23.6.08

CERCANÍA

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla ha convocado un Foro de Debate. A lo largo de cinco sesiones, dos docenas de artistas de la Comunidad de Castilla y León tendrán la oportunidad de presentar públicamente su trabajo con el material aportado por cada participante. Y AVAM, Artistas Visuales Asociados de Madrid, emplaza a los artistas madrileños a participar en “Desvelados”. El objeto de la convocatoria es la selección de estudios de artistas y colectivos artísticos de la ciudad de Madrid, para ser visitados por agentes culturales y medios de comunicación durante una jornada.
Paulatinamente se recomienza a enfocar la mirada hacia los entornos próximos. Después de una década larga sacudidos por el “efecto Guggenheim” las instituciones miran a su alrededor y se topan con… el desierto. La producción de arte y cultura no sólo no se ha fortalecido con los múltiples Museos y Centros de Arte y Cultura que ha brotado como champiñones durante estos últimos años, sino que se ha marchitado. Porque han sido años de importar lo internacional, de intentos de generar un turismo cultural que atraiga al foráneo ansioso por sacarse una foto delante de un museo emblemático. Se han volcado durante años en la búsqueda del un modelo exitoso desatendiendo el propio territorio. Y ahora llega la resaca. Pues la realidad es que el turista cultural visita el Guggemheim, el Prado y el Reina Sofía. Y para el resto de los territorios, sólo quedan migajas. Porque seamos serios: ningún turista acude a un Museo o Centro de Arte de provincias para ver algo que puede ver en el Museo de su ciudad natal. Y los directores de las infraestructuras creadas tienen que inventar mil argucias para justificar las altas inversiones de las instituciones, computando como visitantes hasta a los que acuden a los conciertos musicales que últimamente son el pan de cada día en nuestros Museos y Centros de Arte, mientras seducen a sus patronos institucionales asegurándoles que van a colocar a la ciudad en el centro del mapamundi. Y cuando los hechos patentizan que esto no es así, cumpliéndose el “Bienvenido Mister Marshal”, el director pegar el salto a otro Museo o Centro recién creado, para vender en él la sempiterna moto. Esto no es serio. Se necesita apostar por otros modelos. Se necesitan crear políticas de cercanía y que infraestructuras e inversiones reviertan sobre el propio territorio. Y no hablo en términos económicos. Porque los Museos y Centros de Arte actuales deben concebirse no solamente como contenedores de obras de arte, sino como laboratorios de comportamientos artísticos y culturales. Deben preocuparse no sólo por el “patrimonio material” sino que tienen que incentivar la creación de un “patrimonio inmaterial” para la sociedad en la que se insertan. Es decir: deben producir creatividad, actividad cultural e intelectual, y estar atentos a los procesos creativos que se producen sin cesar y que la falta de perspectiva esconde.