21.3.08

MÁS METROS

Me cruzo en la calle con uno. “Estarás contento “, me dice “¿Por?”, pregunto. “Se abre de nuevo la Sala Amárica”, contesta. Y continúa hablando, más ilusionado que yo, mientras mi cabeza se va. Se va al pasado. Justo cinco años y dos meses. Al momento en el que creamos una Plataforma para impedir el cierre de esa sala expositiva. Con el respaldo de miles de firmas fuimos a Juntas Generales para poner sobre su mesa la única Iniciativa Normativa Popular que se ha presentado en la historia de Álava. Para poco sirvió. Ni siquiera llegaron a tramitarla. La sala se cerró. Un, por entonces, diputado de Cultura nos dijo: “En Artium tenéis muchos más metros cuadrados… id para allá”. Y los fantasmas del pasado regresan ahora. En su tiempo les avisamos: Artium no podía suplir Amárica. Porque Artium no es un equipamiento de Diputación. Es un ente semipúblico, o semiprivado, dirigido por un patronato. En el que Diputación está bien presente, eso sí. Pero no es suyo. Y en estos momentos se dan cuenta de que necesitan Amárica. A unos cuantos no nos reconforta decir: “teníamos razón”. Más bien cruzamos ahora los dedos esperando que no estén apropiándose de una reclamación legítima (la de Plataforma Amárica) para reabrir un equipamiento sin ningún proyecto que lo respalde.

En Cultura hay que sumar, no restar. Y ahora parece ser que toca sumar lo restado. Es fácil destruir, pero complejo construir. Abrir un espacio está chupado. Lo peliagudo es elaborar un proyecto eficaz para que esa infraestructura tenga un sentido. Pero parece ser que en esta ciudad todo el mundo cree que con disponer de un espacio guay y equipado ya está todo hecho. Pues no. Llamar a un arquitecto para que le levante un nuevo edificio es lo más sencillo. Lo complejo es elaborar un buen proyecto. En el que se tiene que contar con los agentes locales. Y no me refiero a una llamada de teléfono, o a una reunión precipitada, sino a un grupo de personas aportando, trabajando. Finalmente hay que conseguir el equipo humano que lo lleve a buen puerto. Porque una infraestructura funciona si las personas que están al frente son válidas. Pero en nuestro territorio nunca se trabaja así y por eso la mayoría de las veces fracasamos. No aprendemos la lección.

Y ahora los fantasmas regresan... para decirnos que se cierra la programación –el proyecto expositivo- de la sala de la Casa de la Cultura, pero que, en cambio, se abre la sala Amárica. En su tiempo se cerraba la Sala Amárica porque se abría Artium. Quince años llevaba la Casa de la Cultura programando exposiciones sobre el medio fotográfico. Y le dan carpetazo. Pero dicen que abren la Sala Amárica. Sin ningún proyecto. Es la historia de esta ciudad: abrir espacios sin tener antes un proyecto contrastado por los agentes de la ciudad. Así que a los fotógrafos les dirán ahora lo mismo que a nosotros en su tiempo nos dijo el Diputado de turno: “Id para Amárica, que hay más metros…”