16.4.11

"SUPERSAMBLEA"

Ayer, en el Jimmy Jazz, tuvo lugar una nueva edición de la “Supesamblea”. Es la segunda vez que -convocados por la Asamblea Amarika- un grupo abierto de ciudadanos se reúnen para debatir sobre asuntos sociales y culturales que les preocupan. Aunque hay que aclarar que la Asamblea Amarika como tal no pretende asentar una propuesta y que la gente se adhiera a ella. Más bien propone que se dialogue desde el posicionamiento, desde la opinión, desde la opción de cada uno de los asistentes. Para así poder generar una opinión conjunta. Se trata de convertir las muchas voces en una sola. La Superasamblea no es, por tanto, una propuesta en sí misma, sino una premisa de partida. No se trata de opinar, sino de generar ese espacio desde donde se generar una opinión, una voz, un eco. Incluso en la primera "Superasamblea" revoloteaba la idea de convertir paulatinamente este formato asambleario y abierto en un consejo de la cultura autónomo y ciudadano. Un consejo alejado de cualquier sistema de control por parte de las instituciones locales. Pues siempre (e incluiríamos el caso de la Propia Asamblea Amarika en este “siempre”) se han creado instrumentos de participación al amparo de las instituciones. Instrumentos que, paradójicamente, funcionan a duras penas: no son instrumentos reales de participación, sino dispositivos que sirven únicamente para recabar opiniones. Se constata, por tanto, que los políticos y funcionarios se muestran reticentes a ceder espacios de participación real, de gestión a los ciudadanos. No dejan de ver esa cesión como una claudicación que permite que los ciudadanos se entrometan dentro de unas labores que consideran suyas como profesionales de la política y de la gestión. Así que más que participantes, quieren comparsas. En ese sentido dentro de los Consejos sociales del Ayuntamiento, organismos de “participación” creados por nuestro Consistorio, hay mucho malestar al respecto.
En la “Supeasamblea” de ayer se generó un sustancioso debate sobre BAI Center, centrándose la discusión en el terreno cultural. Y así se habló del papel que este nuevo ente tendrá en las políticas culturales de la ciudad (si es que éstas existen). Se habló también por supuesto de otras cuestiones (principalmente económicas) que entrarán en juego. Y quedó claro que era necesario que se diera en la ciudad un debate de este tipo, puesto que hasta ahora éste había mutado -más allá de una reflexión sobre el papel de lo cultural en las políticas locales- en campaña un tanto partidista en contra de equipo de gobierno del ayuntamiento Por eso se propuso debatir desde la Asamblea Amarika esta cuestión. Y por eso se convocó de manera especial a los colectivos culturales de la ciudad que no participan en la Asamblea Amarika pero a los que el asunto en cuestión les toca directamente (artes escénicas, música, teatro, etc...) Esperemos que en unos días los resultados de este encuentro se plasmen en un comunicado público.