9.11.09

PARTICIPACIÓN

El otro día, varios miembros de grupos ecologistas que acudían al Consejo Sectorial de Medio Ambiente se levantaron airadamente de una reunión y se fueron, argumentando que desde el Ayuntamiento no se hace caso a sus propuestas y que "se guardan en un cajón”. Ese hecho parece ser la punta del iceberg: muchas personas y colectivos que forman parte de este tipo de consejos, se sienten frustrados por la misma causa.
Recapitulemos: la Carta Europea de la Autonomía Local, ratificada por España en 1988, considera necesario que los ciudadanos participen en la gestión de los asuntos públicos. Y la ley española de Medidas de Modernización del Gobierno Local -aprobada en 2003- viene a establecer una serie de órdenes concretas para fortalecer la democracia local: garantizar el derecho de los ciudadanos a participar en las decisiones importantes que afectan a su futuro, buscar nuevas vías de participación, potenciar el papel de las agrupaciones de ciudadanos como socios esenciales del desarrollo de una cultura de participación, etc. A rebufo de esa ley, en Vitoria existen nueve consejos asesores y siete territoriales, además del Consejo de la Ciudad. En total diecisiete órganos de –en teoría- participación ciudadana. Y digo “en teoría” porque sus resoluciones son meramente consultivas. Es decir: se opina pero es el ayuntamiento el que decide. Y la verdad es que no hay nada más frustrante que acudir, gratis total, a las reuniones, preparar proyectos, aportar informes, formular preguntas…. y que el ayuntamiento ni siquiera te conteste. El altruismo no es tan altruista, valga la redundancia. El que aporta su tiempo y su experiencia quiere verse “recompensado”. ¿Cómo? Viendo cumplidos algunos de los proyectos presentados. Porque uno participa cuando puede influir en su entorno. Participar es, por lo tanto, tener capacidad para cambiar las cosas. Si sólo eres un espectador, o una mera comparsa, no se puede hablar de participación. Pero una de cal y otra de arena: el otro día miembros del Consejo Amárica explicaron en la Comisión de Cultura del “congreso alavés” (me refiero a las Juntas Generales de Álava) un proyecto participativo que sí está funcionando: el Proyecto Amárica. Tres salas de exposiciones de la Diputación están siendo programadas desde hace nueve meses por un colectivo amplio –y abierto- de artistas, creadores y personas relacionadas social o laboralmente con el arte y la cultura: la Asamblea Amárica. En este caso el Consejo Amárica “aconseja” una serie de actividades, de exposiciones, de líneas de trabajo a la Diputación Foral de Álava y ésta asume los “consejos”. Se trata, por lo tanto, de un caso real de participación ciudadana. Un caso, desgraciadamente, no demasiado habitual en el Estado. Es por eso que desde multitud de ciudades españolas se está invitando a los miembros de la Asamblea para que expliquen esta interesante iniciativa. Desde aquí les deseo suerte en ese intenso “tour” rebosante de espíritu participativo.