24.12.09

ALEGORÍAS

En este espacio, no suelo hablar exclusivamente sobre artistas. Y no es que me parezca insustancial hablar sobre ellos, sino que me parece más significativo ir un poco más allá, e intentar abrir el ángulo de ese “plano cerrado” –plano ocupado por la figura del artista- para tener así una visión más general del hecho artístico o cultural. Porque por detrás –y a los lados- del “protagonista”, del artista, hay un escenario: un escenario compuesto por múltiples elementos: sociales, culturales, políticos, económicos… ¿Y qué es más importante, hablar del escenario o del personaje? Es obvio que vivimos en un mundo el que el culto al personaje alimenta las industrias culturales, del ocio, del entreteniendo, del arte. Quizá tengamos que apartar a los artistas de todos los planos de las películas en las que actúan para poder ver esos elementos tapados por sus cuerpos.
El artista en definitiva, parte de un contexto–que es un contexto compartido con el público- y desde él nos habla. Y nos habla por boca de otros. Es decir: él no es una isla, no parte de cero. Como todos nosotros, tenemos una herencia: la cultura que nos han enseñado. Y en el caso concreto del artista, son tantas las fuentes de las que bebe, son tantos los elementos externos a él que influyen sobre su trabajo, tantos los mediadores que están por encima de él o a su lado (galerías de arte, museos, críticos, comisarios, mercado, política público…) que podríamos comparar al artista con un actor que representa un guión ya escrito, eso sí, dejándole un hueco a la improvisación. Por eso, a mí me suele interesar más hablar más de ese guión, de esa película, que del actor en sí.
Dicho lo anterior, voy a contradecirme y hablar de un artista en concreto. De alguien que habla precisamente de todo esto que he mencionado en líneas anteriores. De alguien que se sitúa el mismo fuera de ese plano para dejarnos ver los detalles del escenario. O para que nosotros, el público, ocupemos su lugar. No es éste un artista que trabaje con “materia”: pintura, fotografía... Es un artista que trabaja con conceptos. Y hoy se inaugura su exposición –la exposición de Pep Agut- en la galería Trayecto. “Partes de”, se titula. Porque como ya hemos dicho, todos somos “parte de” algo, de este sistema, de esta sociedad. Y también “partimos de” nuestra herencia, de nuestra cultura, para hablar, expresarnos, vivir…
Pep Agut nace en Barcelona en 1961. Es un artista de una generación que supuso un relevo frente a la eclosión de la pintura en los años ochenta. Pep ha dejado una profunda huella en el arte producido en la Ciudad Condal. Para que se hagan idea de su trabajo: en una ocasión se expuso a sí mismo, como artista inamovible, con sus zapatos clavados el suelo “mostrándose” como obra durante toda la inauguración. Para otra muestra, expuso un diccionario Euskara-Castellano/Castellano-Euskara. Los visitantes podían borrar en él la palabra que eligieran en su lengua para sustituirla por su nombre propio.