14.2.10

2010

¿Qué nos traerán “los Reyes Magos de la Cultura” para 2.010? El “regalo” más caro, con diferencia, es el auditorio. Con un gasto que algunos estiman en 154 millones de euros, y otros (la oposición, por supuesto; son más “listos” y saben sumar el IVA) en 182 millones, la obra para su construcción comenzará en verano de 2010, finalizando en 2014. Tenemos obra para rato, por tanto. Y tiempo para “divertirnos” viendo bailar las cifras a ritmo de chachachá. En serio: la construcción del Auditorio es el mayor gasto –inversión, dicen otros- realizado en la historia de Vitoria. Muy por encima de los cien millones que costará el tranvía, los 15,3 millones que supuso el Artium, o los 15 previstos para construir cada uno de los centros cívicos de última generación; es decir: los proyectados para Ibaiondo, Salburua y Zabalgana. Y “el Guggy”, en su día, costó algo menos de 100 millones. O sea: nuestro auditorio cuesta un 80% más de lo que costó el supermuseo bilbaíno. Por otra parte el Euskalduna de Bilbao supuso un gasto de 107 millones, el Kursaal donostiarra de más de 95, y el Baluarte de Pamplona de unos 93. El auditorio de Logroño costó 40 millones y el que se proyecta en Burgos valdrá más de 66. Y el frustrado auditorio que el ex alcalde popular Alfonso Alonso pretendía levantar en el paseo de La Senda iba a suponer un desembolso de 77 millones. El Ministerio de Cultura ya pagó 3 millones de euros por ese malogrado proyecto. En fin, 3 milloncitos de euros a la basura no dejan de ser “el chocolate del loro” cuando hablamos de cantidades tan astronómicas.
Sí, el auditorio es carísimo, pero, el actual director del centro -que percibirá 125.000 euros anuales; es decir: más de lo que gana el alcalde- nos promete que va a promocionar internacionalmente a nuestra ciudad. Algo difícil de comprobar, por cierto. Y ahora, con esto de la crisis, el alcalde jura que vamos a disponer del mejor espacio de grabación del mundo mundial y que el auditorio va a generar empleo. Es decir: según él se trata de una buena inversión para la ciudad. Pero algo no me cuadra: si realmente hablamos de una inversión, si construiremos un equipamiento que generará dividendos… ¿por qué no nos presentan ya su plan de empresa? Es decir: si yo, por ejemplo, abro una fábrica en mi ciudad y recibo “x” millones de subvención, millones que salen de las arcas públicas, antes de recibir esa pastaza tendré que presentar un riguroso plan de viabilidad, de previsión de ganancias. Ni por el forro me colaría decir: “con mi empresa la ciudad se colocará en el mapa y se generará riqueza”. Me exigirán que avale esas promesas con pruebas firmes. Entonces… ¿por qué ellos no hacen lo mismo? ¿Por qué no nos presentan un “business plan” antes de gastarse nuestro dinero? Pues si las promesas sobre el auditorio no se cumplen y éste genera gastos, a ellos, a los que nos han embarcado en esta movida, no les pasará nada. Como mucho, el ciudadano les retirará su voto en las próximas elecciones
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