15.1.11

INDIVIDUALISMO

El actual mundo del arte se sustenta sobre la idea de artista independiente, individualista… del genio. ¿O no? Si examinamos la historia del arte reciente, de los últimos cien años, podemos ver que esa lectura no es del todo cierta. Pues el artista se ha agrupado siempre que ha podido bajo el paraguas de “movimiento artístico”, agrupándose con otros que compartían un mismo ideario, lanzando manifiestos colectivos, intentando, en definitiva, incidir desde el arte y en su realidad de una manera colectiva. Y así el futurismo, el surrealismo, el expresionismo y otros movimientos vanguardistas intentaron propiciar cambios en el arte y en la sociedad trabajando desde la idea de grupo. Opción lógica, pues el hombre es un animal social que necesita organizarse, juntarse para poder trasformar, mejorar su realidad. Y así cualquier avance social relevante siempre ha tenido el apoyo de un grupo amplio de la sociedad. Y cualquier opción individual que ha querido imponerse al grupo, a la mayoría, ha acabado fracasando. En ese sentido podemos afirmar que vivimos en un mundo en el que los sistemas políticos sustentados en una sola persona, o en un conjunto reducido de individuos, –llámense dictaduras- cada vez tienen menor vida.
En el actual mundo del arte los artistas apenas se agrupan por compartir un mismo ideario. Se agrupan en asociaciones, colectivos, sí. Pero muchas veces para defender sus intereses colectivos como profesionales del arte. Pero pocas veces, repito, por compartir un mismo sistema de valores. Y es una lástima. Porque si queremos mejorar en el terreno de la cultura deberíamos contar con numerosos colectivos que intentaran propiciar los necesarios cambios en esta sociedad. Para conseguir así una sociedad más culta, más crítica.
Paradójicamente el sistema del arte, las instituciones públicas que promueven el arte y la cultura, pocas veces promueven a los colectivos. Más bien alientan la creación individual. La idea del artista-genio. El arte convertido en competición. El artista como atleta profesional: se entrena, estudia al “enemigo”. Espera su momento. Pide sus becas, concursa… Y finalmente sus esfuerzos serán recompensados: quizá se convierta en una figura importante dentro del arte y llegue a exponer en los grandes museos y centros de arte del mundo.
Incluso algunos artistas buscarán atajos. Saben que para ser grandes artistas, ricos artistas, famosos artistas, necesitan que “el sistema del arte” legitime su trabajo. Ya no esperan su momento, no esperan a que se les llame, sino que usarán artimañas, se “doparán”, sobornarán a los jurados… para conseguir despuntar en su carrera individualista como profesional del arte.
Y digo esto porque el otro día leí que una persona de esta ciudad solicitaba públicamente a Artium que mostrara sus esculturas porque él pagaba sus impuestos al igual que otros artistas que habían expuesto en Artium. En fin, son los daños colaterales que produce el propio sistema del arte sustentado en el individualismo.