3.11.10

ZAPATOS NUEVOS

La representante del comité de trabajadores de nuestro ayuntamiento decía hace unas semanas: “si en economía doméstica tienes que ahorrar, lo que no haces es quitarte de comer para comprarte unos zapatos de 250 euros”. Se refería a los proyectos estratégicos puestos en marcha por el actual equipo de gobierno del consistorio: nuevo ayuntamiento, el soterramiento… y el auditorio. Y se refería al recorte de los cursos en los Centros Cívicos, al recorte de los sueldos de los trabajadores municipales… Decía que, por una parte, no se cubren las sustituciones de las personas que atienden los servicios sociales, pero por otra, se invierten 180 millones de euros en un nuevo auditorio.
Son tiempos malos, éstos. Y parece ser que hay una campaña no ya municipal, sino nacional contra el funcionariado. Campañas muy populistas. Basadas en la imagen del funcionario vago. Y eso no es verdad. O si es verdad eso no es algo que sólo se dé entre los funcionarios: existe en todos los ámbitos. En la empresa privada y pública. Porque el mundo no funcionaría si el escaqueo fuera lo que primara. ¿Y por qué tenemos esa imagen de funcionario? La respuesta es clara: basta con que veamos a un funcionario chungo para que generalicemos de mala manera con todo el colectivo al que pertenece. Lo ilustro con un ejemplo. Hace unos años amanecíamos los domingos en el centro de Vitoria con un tropel de papeleras quemadas. Daba la sensación de que toda la chavalería presa de la “fiebre del sábado noche” se dedicaba a prenderlas fuego. “Son unos vándalos estos chavales. No saben divertirse…”, decía la gente. Al final se descubrió que el que se dedicaba a ese menester tan descerebrado era sólo un chaval. Un chaval en solitario. Y es que una persona sola puede armar mucho ruido A lo que iba: hay muchos funcionarios con una carga física de trabajo importante, ya sean auxiliares de enfermería, limpieza, jardinería... Estoy convencido de que la mayoría de los trabajadores del “mundo mundia” (e incluyo a los funcionarios) cumplen con sus labores. De lo contrario, repito, esto no funcionaría.
Y está claro que aunque estemos en crisis hay que seguir invirtiendo, arriesgando, creando nuevos proyectos. Pero los ciento ochenta millones de euros del auditorio es mucho gasto. El director del auditorio aseguró que las cuentas quedarán saneadas a partir de 2018. Que las obras darán trabajo a 2.643 personas durante los casi tres años que duren. Que cada euro de inversión generará 2,8 euros en el Producto Interior Bruto (PIB) y el 25% de la inversión en la fase de construcción retornará a las administraciones públicas en forma de recaudación tributaria. Después, en la etapa de explotación, decía, el centro creará 409 empleos anuales aportando, además, 64, 4 millones de euros al año al PIB. Pero muchos no se creen esas cifras. "Esto es humo, hipótesis y puro marketing. Ni siquiera hay un modelo de gestión o una cuenta de explotación", criticó, el PP.