24.5.10

SOUVENIR

¿Quién no ha comprado alguna vez un souvenir? Si, un souvenir. Esos objetos que traemos de los lugares turísticos que visitamos. Textualmente, souvenirs son aquellos objetos –postales, afiches, prendas…- comprados en esos sitios a los que viajamos y que utilizamos para rememorar nuestro viaje cuando éste ya ha finalizado. Al mirarlo, nos acordamos del ese sitio en el que estuvimos. El objeto se convierte así en un fetiche de la memoria, pues nuestro recuerdo, su reminiscencia, queda enlazado a dicho objeto. Y la persona que los fabrica, lo hace con esa finalidad. Es por eso que no podemos considerar como souvenir, por ejemplo, una foto realizada por nosotros. Ni un objeto de uso cotidiano comprado en el lugar visitado tiene esa categoría. También el souvenir se adquiere para ser regalado a alguien que no ha visitado el lugar: lo compramos con el ánimo de llevarle a ese amigo o familiar una parte de ese lugar que nos ha gustado conocer.
¿Tiene sentido comprar un souvenir en tu propia ciudad? Si es para regalarlo, tal vez. Pero si el souvenir es para nosotros, ese acto es un poco absurdo. En cualquier caso nuestra ciudad no abundan los souvenirs. Eso sí: la cadena Kukuxumusu distribuye sus productos en Gasteiz. Kukuxumusu se fundó en Pamplona en 1989. La única pretensión –según declaran los artífices de la empresa:
Gonzalo, Koldo y Mikel- fue hacer algo divertido y sacar pasta para tomarse unos vinos. Con esa finalidad se pusieron a vender camisetas para turistas con dibujos del encierro de San Fermines. Y es que las que había por aquel entonces no les gustaban mucho. La idea fue un éxito así que probaron fortuna en las ciudades vecinas, pero con nuevos dibujos. Y volvieron a dar en el clavo. A ellos hay que agradecerles haber sabido actualizar el concepto de souvenir, digiriéndose a un sector de la población más joven. Aunque a mí personalmente me siguen gustando más los souvenirs de antaño: las figuritas que representan monumentos, las bolas de cristal con nieve… ¿Se acuerdan de Ciudadano Kane? En la primera escena Kane expira su último aliento pronunciando una misteriosa palabra: “Rosebud”. En dicha escena vemos la mano del moribundo dejando caer una bola de cristal. Una bola de cristal con una casita y nieve que, como se desvelará a lo lardo de la película, es un recuerdo de su infancia, del trineo con el que jugaba al que llamaba “Rosebud”. En el fondo la trama esta película -considerada como uno de los mejores filmes de la historia del cine- gira alrededor de un souvenir. No me puedo imaginar a Kane dejando caer un objeto fabricado por Kukuxumusu.