29.1.11

POLITICA

Hemos oído, pronunciado, tantas veces la palabra “política” que la hemos vaciado de sentido. La hemos desgastado. Y de la misma forma que “arte” se nos antoja como ese término que engloba todo lo producido por los artistas profesionales, llamamos “política” a la actividad ejercida por los políticos profesionales. Pero no, no es así. El término “política” proviene del griego. De “politikos”, que significa “ciudadano”. Por tanto la “política” es una actividad que surge de los ciudadanos. Otra cuestión es que éstos deleguen en unos pocos el ejercicio de dicha actividad. Y lo mismo sucede con el arte: el arte surge de los ciudadanos, de todos ellos. El arte o la creatividad, la política son actividades que nos convierten en personas, en ciudadanos. Pues el hombre es un animal creativo y político.
Así que no es un dispara afirmar que el ciudadano en vez de delegar en otros el ejercicio de la política, puede decidir no hacerlo. O no del todo. Puede tener la necesidad, el deseo, de incidir directamente en el gobierno, en el ordenamiento de su ciudad, de su país. Quizá no quiera participar en la toma de grandes y complejas decisiones, pues para eso ya están los “liberados”, los profesionales asalariados de la política. Pero quizá sí que quiera tomar las riendas de diversos proyectos con los que se sienta identificado, cómodo, a gusto. De proyectos que entienda. El ciudadano puede, por tanto, realizar acciones de “micropolítica”.
Y en Vitoria tenemos dos ejemplos de ello. Uno es el “Proyecto Amarika”. Un grupo de artistas, de ciudadanos relacionados con el arte y con la creatividad, constituidos en asamblea –una asamblea abierta, además- que lleva dos años gestionando tres salas expositivas de la Diputación Foral de Álava. Y de una forma eficaz y económica. En estos dos años han sido invitados para explicar su proyecto desde todos los centros de arte más significativos del Estado.
Y, por otra parte, el programa de ocio nocturno Gauekoak es gestionado desde una asamblea de colectivos, de asociaciones. Hablamos, por tanto, de un sistema federativo de gestión. Gauekoak es un programa sufragado por el ayuntamiento de nuestra ciudad. Una herramienta que permite a los jóvenes poder decidir de manera activa en qué invertir su tiempo libre, su tiempo de ocio. Y lo pueden hacer no sólo como meros usuarios que disponen de un “menú a la carta”, sino como plenos ciudadanos capaces de organizar y ejecutar sus propias actividades de ocio y cultura. Gauekoak, por tanto, es un programa pergeñado por los jóvenes y para los jóvenes. Un programa fundamental pensado para crear futuros ciudadanos responsables. Ciudadanos críticos y dinámicos. Diez años lleva el programa de ocio nocturno Gauekoak funcionando. Y hace pocos meses la federación que sustenta dicho proyecto ha crecido con la incorporación en su seno de nuevos colectivos. Esperamos, deseamos, que de esa manera el programa crezca y mejore aún más.