22.4.09

CRUZADA

La última batalla de la injusta cruzada contra la cultura del sector privado -cruzada emprendida por algunas administraciones públicas del Estado- se nos presenta disfrazada de nueva política de control de aforos. Esa artimaña la estrenó Gallardón en Madrid, pero nuestra ciudad vecina, Bilbao, ha importado la formulita: bajo la coartada legal se trata de continuar zancadilleando a las salas que programan música popular en directo. Y han dado en la diana, pues la música popular es uno de los escasos bienes culturales que todavía sigue en gran parte en manos independientes. Hecho éste que molesta en grado sumo a los que gustan de dirigir –y con mano férrea- la cultura desde sus sillones públicos. Y es así como deciden reducir el aforo legal de las salas hasta extremos grotescos, estrangulándolas hasta que su supervivencia económica es inviable. ¿Por qué no reducen el aforo de sus museos, salas de exposiciones o festivales de rock promovidos por ellos? La fórmula legal importada de Madrid ha caído esta vez como un mazo sobre el emblemático Kafe Antzokia de Bilbao. Lo han cerrado por un mes, pero en la práctica esos treinta días de bajada de persiana pueden suponer la clausura definitiva del histórico espacio cultural. Y, claro, no sólo acabarían con el Antzokia, también acabarían con todos los proyectos y actividades culturales generadas con la inversión de los beneficios obtenidos por el local: Kafe Antzokia de Ondarroa, la emisora de radio Bilbo Hiria irratia, el programa infantil Kurkuluxetan umegunea (escuela de artes escénicas, fiesta infantil todos los domingos, jornadas de música y teatro, etc.). Por supuesto, el resto de las actividades que se organizan en el propio espacio del Antzokia (conciertos, charlas, presentaciones de libros, de discos, talleres...) desaparecerían.
No hay otra explicación: la mayoría de las agresiones que lanzan ciertas administraciones públicas contra algunos establecimientos de ocio nocturno responden a una concepción del mundo rancia, premoderna y puritana. Los artífices de estos ataques creen, en el fondo, que las actividades que se desarrollan en bares, cafeterías o salas nocturnos de espectáculos las llevan a cabo delincuentes, drogatas o alcohólicos. Gente de la “mala vida” en general. Para ellos todo lo que se desarrolla en horarios no familiares es dudoso e inseguro. Porque son incapaces de aceptar cualquier iniciativa privada cultural nocturna si no puede ser controlada directamente por ellos. Y justifican sus agresiones como la simple aplicación de unas leyes supuestamente creadas en lor de la convivencia o de la seguridad ciudadana. Este es un modo de actuar belicoso que atenta contra las libertades del individuo, contra otros modos de vida distintos a los oficiales. Cualquiera que no se queda en casa a la noche abducido por la tele y viendo el canal del gobierno de turno está bajo sospecha.
Más información y algunas formas de ayudar al Antzokia en www.kafeantzokia.com