanto azorado explicando cosas tan obvias cuando una mujer del público sale en mi defensa, explicando, más o menos, lo mismo que yo argumentaba: que una imagen puede ser ambigua. Que depende de cómo la mire el espectador su significado varía. Pero al momento otra dama del público toma la palabra para afirmar que lo que sí le parece totalmente machista es la elección de una de los dibujos que ilustran el cartel del Festival Crash. Que esa imagen está extraída de un álbum de cómic en el que se relata como una niña es víctima de abusos. Yo le comento que para este Festival contamos con la colaboración de dos organizaciones dedicadas al género, y que ambos colectivos habían visto el cartel antes de pasar por la imprenta sin encontrar nada que les molestase. La mujer me contesta que ella pertenece a uno de esos dos colectivos y que no cree que yo enviase nada a nadie. Yo le contesto que se lo remití a una persona en concreto, que era mi contacto dentro de esos colectivos y que no sé si esa persona se lo mostró a todos los socios. Sandra, una de las invitadas, interviene en mi defensa. Diciendo que nuestra intención al organizar un Festival sobre autoras era buena, que somos buenos chicos. “Una vez más una mujer me salva”, pienso aliviado. Pero ahí no se acaba la cosa. Una señorita del público toma la palabra para afirmar que lo que sí le parece una pasada es que los textos que aparecen proyectados detrás nuestro no estén en euskera. En esta ocasión no contesto. Sí, la mujer tiene razón: esos textos no están en euskera. No le puedo decir que en la página web sí están en euskera, así como en el cartel que hemos puesto por las calles, pero que la presente proyección está sin traducir por problemas de tiempo.
Y después de tanta estéril polémica todavía nos sobra unos minutos para poder hablar del asunto en cuestión: autoras en el cómic.