15.1.11

HOMBRES

Uno tiene que ser mujer para poder hablar con rigor sobre el fenómeno de la discriminación sexual. Pues si eres varón es difícil ser discriminado por ese motivo. Por el tipo de orientación sexual sí que se discrimina a los hombres, pero por el hecho de tener pene, no. Aunque no estoy de acuerdo con la aseveración de que el machismo sólo los sufren mujeres o gays. Obvio es que la “violencia de género” –eufemismo utilizado para definir la violencia que ejerce el hombre contra la mujer- sólo la padecen las mujeres, pero la machista la sufrimos también los propios hombres. Me explico: desde chicos se nos educa a los varones de acuerdo a un modelo masculino basado en claves de fortaleza física, emocional y psicológica. Y la mayoría de los hombres hemos sufrido los efectos de ese modelo. Unos menos y otros más. Y en el apartado del “más” nos encontramos los que nos dedicábamos a escribir, dibujar, leer... y no a “labores masculinas”. Y no estoy hablando de homofobia -que de eso también había- sino de chavales que no nos ajustábamos a la cultura “de hombres” imperante. A mí particularmente no me gustaba quemar lagartijas, ni participar en juegos en los que a veces se infringían castigos corporales a los perdedores. Y no me molaba nada pegar otros niños o niñas. En fin, ni siquiera jugaba al fútbol. Con el consabido riesgo de que te llamaran “niña”, “marica” o epítetos similares. Con los años me he dado cuenta que yo no era un bicho raro: he conocido a tíos que les sucedía exactamente lo mismo. Curiosamente muchos de ellos se dedican al arte. Pues bien: creo que los hombres deberíamos pensar un poco en todo esto. Los hombres tenemos que reconstruir nuestro modelo masculino. Pues somos los primeros perjudicados. Y así las cárceles están llenas de hombres. Y en las guerras siguen muriendo sobre todo hombres. Y la mayoría de los menores explotados en el mundo son niños. Es decir: los primeros que sufrimos los efectos del machismo, de la violencia, de ese rancio y chungo modelo masculino somos los hombres. Hay que despabilar y cambiar. Pero no por las mujeres, que también, sino por nosotros mismos. Y organizarnos como hacen ellas. Y luchar por conseguir cambios.
Por ejemplo: ayer pudimos conocer a la asociación MAV (mujeres en las artes visuales.) Fue gracias a la Asamblea Amárika que acogió y colaboró en la primera presentación de este colectivo en Euskadi.
MAV está formado por un amplio grupo de mujeres profesionales del sector de las artes visuales en España. Se explicó el Art. 26 de la siempre incumplida Ley de Igualdad. Se explicó la formación de MAV, las actuaciones mas recientes de la asociación y los resultados de informes y estudios en museos y otros centros de arte. Informes que revelan que en muchos casos se discriminaba a las mujeres de este sector. Por ejemplo: los jurados que se constituyen para otorgar premios y ayudas están formados mayoritariamente por hombres
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