4.7.09

GRATIS

El asesor del ayuntamiento en materia cultural declaraba hace unas semanas que en Vitoria la gente está muy mal acostumbrada: no quieren pagar por consumir cultura. Se refería a que en esta ciudad todos queremos asistir a obras de teatro, conciertos… y que pague buena parte el Ayuntamiento. Y que esa situación es insostenible. Estas afirmaciones pueden parecer lógicas. Pero la cuestión es: ¿de qué lógica estamos hablando? Yo no estoy de acuerdo con el asesor. Ni la Constitución Española. Porque ésta contiene numerosas referencias a la cultura de libre acceso, que empiezan en el Preámbulo, donde se dice: “corresponde a los poderes públicos (...) facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida cultural”. O: “los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio (...) cultural de los pueblos de España.” También: “los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo (...) cultural”. Y: “los poderes públicos promoverán el bienestar de los ciudadanos de la tercera edad mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de (...) cultura”. Es decir: hay que garantizar un acceso a todo ciudadano a la cultura. Y si queremos que todos los ciudadanos tengan las mismas posibilidades de acceder a la cultura -si no fuera así el conocimiento estaría en manos sólo de quien pudiese pagarlo- es lógico que este acceso se subvencione. Incluso que sea gratis. Pues para que ciudadano que no cuenta con recursos económicos pueda leer, ver arte, oír música… las instituciones tienen que subvencionar la cultura.
El malentendido surge cuando se entiende la cultura como un producto. Si es un producto, como puede ser un coche, entonces ese acceso a él sólo es posible desde la adquisición. Así –recalcamos porque es importante- las personas cultas serían sólo aquellas que tuvieran dinero. Por eso el Estado garantiza el acceso a la cultura para todos, tengan dinero o no. Y habilita los mecanismos necesarios para que eso pueda ser posible: educación y cultura gratis para todos. Y en eso radica la rentabilidad social de una infraestructura cultural pública (Museos, bibliotecas, auditorios...). El caso más claro son las bibliotecas. Por otra parte una biblioteca no es socialmente menos rentable por ser menos visitada. Pues todas ellas posibilitan el acceso del ciudadano interesado a las áreas del conocimiento. Sea cual sea su condición económica o social. Es verdad que no todo el mundo saca partido de ello. Pero vuelvo a lo siempre: cualquiera hoy en día puede leer poesía gratis. Si la gente no lee poesía es porque decide no hacerlo. Pero a nadie le gustaría que alguien le cerrase esa puerta. Por eso las puertas de los museos, de las bibliotecas, están abiertas para todos. Y eso tiene un coste, desde luego. ¿A algunos les puede parecer mucho? Entonces ofrezcan menos cultura, pero gratis, en vez de mucha de pago.