22.4.09

DONUTS

Mil dos cientos millones de las viejas pesetas cobrará el arquitecto por idear y levantar el nuevo auditorio en Lakua. Y treinta mil millones de pesetas costará el edificio. No tendremos un edificio tan guay como el “Guggy”, pero si uno que superará al bilbaíno en un aspecto muy importante hoy en día. Le supera en precio. Somos tan chulos que podemos pagar más que los del Athletic. Para eso somos la capital de Euskadi.
Y en breve el arquitecto que quedó en segundo lugar en el concurso convocado para elegir el proyecto arquitectónico del auditorio, presentará un recurso al fallo del jurado. Porque el ingeniero contratado por el ayuntamiento para idear la acústica -contratado por un millón de euros- le puntuó con un cero patatero. El experto en sonido pencó a un total de nueve arquitectos con sendos “donuts”. Pero bueno, podría ser peor: podríamos tener nueve recursos en marcha, porque algunos de los concursantes tienen en su currículo varios auditorios construidos. Al menos, se merecían algún punto. Pero no: nueve “cerazos”. Uno de los cinco miembros que conformaban el jurado -jurado que cobraba sobriamente por valorar los proyectos presentados (900 euros)- calificó el procedimiento seguido de «disparatado». “Una persona aislada, sin contrastar sus pareceres, no puede calificar con cero a técnicos nacionales de gran solvencia y que, con la ayuda de peritos, podrán demostrar que su trabajo no es merecedor de esa valoración», sentenció. Y es que al final, el peso del veredicto recaía en el ingeniero de sonido. Era el único que podía valorar la acústica del proyecto. Veinte puntos eran suyos, sobre un total de ciento veinte. El resto de los apartados (40 puntos a la calidad arquitectónica, 40 a la funcionalidad, 20 a la congruencia económica) fueron valorados por un equipo de arquitectos. En definitiva: al final una persona contratada a dedo por el ayuntamiento movía la balanza del concurso. No me extraña que el arquitecto que ha quedado en segundo lugar esté mosca. Con una par de puntos del ingeniero (sobre 20), hubiera ganado. Se quedó a tan sólo 1,28 puntos de empatar con el vencedor. El PNV y el PSOE ya zanjaron en su día esta tontería de polémica diciendo que el concurso había sido “transparente, legal e intachable”. En fin, a ver qué piensan los tribunales de eso. Pero yo particularmente, espero no presentarme en mi vida a un concurso que sea tan transparente y tan legal como éste. Prefiero los concursos justos, aunque sean opacos e ilegales.
Pero una de cal y otra de arena: me parece acertada la iniciativa municipal puesta en marcha para reformar la plaza de los fueros, obra de Chillida, para –por fin- poderla apreciar tal como él la ideó. Porque no deja de ser –toda ella, la plaza en su conjunto- la “escultura” de Chillida más, cuando menos, ambiciosa por él realizada. Y es patrimonio de la ciudad. Veinte puntos para nuestro ayuntamiento, en este caso. Cero en el anterior. Recurran, si no les parece justa mi puntuación.