29.9.09

CIERRE

En cuatro días se gastaron 240.000 euros. Buena parte de ellos en pagar viajes y hoteles a una legión de famosos salidos de la “caja tonta”. ¿La finalidad? Promocionar sus culebrones en Vitoria. Y era un presupuesto destinado a cultura. Pero nadie dijo nada. Y hoy parte de ese “nadie” dice: “el Artium cierra sus puertas por sorpresa un mes”. Ahora parece que sí les interesa la cultura… Paradójicamente, el rotativo que se “inventaba” el cierre forma parte del patronato –del grupo gestor- de Artium. O sea: ellos mismos aprobaron en diciembre pasado el proyecto del nuevo director. Proyecto en que se refleja la necesidad de no realizar en Artium exposiciones en septiembre –es el mes con menos visitas del año- para iniciar la nueva temporada presentando al unísoro las nuevas exposiciones. Conclusión: algunos de los patronos no se han leído el proyecto que aprobaron. Su mano derecha no sabe lo que está haciendo su mano izquierda. O haciendo un chiste fácil: su cabeza lleva “cerrada” varios meses.
El Centro-Museo Artium no es sólo un museo al uso, sino que también es un centro de arte, por lo tanto su biblioteca, las visitas guiadas, las múltiples actividades… siguen vivas durante este mes. Y durante el resto del año. Artium, en definitiva, no es sólo un sitio donde sólo se cuelgan cuadros para que los turistas puedan hacer “zapping” con ellos, sino que es un lugar en el que se enseña, se divulga, se estudia, cultura contemporánea. Así que no se puede hablar de “cierre” de Artium-Museo, sino de un parón temporal de la programación expositiva de Artium-Centro de Arte. Un parón que servirá para sincronizar las inauguraciones de las exposiciones consiguiendo así un mayo “gancho” de cara al ciudadano. Y ese cambio de rumbo no se puede hacer con el motor en marcha. Porque si queremos sincronizar los relojes, tenemos antes que pararlos para mover sus agujas. Otra cuestión es que algunos patronos de Artium no estén de acuerdo con esa decisión. Pero que lo hubieran dicho en diciembre y no ahora. No han hecho sus deberes a tiempo.
La pregunta es la siguiente: ¿por qué un centro de arte tiene que estar ofreciendo exposiciones sin parar? Para algunos hay que emular a las fábricas de churros… siempre produciendo. Por poner un ejemplo cercano: desde el Consejo Amárica se está programando en tres salas expositivas de la Diputación. Y no siempre éstas permanecen abiertas: hay semanas en las que no se hace nada en ellas. Y nadie se ha quejado de ello, pues se apuesta por la calidad, no por la cantidad. Y es que en nuestro territorio hay una oferta desmesurada de exposiciones. Quizá sea porque en este territorio la cultura se entiende como un recurso o como un servicio. Es decir tiene que funcionar como un parque de atracciones (atraer turistas) o como un restaurante (dar a la clientela lo que te pide para comer). Y no es así: la cultura es como la educación, pues nos forma como personas. Por lo tanto, pidamos calidad y no cantidad.