1.7.08

MAGIA

A los columnistas de este diario nos dan ahora “vacatas”. Como en el “cole”. Así que despídanse de mí hasta septiembre. Pero “Airotiv” seguirá en mi blog (www.airotiv.net). Porque para mí esto es como el tabaco: me puede dar algo si no tecleo los 3.000 caracteres semanales.
Y tenía pensado desde hace tiempo escribir sobre el dichoso monumento de la Virgen Blanca. Pero puse el freno porque en un principio mi propósito era vender la idea. Aunque luego me percaté de que vender una gran idea aquí sin llevar apellido exótico es dificultoso. Ser local es lo que tiene. Ser local de aquí. Porque si eres local de New York la cosa, por estos lares, pinta mejor.
Vender una idea es complicado. Si la cuentas, ya no tienes nada que ofrecer. Y si no la cuentas, no la puedes vender. Por otra parte, si la regalas parece como que la idea no mola. Pero si te la callas, la idea te come por dentro. Lo mejor, por lo tanto, es no tener ideas.
Y ahora que ya he conseguido crear un poco de suspense… ahí va: lo mejor que se puede hacer con el monumento de la Virgen Blanca es hacerlo desaparecer. Pero sin moverlo. Ya ven que solo por el volumen del asunto la idea es “gran idea” ¿Magia? Puede ser. Piensen: ¿es necesario que algo no esté para que dejemos de verlo? No. Estamos hablando de ocultación visual. De eso saben la tira los políticos… y los artistas. Seguro que, alguna vez, ustedes han tapado una mancha poniendo algo delante de ella. Esto es similar: muchos alaveses no es que quieran que el monumento sea trasladado. Lo que numerosos alaveses desean es dejar de verlo en la plaza. Señores mandamases del Consistorio: convoquen un concurso público para ocultar el monumento. Imagínenselo recubierto por una estructura tipo mecano, metálica o acristalada. Como vestido de pirámide. Una pirámide como la del Louvre (esto de hablar de algo que funciona fuera de Vitoria es una de las mejores opciones para vender una idea aquí; tomen nota señoras y señores) En el fondo estoy hablando de convertir ese monumento en algo que se integre en esa plaza más contemporánea. El monumento no deja de ser una pirámide un tanto abigarrada. Un recubrimiento piramidal sería una forma de modernizar ese conjunto estatuario resumiendo su forma. Las posibilidades son infinitas: puede ser traslúcido, interactivo… Y el recubrimiento se apoyaría en el conjunto escultórico sin agredirlo. Siempre con la posibilidad de dar marcha atrás: de retirarlo cuando se quisiera. Todo ello mediante un concurso público, creando así una escultura emblemática, singular, reversible, interactiva… y única. Y así todo el mundo contento: los partidarios de retirarlo y los de dejarlo ahí. Y, por otra parte, nos ahorraríamos una pasta. Porque desmontar eso, trasladarlo y volverlo a montar en un barrio de las afueras es carísimo. Piensen en ello estas vacaciones. Si les gusta esta idea apóyenla en mi blog:
www.airotiv.net. Son sus deberes de vacaciones.