17.4.08

DESCONEXIÓN

El otro día fui a Bilbao. En bus. Llegué en tan sólo cuarenta y cinco minutos. Había quedado ahí con Mery Cuesta. Mery es una comisaria de arte bilbaína que vive en Barcelona. Como los asuntos de trabajo deben dosificarse para hacerse más llevaderos, conversamos también sobre otros temas. Hablamos, por ejemplo, de la desconexión cultural existente entre Bilbao, Donostia y Gasteiz. Tres ciudades pegadas, casi conformando una única urbe. Hablamos de que atravesar Bilbao en coche cuesta más tiempo que desplazarse de Bilbao a Vitoria. Y, que en Gasteiz, ir de Salburua hasta Lakua, empieza a ser similar, en cuestión de inversión de tiempo y gasolina, a moverse hasta Bilbao. Pero, sorpresivamente, parecen existir murallas invisibles que nos impiden a unos y a otros -vitorianos, bilbaínos y donostiarras-, hacer vida en común. Cada capital vasca tiene su propio ecosistema. Sin vasos comunicantes entre ellas. Bebemos la misma agua, compartimos embalses, pero con la cultura no pasa lo mismo. Bilbao, Donostia y Gasteiz compiten entre sí en ofertas culturales. Es una lástima. Supone un perjuicio para todos.
Y en Vitoria deseamos un auditorio cuando a cuarenta y cinco minutos en bus tenemos el del Palacio Euskalduna. En 2007 acogió 323 representaciones: 76 eran conciertos de orquestas y coros, 65 conciertos y recitales de música clásica, 29 representaciones de ópera, 13 de ballet y danza, 3 de zarzuela, 99 espectáculos teatrales, y 38 conciertos y recitales de varios tipos. Buena oferta ¿no? Vitoria nunca podrá ofrecer tal cantidad de eventos musicales. Porque Bilbao nos triplica en habitantes y, por lo tanto, en recursos. Pero… ¿por qué no podemos disfrutar de lo que Bilbao oferta? Quizá somos tan provincianos que pensamos que las infraestructuras que están a menos de una hora de nuestro domicilio no tienen nada que ver con nosotros. Deberíamos de reflexionar sobre una realidad: somos incapaces de ir a un teatro o a un auditorio si no lo tenemos en frente de nuestra casa. Si esto es así tendremos que pensar que realmente el teatro o la música no son tan importantes en nuestras vidas. Porque si miles de ciudadanos alaveses fueran semanalmente al auditorio bilbaíno o donostiarra… entonces sí que sería razonable exigir la construcción de uno en Vitoria. O mejor aún: deberíamos de reclamar que nuestras instituciones dispusieran autobuses gratuitos para poder asistir a esos eventos foráneos. Y estamos proyectando un auditorio con un aforo de 1.500 localidades, cuando en Zaragoza, por ejemplo, cuentan con un auditorio de 2.000 asientos, siendo una ciudad tres veces más grande que la nuestra. El ayuntamiento zaragozano desembolsa tres millones de euros anuales para mantener esa infraestructura. Y eso que llena su aforo siempre. ¿Cuánto supondrá mantener un auditorio en Vitoria? En el caso de que se llenen las butacas, tres millones anuales. Pero si eso no es así… entonces el coste puede dispararse.