19.3.10

CENSURA

Uno no deja de sorprenderse con el nivel cultural de algunos representantes políticos. Y no precisamente porque éste sea elevado, ojalá fuera por eso. Pero cuando éstos, ya de por sí, bajos niveles, caen en picado y atraviesan las profundas capas de la tierra y siguen más allá, ahí donde yace bien enterrada la palabra “censura” y sacan la palabreja de nuevo a la superficie, uno se lleva las manos a la cabeza y aúlla al cielo. Sí, hablamos de censura. Ya saben: cuando los poderes públicos prohíben la difusión de cierto material escrito o visual, impidiendo así que cierta información -que por múltiples razones no es de su agrado- llegue al público. Dicen que la censura suele estar asociada a regímenes autoritarios, dictatoriales. Yo la asocio con la estupidez. Por poner un ejemplo: Franco en 1964 prohíbe la reproducción, edición y venta de historietas de superhéroes americanos en España. Así de estúpida puede ser la censura. Y así de estúpido es el censor. Siempre lo es. Pero esa estupidez no tiene perdón, pues coarta la libertad de expresión, de opinión de los ciudadanos. Y aunque Franco se murió, estúpidos siempre habrá.
Estos días la Diputación de Valencia ha mandado retirar diez imágenes pertenecientes a una exposición fotográfica que documentaban hechos del “caso Gürtel”. Como todo el mundo sabe, la trama corrupta de este caso -que giraba en torno a un grupo de empresarios que conseguía ventajas y beneficios a través la utilización de dádivas y sobornos a funcionarios y autoridades públicas, todas ellas pertenecientes al PP- salpicaba a miembros del PP valenciano. La cuestión es que los fotoperiodistas valencianos habían preparado para el “Museu Valencià de la Illustraciò i la Modernitat (Muvim)” un resumen fotográfico del año 2009 titulado “Fragments d'un any“. En las imágenes se veía el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, tras pasar por la sede del Tribunal Superior de Justicia en Valencia. O a Ricardo Costa, sumamente desolado tras dejar su cargo de secretario general del PP. Esas fotografías fueron retiradas por orden de la Diputación Valenciana. El resto, de carácter más inocuo, obviamente, no. Y ahora el director del Museo ha dimitido. “Nunca he visto ni he vivido torpeza mayor... jamás", declaró De la Calle, asegurando que esa decisión nunca habría sido una iniciativa suya. "Si no querían que las imágenes se vieran, se han visto más que nunca", explicó el ya ex director. Y así ha sido: estos días la palabra censura asociada a la Diputación de Valencia y al Muvim ha ocupado las portadas de los grandes periódicos de tirada nacional. "Ha sido armarla sin necesidad alguna", explicó ayer De la Calle, "es de una gran torpeza y falta de prudencia; negando la realidad se enfatiza, es querer apagar una colilla con un torpedo".
Cada vez que un representante político intenta censurar, poniendo límites al arte, al pensamiento, sale escaldado. Pero algunos no aprenden la lección. Les falta inteligencia.