15.5.10

ABANICO

Ya dijimos en su día que el mundo de la cultura de nuestra ciudad pasa por un momento curioso, interesante, quizá irrepetible. Pues hace muchos años que lo que por aquí acontecía en el plano cultural no suscitaba desde el exterior tanto interés como en estos momentos. La llegada de un nuevo director a Artium impulsando un necesario cambio de rumbo en nuestra infraestructura cultural más ambiciosa, la puesta en marcha del innovador proyecto de gestión colectiva “Proyecto Amarika”, la próxima apertura de Krea que supone la modernización de la -hasta ahora- anquilosada política cultural de la Caja Vital y la especialización en políticas de género del Centro Cultural Montehermoso, son sucesos, todos ellos, que dibujan un colorido y rico abanico de producción de cultura y de pensamiento. Un abanico que, repito, suscita interés fuera. Pero… ¿y en la propia ciudad? De puertas adentro, paradójicamente, no se aprecia tanto el interés de este momento. Quizá sea necesario que ese dibujo se lleve al plano real, que ese abanico realmente tome forma, que se abata sobre la ciudad, sobre los ciudadanos, mezclándose con ellos. Porque es necesario que la sombra de ese abanico sirva de nicho, de caldo de cultivo, impulsando el pensamiento crítico, recogiendo ideas y difundiéndolas, propiciando debates, incentivando la reflexión, produciendo –¿por qué no?- transformaciones culturales y sociales. Convirtiendo a Vitoria en un gran núcleo de desarrollo cultural y social. Pero para que todo eso se dé, es necesario que dichas infraestructuras se coordinen, se complementen y caminen en la misma dirección. Es necesario también que esas infraestructuras abandonen su timidez endogámica, abran sus puertas de par en par, y avancen hacia la ciudad. Vitoria está aquí. Tienen que mirar hacia su entorno próximo y trabajar de puertas a fuera. Construyendo ciudad, revitalizando el espacio público.
¿Localismo? Lo global está compuesto por las aportaciones locales. Y lo local se contamina de lo global. No hay contradicciones en ese diálogo cuando existe un equilibrio en el flujo que se establece entre ambos paisajes. Como señala Ronaldo Munck, no basta con seguir las directrices del aforismo “pensar globalmente, actuar localmente”. Es igualmente necesario pensar localmente para actuar globalmente. Es decir: si no consigues influir en tu ciudad, olvídate de influir en el mundo.
Si queremos transformar Vitoria, que avance, que mejore, habrá que intervenir y actuar sobre la propia ciudad. Y más hoy en día, cuando el arte está buscando ese compromiso con la sociedad, implicándose en sus problemáticas y alejándose de las ideas asentadas aún sobre conceptos decimonónicos: obra magistral, genialidad, autoría, público, visitantes