27.6.10

MOBBING

Todos pedimos a nuestros representantes políticos -ya que nos representan, son elegidos por nosotros y cobran un estipendio que sale de nuestro bolsillo- que actúen con transparencia, justicia, humanidad… Incluso educación. Por eso, cuando esto no es así, el ciudadano se enfada. Incluso muchas veces se mosquea por temas que igual no son de importancia capital para un país o una ciudad. Pero es que todos los actos, incluso sólo los gestos, son primordiales. Pues retratan a la persona. Si te cruzas por la calle con un conocido y éste no te saluda, ese mal gesto puede herirte en lo más hondo. Y digo todo esto porque estoy viendo que el ayuntamiento y Mariano Bayón –arquitecto que ganó el concurso para la construcción del auditorio- están actuando con desconsideración hacia una obra de un artista local. Y no respetar la obra de un artista local supone actuar mal, por extensión, con la comunidad de artistas locales, y, en definitiva, con los ciudadanos de esta ciudad. Me estoy refiriendo a la escultura “La inocencia, lo inesperado”, escultura ubicada en la plaza Euskaltzaindia que, paradójicamente, ha sido usada por el Consistorio como emblema de modernidad en la feria internacional de Fitur de turismo y en múltiples publicaciones para promocionar el interés sobre la Ciudad de Vitoria Gasteiz, y que, ahora quieren quitarla de su ubicación inicial –en contra de los deseos de su autor e incumpliendo las bases de dos concursos - porque el auditorio se construirá en breve en esa parcela. En las bases del concurso del auditorio se especificaba claramente que dicha escultura debía integrarse dentro del complejo arquitectónico de esa nueva infraestructura dedicada a la música. Parece ser, por tanto, que el arquitecto y el ayuntamiento entienden que esa obra de un artista de nuestra ciudad “molesta” si se sitúa al lado del auditorio más caro del país. Y se la quieren llevar al parque de Arriaga. Mal gesto, mal detalle.“La inocencia, lo inesperado” surge de un concurso público destinado a la realización de una escultura en la plaza Euskaltzaindia. Ésta fue elegida mediante votación popular por los propios ciudadanos de Vitoria. Y la escultura se realizó exprofeso para ese espacio, tal y como se especificaba en las bases del concurso. Pero ahora, si realmente la trasladan, no se respetaría ni esas bases, ni las del auditorio, ni el deseo de los ciudadanos.El arquitecto Mariano Bayón quiere tomar, por tanto, esa decisión, la de “exiliar” a “la inocencia, lo inesperado” de la plaza de Euskaltzaindia, incumpliendo dos concursos. Y lo ha hecho sin consultárselo al propio escultor. Y el Ayuntamiento decide guardar silencio y respaldar la medida del arquitecto. Actualmente han comenzado las obras en la Plaza de Euskaltzaindia y ambas instituciones siguen sin aclarar dicha situación. Resumiendo: sería una falta de respeto hacia los artistas y ciudadanos de esta ciudad que esa obra fuera traslada fuera de su entorno. Lo correcto, lo educado, es no avasallar a nadie y permitir que auditorio y escultura convivan en armonía.