24.4.09

ARTE DEGENERADO

Estos días estoy leyendo algunas críticas sobre el gasto de dinero público en cultura que me preocupan. Parece ser que para algunos ciudadanos la cultura es un adorno, un aderezo. Que se invierta dinero público en ella no les gusta. Creen que en tiempos de crisis es mejor destinar el dinero en asuntos que ellos estiman más importantes. O predican que los museos tienen que generar dividendos. O proclaman que, cuando menos, en los centros culturales y museos se tiene que exponer cultura que sea del agrado de todos. En fin, algunos atacan la cultura desde la incultura. Y eso es alarmante. Desde la incultura, lo inteligente es defender la cultura. Porque el que no sabe leer no debería defender la quema de libros, sino la enseñanza universal de la lectura. De la misma forma que el padre que no ha podido en su vida culturizarse, quiere que sus hijos lo hagan. La mayoría de los ciudadanos no leen poesía, por ejemplo. Un 1% de la población la lee de vez en cuando. Pero siendo la poesía un arte tan minoritario, a pocos de los “analfabetos” de la poesía –que son una aplastante mayoría- se les ocurriría predicar su eliminación de la faz de la tierra. Eso sería estúpido: la poesía es una actividad minoritaria, pero todos entendemos que es vital para no deshumanizarnos. Y los músicos se nutren de ella para poner letras a sus canciones.
Los que critican los gastos en cultura aprovechando estos tiempos de crisis, son incapaces de leerse los presupuestos generales de un ayuntamiento. Si hiciesen ese esfuerzo antes de hablar se darían cuenta de que aunque en los periódicos la cultura puede ocupar un diez por ciento de sus páginas, en los presupuestos de los ayuntamientos ésta ocupa sólo un porcentaje ínfimo. En el caso del ayuntamiento de Vitoria, un 0,2 por ciento. Y también me parece preocupante que algunos opinen qué libros hay que echar a la hoguera y cuáles no. O que algunos juzguen qué arte es digno de ser expuesto en un museo y que arte no. No les gusta cierto tipo de arte y quieren que éste no se muestre, o ni siquiera se desarrolle fuera de él. “Arte degenerado” llamaba Hitler al arte de vanguardia (Paul Klee, Pablo Picasso, Vincent Van Gogh, Marc Chagall…) Simplemente porque a él no le gustaba ese tipo de arte. Hitler pintaba en sus tiempos libres cuadros realistas de paisajes. Era el único tipo de arte que él defendía.
Coinciden los expertos en que esta crisis económica la hemos provocado entre todos. Todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades materiales: créditos, casas, más créditos, más casas. En definitiva, esta crisis no la ha provocado el sector cultural. Ni el dinero invertido en ella. Por eso la crisis no nos puede arrebatar ahora la cultura. La crisis no debe privarnos de la lectura de un libro tomado en préstamo de una biblioteca que se nutre de dinero público. Y no nos puede impedir acudir a un museo, a un centro de arte. Sería injusto. Y estúpido.