9.11.09

BELLEZA

El Artium acaba de presentar un “triplete” de exposiciones. Y desde “Periscopio” se han puesto en marcha once más. Por lo tanto, el ciudadano puede acabar enfermando, no de gripe A, sino de la más enfermedad más “artística” conocida por la ciencia médica: el “Sindrome de Stendhal”. Como algunos sabrán, esta enfermedad escogió como primera víctima a Stendhal. De ahí su nombre. La historia dice que el escritor después de una maratoniana jornada de paseo florentino-allá por el año 1817- visitando museos, iglesias, concentrado en todo aquello que veía, loco por no perderse detalle de nada para poder así describirlo en su Diario, súbitamente sintió intensos mareos, sudores y palpitares. Y, medio arrastrándose, fue a visitar a un médico. Éste, tras tomarle el pulso y chequearle a la usanza de hace un par de siglos, dictaminó: “usted padece una sobredosis de belleza”. Desde luego, hoy en día los médicos ya no dicen cosas tan bonitas…
Pero hoy en día no corremos tanto peligro de pillar ese síndrome, pues la belleza no es valor cardinal a la hora de estimar una obra: lo bello no deja de ser un concepto volátil, subjetivo… y la buena obra no puede levantarse sobre criterios tan vaporosos. Es por eso que valores como la originalidad, la capacidad de seducción, de hacernos reflexionar sobre nuestra realidad… se anteponen hoy al valor “belleza”. ¿O no?
Tomemos el ejemplo de la primera exposición de “Periscopio”: “Maras” de la fotógrafa Isabel Muñoz. ¿Cómo valoramos su obra? En principio vemos imágenes de jóvenes tatuados, pandilleros –llamado “Maras- surgidos de la miseria de “El Salvador”. Pero aunque retrata una cruda realidad, las imágenes no dejan de ser bellas. ¿Debe el artista embellecer, “cocinar”, lo crudo?
Recomiendo la lectura de una “interviú” al fotoperiodista Chistian Póvera - recién fallecido en un tiroteo en el Salvador- en la web: centroamerica21.com/edit/25-7/cultura1. Porque hace dos años, Christian acusó públicamente de plagio a la fotógrafa Isabel Muñoz. Christian llevaba varios años estudiando, fotografiando a los “Maras” cuando Isabel presentó su serie sobre ellos. Serie que ahora podemos ver en Vitoria. Las fotografías de Christian fueron expuestas en enero de 2005 -un año antes de que Isabel fuera a El Salvador a hacer las suyas- en la Photo Biennial de China, bajo el título “Las Maras”. Y en 2006 las publicó en revistas tan conocidas como “Picnic” de México, “Playboy” en español y “Le Monde”. Viendo el trabajo de Póvera y comparándolo con el de Isabel, uno no puede dejar de pensar que, aunque son muy similares, el del primero tiene un valor más documental, más comprometido, resultado de un trabajo riguroso de investigación. En cambio, el trabajo de Isabel es más superficial pero más atractivo visualmente. Isabel estuvo trabajando en “el Salvador” seis semanas, y Chistian cuatro años. Y eso se nota. Es una pena que no podamos ver la obra de Chistian en Periscopio.