9.3.10

LO “IRRECREABLE”

“Espacio ciudad” es un mecanismo de difusión de propuestas vinculadas con la arquitectura y el urbanismo público. Un mecanismo habilitado por el Ayuntamiento de nuestra ciudad, con una sede física desde donde se acogen propuestas relacionadas con esos elementos de “construcción de ciudad”. Pero “Espacio Ciudad” no se queda sólo en eso. No es un dispositivo “monocanal”, pues aunque en él se presentan los grandes proyectos urbanísticos y arquitectónicos que van dando forma a nuestra ciudad -haciéndose así públicos y visibles de una forma comprensible para el ciudadano- al mismo tiempo, y compartiendo espacio y tiempo, en Espacio Ciudad se exhiben proyectos que se surgen de la creación experimental y del pensamiento más contemporáneo. Y este segundo canal, quizá dotando de “menos decibelios”, se cruza con el otro. Y surge del cruce una tercera sintonía. Pues bien: lo interesante es detenerse a analizar esa nueva música, ese nuevo sentido que se genera al “escuchar” esos dos canales que confluyen al mismo tiempo.
Y ayer se inauguró en Espacio Ciudad una exposición de un artista afincado en Vitoria –el fotógrafo Gert Voor In`t Holt- que ejemplifica perfectamente esa “tercera sintonía”: Gert nos presenta fotos aéreas –y nocturnas- de varias ciudades. Fotos realizadas por él en su estudio. ¿Fotos aéreas realizadas en un estudio? ¿No es una contradicción? Es obvio que los grandes proyectos, eso que dar forma a nuestras ciudades, se “crean” en los estudios de los arquitectos. No hay mejor forma de entender una ciudad que cuando vemos una maqueta de ella. No hay mejor forma de visualizar un “proyecto de ciudad” que en el estudio de un arquitecto. En ese sentido no somos conscientes de la forma física de una ciudad hasta que no la vemos representada en una maqueta. O en una foto aérea. Ambos mecanismos, foto aérea y maqueta, sirven para el mismo fin: nos alejan de nuestra ciudad permitiéndonos verla en bajo un plano general. La visualizamos así como un organismo, como una entidad. Y nos es fortuito que estos dos mecanismos –foto aérea y maqueta- confluyan ahora en la obra de Gert: el fotógrafo “recrea” en su estudio la maqueta de una ciudad, y después saca una “foto aérea” de esa maqueta. Una maqueta en la que no se perciben ni calles, ni edificios, ni personas… pues es una “maqueta nocturna”. De esa manera la ciudad se resume, sólo vemos lo fundamental de ella: las luces, la red de iluminación, que desde la lejanía se agrupan en unidad, como si se tratara de un gigantesco ente abstracto compuesto de luz surgiendo de la tierra.
La meticulosidad con que el artista ha creado las maquetas, el esfuerzo empleado para que las fotos se nos presenten como reales, no son casuales. Y en ese sentido Gert ha recreado en la maqueta lo “irrecreable”, lo sumamente vaporoso: las nubes. Nubes flotando entre la ciudad y nuestro ojo. Las fotos no son reales, pero sí sumamente verosímiles. En ese sentido son más creíbles que la propia realidad.