12.5.09

MEDIEVO

Hoy en día parece impensable que alguien no cobre por su trabajo, por los servicios que presta. El panadero, el camarero, la peluquera… todos perciben un salario regulado por un contrato. Pero imagínense que alguien le propone a un fontanero lo siguiente: “arrégleme el inodoro señor fontanero, pero no le voy a pagar. Lo que haré será hablar bien de usted y así es posible que otros le llamen y le paguen.” Absurdo ¿no? Pero en ocasiones es real. Nos pasa a los artistas.
Estos días una empresa enviaba una convocatoria abierta a los creadores de la ciudad solicitando gratuitamente sus obras para ser expuestas en diversos locales comerciales del Casco Viejo. La idea es “dar un impulso fundamental al desarrollo del Casco medieval vitoriano”. Un proyecto apoyado y subvencionado por la Diputación, el Ayuntamiento, el Gobierno Vasco y la Caja Vital. “Los artistas interesados en participar en esta iniciativa que, por su novedad, tendrá una importante repercusión mediática, tendrán que escoger una de sus obras ya realizadas y facilitar el/los soportes adecuados para su exposición en el interior de estas empresas-comercios”. Esto es: se paga el curro de los artistas con la “repercusión mediática” que genera su trabajo. Y de las otras “repercusiones” que son las económicas, cobran la empresa, cobran los diseñadores gráficos, cobran los funcionarios de las instituciones... ¿Y los artistas? Los artistas que se queden con la fama, que es lo que les mola, deben pensar. Los artistas vivimos en otro mundo, bajo otras leyes. O en otro tiempo: en el Medievo, supongo. Por eso nos llaman para participar en este proyecto del Casco Medieval.
La empresa organizadora del asunto me preguntó si yo quería participar en la movida. Les dije que gratis no. Y se lo razoné:
“El problema es de índole laboral, sin más. Olvidaros de si somos o no artistas: hay una gente a la que se llama para que trabaje y no se le paga. Eso no pasa en otros ámbitos. El trabajo de un artista no es sólo consiste en realizar obra: le llamáis, invierte su tiempo, se coordina con el comerciante, lleva la obra, la coloca... y no se le paga. Está claro que vuestra intención no es mala, pero demostráis un gran desconocimiento del medio artístico. No hay nadie que haya velado por que la relación con el artista (¿un contrato?) sea digna. No entiendo por qué el trato con los artistas tiene que ser distinto al trato con el gremio de diseñadores gráficos, por ejemplo”. Lo lógico, en el caso de este proyecto en el Casco Viejo, sería pagar por las obras un alquiler, les dije. Pues sin esas obras no hay proyecto.
Montehermoso, Krea, Artium… tienen estipulados unos honorarios cuando trabajan con artistas. Lógicamente. Porque a nadie se le puede pagar diciendo que va a salir en los periódicos.
Lo curioso es que esta iniciativa la coordina una empresa. No sé qué se estudia hoy en día en “Empresariales”, pero la lección 1 es fácil: el trabajo –de todos- se paga con dinero, no con papel de periódico.