6.3.09

MONTAÑITA

Sería fácil hablar de la polémica creada con esos nueve “ceros” de Toyota que han caído sobre sendos arquitectos que se presentaron al concurso de proyecto para el auditorio. Pero ahora mismo prefiero escribir sobre una frase: “el auditorio va a situar a Vitoria en el mapa”, opinaba nuestro alcalde. La verdad es que no es el primer político babazorro que esgrime razones similares para justificar grandes inversiones. Yo nunca he entendido esas ganas de que Vitoria sea una ciudad afamada. Las ciudades son como las personas: cuando una persona quiere darse a conocer por su capacidad para poder comprarse el coche, o el chalet, más “guay” lo único que consigue es hacer el ridículo. Y es que las ciudades no se sitúan en los mapas desde una alcaldía. Y menos por tener la capacidad de pagar el auditorio más caro del Estado. Una ciudad “está en el mapa” por otras razones. De diversa índole: históricas, económicas, sociales… Una ciudad está en el mapa de la misma forma que una cordillera o un río los están: por su tamaño, por su caudal. Ahora mismo escribo esto desde Barcelona. Y la verdad es que las comparaciones son odiosas... En el puerto Olímpico, paseando, me he topado con un barco cual cincuenta auditorios vitorianos. Simplemente, zarpaba. Después he visto una película en la pantalla de cine más grande del mundo. Al poco, he paseado por la avenida Diagonal y varios teatros anunciaban espectáculos de Monty Piton, Faumino y Cansado… Más tarde, me he tomado un cafetito en un local que data de principios del siglo XIX. Y suma y sigue... Meses son precisos para recorrer y conocer una ciudad “que está en el mapa” Y lo curioso que ninguna de las razones que sitúan a Barcelona en la cartografía mundial tienen en solitario la mayor relevancia. Es la suma de todos los acontecimientos diarios, pasados y presentes, de una ciudad la que la que convierten en una villa “situada en el mapa”.
Barcelona, Madrid son grandes “montañas”, incluso Bilbao. Vitoria, no. El auditorio de Vitoria, aunque lo multipliquemos por mil, es incapaz de igualar a una ciudad “situada en el mapa”. Esa es la realidad. Vitoria es una “montañita”, con un nivel de vida alto, con espacios públicos muy cuidados. Vitoria, en definitiva, es una ciudad en la que se vive bien. Y mejor si no tuviéramos tantos deseos de ser famosos. De verdad: no puedo entender es esa pretensión de intentar ser lo que nunca llegaremos a ser tirando de chequera. La zona histórica de nuestra ciudad, por ejemplo, está bien, pero es enana en comparación con Madrid o Barcelona. Y el pasado es imposible de cambiar. ¿Queremos un auditorio porque lo podemos pagar? Bien. ¿Queremos un tranvía porque lo podemos pagar? Bien. Pero nos hemos endeudado para un par de legislaturas para conseguir eso. Nunca habíamos actuado así. Crecer está bien, pero de forma sostenible. Sin sacrificar nuestro nivel de vida para intentar, infructuosamente, situarse en el mapamundi
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