20.8.08

ARQUITECTURA TXOSNERA

He estado unos días en Bilbao. Desde Vitoria apenas es un trayecto de cuarenta y cinco minutos en bus. Aunque la distancia entre estas dos ciudades habría que medirla en años luz. Pero no voy hablar ahora de eso. Rebobino: he estado unos días en Bilbao, en fiestas de Bilbao. El epicentro festivo, sin ninguna duda, se sitúa en la amplia zona txosnera. El caso es que una vez más me he quedado impresionado con esa grandiosa arquitectura efímera y popular que es la txosna. Arquitectura viva, útil, funcional, divertida, realizada por el ciudadano de a pie y que consigue congregar a miles de personas de todas las edades y condiciones en torno suyo. Sobre una estructura de andamios, y una elaboración que aúna bricolaje, decoración comiquera y mucha improvisación, la txosna se erige como espacio por antonomasia de espacimiento, de lugar de reunión, de zona cultural... y sin un euro de dinero público.

Hay txosnas que se levantan a orillas de la ría que alcanzan una altura de un edificio de cinco plantas. Impresionante. Sin arquitectos, sin planos, con materiales baratos.... Impresionante, repito. Y es que tuve la suerte de ir a la Villa de Bilbao un par de días antes del chupinazo, del arranque de las fiestas. Y me di varios largos paseos por la zona txosnera. Así que disfruté del espectáculo: vi cómo poco a poco las txosnas se levantaban, tomaban forma gracias a la colaboración casi espontánea de múltiples constructores amateurs. Y estas obras, las txosnas, un año más, compiten, desde la modestia de su fabricación, con los elegantes y centenarios edificios cercanos. Como por arte de magia.
Si las fiestas nacen del pueblo, desde luego las txosnas son su representación arquitectónica.